San Andrés (2015)

A los amantes del cine que gustan de pasar un buen rato entretenido

Que nadie se piense que esto va dedicado a la festividad del santo mencionado, para nada, más bien va dirigido a los amantes del cine que gustan de pasar un buen rato entretenido, nada de diálogos sesudos o de enfoques experimentales o de brillantes puestas en escena o más brillantes aún actuaciones actoriles

Para nada.





























Este espacio va dedicado a todo aquel que vio El coloso en llamas y le pareció floja o que contempló Terremoto, del mismo actor que la anterior, y todavía tiene ciertos recuerdos de una obra de entretenimiento.

Qué decir del cine de catástrofes. Poco se puede innovar, Hollywood nos ha puesto todas las posibles, terremotos, maremotos, incendios, huracanes, volcanes, tsunamis, meteoritos en todas las facetas… ya no se me ocurren más desgracias pero si existen seguro que tienen su película.


el sonido de los edificios al caer


El género nunca ha dejado de estar vigente, si no en el cine sí en esas sobremesas de fin de semana que ayudan beatíficamente a la siesta en el sillón de casa. Por las pantallas de televisión han pasado todos los grandes, desde Charlon Heston hasta Bruce Willis, acompañados de sus homólogas femeninas. Ahora que cito a Charlon Heston nunca olvidaré su rostro en el cartel de los “Asociación de amigos del rifle”, si fuera friki, que no lo soy, lo tendría en cualquier sitio como recordatorio de las miserias humanas.

Levanta una ceja
Habitualmente las películas se sostenían en tres puntos: mucha acción, gran peligro y un guión que sostenía el andamiaje de la obra. En San Andrés se ha suprimido la última, el guión es accesorio, si la película fuera muda tampoco pasaría nada; eso sí, déjennos el sonido del helicóptero o de los edificios al caer.

San Andrés no brilla por su elenco interpretativo, aunque luego hablaremos de los actores, ni por la sorpresa de un nuevo argumento, lo que presenta está claro, tan claro que a los dos minutos de empezar el visionado ya hechas de menos un buen temblor de tierras.

Lo bueno de la película es que te tiene los 114 minutos que dura pendiente de que más se va a caer o qué ciudad va a fenecer. No da tregua. Es cierto que se han gastado un pastizal en los efectos especiales pero, les voy a decir una cosa muy grave, el dinero ha sido muy bien invertido. Es una salvajada en forma de reproducción de una destrucción masiva.

El elenco es de tronío. Dwayne Johnson alias “The rock” hace de protagonista, por si alguien no le conoce el apelativo que le cae al pelo es “truchón”. Pero no lo lean, para entenderlo díganlo en voz alta. Un actor que sabe de sus limitaciones y no se dedica a hacer nada que no haga bien, lo cual es todo un ejemplo de profesionalidad. Su máxima expresión interpretativa es levantar una ceja y lo hace súper bien.

El género humano ha mejorado
La parte femenina no podía ser menos en una película de este tipo. La surten Alexandra Daddario y Carla Gugino. Entre los tres se puede ver con franqueza cómo el género humano ha mejorado, nada que ver con otras películas del mismo tipo, sino comparen al nombrado Heston con “The Rock”, vale que el primero supiera actuar pero como presencia, por favor, si “The Rock” puede parar un terremoto con esos biceps. La guinda hubiera sido ver a la Daddario con mucha menos ropa pero todo no se puede pedir.

Al resto de actores, en especial a Paul Giamatti, nadie entiende que pinta por ahí, bien se puede prescindir de todos ellos.

Si quitamos al cine la intelectualidad que le dan con demasiada largueza y lo reducimos a un espectáculo, ahí tenemos un filón y San Andrés es una obra que va a perdurar en el tiempo, al menos hasta que otro se empeñe en destrozar otra ciudad virtualmente. 

A ver si tenemos suerte y podemos hablar de la siguiente.

Sergio Torrijos

PD: Esta reseña va dirigida a todos aquellos que, con gesto sesudo, desmenuzan estilísticamente las películas. Les reto a hacerlo con San Andrés; seguro que dirán que no aporta nada pero no perderán un fotograma.
Publicar un comentario en la entrada