Que se mueran los feos. Boris Vian

Novela negra: también un género muy divertido

Vicisitudes delirantes
Rock Bailey es un guapísimo, musculoso y elegante chico de 19 años que vive en la maravillosa ciudad de Los Ángeles. Rico, divertido y por supuesto perseguido con pasión por las mujeres, ante las cuales mantiene su virginidad intacta, por lo menos hasta que cumpla los 20 años.

Una noche decide salir a tomar una copa con sus amigos al Zooty Slammer, uno de sus clubs favoritos. Lo que resulta una velada de lo más agradable es alterada por la irrupción de unos desconocidos que embarcan a nuestro hermoso semental en un mundo lleno de sorpresas y situaciones vejatorias

Con este inicio relampagueante Boris Vian nos regala con una historia divertida, llena de gags, de postureos propios de la novela hard boiled, usando de una curiosa variante del abuso sexual, que está llena de la vitriólica ironía de su autor, y que nos lleva en una corriente imparable en un carrusel de situaciones imposibles, y que no nos permite soltar la historia hasta su trepidante final.


estragante y encantador protagonista


Quizá esta obra sea catalogada como paródica del género, pero, ¡bendita parodia! El autor logra que desde el primer momento nos enganchemos con las delirantes vicisitudes de su estragante y encantador protagonista, con el que terminamos compadreando y deseando que salga con bien de las múltiples trampas que ponen en vilo aquello que más quiere...

Además el autor usa de las diversas situaciones y personajes que van apareciendo para lanzar toda una descarga de comentarios de lo más políticamente incorrecto, sobre la violencia, el sexo, las relaciones de hombres y mujeres, que más allá de la estupefacción, diversión o enojo que producen, deberían advertir a los novelistas del género, de los peligros de los estereotipos y tonterías en las que pueden caer.

Que una novela como ésta sea reeditada es una maravilla, pues con su carga de humor y sorna, nos muestra como la novela negra puede ser también un género muy divertido, y de paso, espabila las actitudes y contenidos de las novelas que se nos van ofreciendo día a día, para evitar que caigan en una barata sordidez, o en una melancólica pesadumbre, que tienen más de recurso facilón que de interés narrativoUna lectura imprescindible.

Tusquets, 2015
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José María Sánchez Pardo
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