Entrevista con Dani Osca / Sajalín editores

Literatura del «arroyo» o de los bajos fondos

Dani Osca, editor apasionado
Entre la catarata de títulos de novela policíaca, de intriga o detectivesca que continuamente se nos ofrece hay que reconocer que los que podríamos considerar como de novela negra son relativamente escasos, y generalmente son publicados por editoriales pequeñas y que suelen elegir títulos, realizar traducciones y crear ediciones magníficas. Nuestra curiosidad se aguzó por intentar conocer qué había detrás de tan hercúlea tarea, y esto nos llevó a iniciar una serie de entrevistas a algunos editores españoles de novela negra. Como ya hicimos con Óscar Palmer de la editorial Es pop, en esta ocasión hemos tenido la fortuna de charlar con fruición con Dani Osca de Sajalin editores, varios de cuyos libros hemos tenido el placer de reseñar a lo largo de estos años. Fue un encuentro apasionante, ya que tuvimos la fortuna de encontrar a un editor apasionado, cuidadoso y que transmite el amor por un género del que se habla mucho, pero se edita muy poco, que nos relata de su devenir como editor, del por qué de sus elecciones, y de las circunstancias que han rodeado la edición de algunos de sus magníficos libros.

Texto: José María Sánchez Pardo
Fotografías: cedidas por el entrevistado


Publicáis libros con historias y personajes... al margen. ¿Por qué esa elección?

El culpable es Edward Bunker. La idea inicial era publicar traducciones de clásicos modernos inéditos en castellano, pero descubrí a Bunker y pensé: «Esto es dinamita, ¿cómo es posible que solo se haya traducido su autobiografía y no sus novelas?». El problema era que sus libros no encajaban en la línea editorial que tenía en mente, y de ahí surgió la colección «al margen». Una colección dedicada a escritores cuyas obras reflejan la cara oscura, y a menudo invisible, de nuestra sociedad: el fracaso, la privación, la codicia, la rabia, la adicción… En los cinco años que llevamos, nos hemos dado cuenta de que existe una gran tradición de literatura del «arroyo» o de los bajos fondos, especialmente en Estados Unidos, a la que se había prestado muy poca atención en España. Diría que ninguna otra editorial española tiene una colección para este tipo de narrativa. 


¿Os consideráis alta literatura? ¿Literatura para minorías?

¿Qué es alta literatura? Buscamos y publicamos títulos que nos golpeen y nos hagan sentir vivos, títulos que creemos merecen ser leídos y conocidos en España y América Latina. Editamos con la voluntad de llegar al máximo número de lectores posible, aunque lo cierto es que rara vez verás nuestros libros entre los más vendidos.


¿Por qué sólo editáis literatura contemporánea? 

Editamos principalmente narrativa contemporánea porque es lo que hemos leído en mayor medida. Es cierto que muchos de nuestros autores están muertos (que no es lo mismo que libres de derechos, ojo), pero si damos con un autor vivo que nos parece interesante no nos lo pensamos dos veces. Ahí están los ejemplos de Ivica Djikić, Philippe Forest, F. C. Delius, Zajar Prilepin, Jonathan Trigell y Gene Kerrigan.


Dado que sólo editáis libros extranjeros… ¿Qué papel dais a la traducción?

Un papel fundamental. No tendría sentido que una editorial como la nuestra no valorara el trabajo de los traductores literarios, y siempre tratamos de encargar la traducción de una obra al traductor que consideramos más adecuado. En este sentido, estamos muy contentos de la concesión del último Premio de Traducción Ángel Crespo a Pepa Linares por su traducción de El partisano Johnny de Beppe Fenoglio.


¿Qué os llevó a publicar libros de lo que se llamaría novela negra?

La novela negra trata, en algunos casos, de aquello que buscamos en los títulos de nuestra colección «al margen»: corrupción, delincuencia, mala vida, perdedores… De ahí que entre dentro de la normalidad la publicación de novela negra en esta colección. 


Ya que parece que te gustan los italianos, ¿saldrá algo de novela negra?

Me temo que, a corto plazo, no. He vivido en Italia y he leído con gran placer a autores como Svevo, Pavese, Pasolini, Fenoglio, Bonaviri, Bartolini… pero mi experiencia lectora de giallo (novela negra italiana) se limita al gran Leonardo Sciascia y a Giorgio Scerbanenco.


¿Cómo encontrasteis a Edward Bunker? ¿Qué significó para vosotros su edición?

Descubrí a Bunker en Italia. Allí es muy popular y sus libros, publicados por la histórica editorial Einaudi, se reimprimen con frecuencia. Incluso su libro de relatos póstumo, Huida del corredor de la muerte, se publicó antes en italiano que en inglés. La primera de sus novelas que cayó en mis manos fue su debut, No hay bestia tan feroz. La devoré en unas horas y supe que estaba ante un escritor con una voz única, muy potente y auténtica. Una de sus grandes virtudes es que escribe sobre la delincuencia y los bajos fondos desde la perspectiva del criminal: qué ve, qué piensa, qué siente y por qué hace lo que hace. Y muchas veces logra lo imposible: que empaticemos con ellos.

Con No hay bestia tan feroz, de Bunker, iniciamos nuestra colección «al margen» en 2009, una novela que va por la séptima edición y es nuestro título más vendido. Desde entonces hemos publicado sus otras tres novelas (Perro come perro, La fábrica de animales y Little Boy Blue), así como un libro de relatos (Huida del corredor de la muerte) y una novela (Stark) póstumos, y ahora cerramos el círculo con la reedición de su autobiografía (La educación de un ladrón) a los diez años de su desaparición. Bunker ha sido fundamental para Sajalín, tanto para darnos a conocer como para mantenernos a flote en lo tocante a las finanzas.


Por favor, cuéntanos cuáles fueron las circunstancias alrededor de la elección y edición de estos libros que hemos reseñado…

Soñé con elefantes de Ivica Djikic 

Djikić es uno de los escritores balcánicos más interesantes en la actualidad y nos gustaría ir publicando toda su obra. Tras publicar su soberbia ópera prima, Cirkus Columbia, le tocó el turno a Soñé con elefantes, demoledora radiografía de la turbia alianza entre crimen organizado y gobierno de Croacia antes y después de la guerra de los Balcanes. En 2016 publicaremos su tercera novela, titulada La repetición


Mal dadas de James Ross 

Leí un artículo fascinante sobre la vida de James Ross y sobre su única novela publicada, Mal dadas (They Don’t Dance Much en el original). A pesar de contar con admiradores como Raymond Chandler o Flannery O’Connor, no fue un gran éxito. En 1976, treinta y cinco años después de su primera publicación, la novela se reeditó con un epílogo de George V. Higgins en la mítica colección «Lost American Fiction». Sin llegar a un público masivo, las ventas fueron aceptables y Mal dadas se convirtió en una novela de culto para los amantes del género negro. 


La furia de Gene Kerrigan 

A Gene Kerrigan lo encontré husmeando en el catálogo de una editorial norteamericana. Me pareció que nos podría interesar y pedí su última novela, que ganó un prestigioso premio de novela criminal en 2012. Me encantó su crudo retrato de la Irlanda contemporánea en una narración de ritmo trepidante. Es muy posible que publiquemos más novelas de Kerrigan en el futuro.


Sobre Los reyes del jacoCómo la descubristeis. Qué destacarías más en ella... Cómo os decidís por el título 

Si no recuerdo mal, di con Los reyes del jaco cuando buscaba información sobre un escritor de novela negra afroamericano que espero publicar en un futuro no muy lejano. De la novela de Vern Smith destacaría los diálogos y la capacidad del autor de trasladarnos al epicentro de una guerra por el control del tráfico de heroína en la Detroit de los años setenta. Se nota que Smith, periodista de profesión, conocía a fondo ese mundo. El título nos dio muchos quebraderos de cabeza. Primero pensamos en dejar el original, The Jones Men, que es como se llama a los traficantes de heroína en la novela, pero nadie lo entendería. Después de probar con varios títulos, el traductor de la novela, Güido Sender, propuso Los reyes del jaco y nos pareció muy adecuado. Por cierto, el hombre que aparece en la estupenda fotografía de la portada, que también lo es de una edición escocesa de la novela, no es un camello ni un macarra, sino un peluquero de Pittsburgh.


Proyectos futuros

En octubre publicaremos a uno de los grandes de la novela negra norteamericana, Charles Willeford. Aunque la novela en cuestión, Gallo de pelea (1962), no es de género. Es una libérrima adaptación de la Odisea de Homero con un protagonista inolvidable: Frank Mansfield, un gallero que toma la decisión de dejar de hablar hasta que conquiste el título de un prestigioso torneo de peleas de gallos del sur de Estados Unidos. 

Para 2016 estamos trabajando en la contratación de un par de novelas a medio camino entre la novela negra y la narrativa marginal que estoy convencido harán las delicias de los lectores de «al margen». Lamentablemente aún no puedo dar más detalles.


En general el tono de vuestros libros es duro y las historias no resultan dentro del lado de lo gracioso. De ahí que os pregunte por cómo elegisteis los libros de Kenneth Cook, que son de un humor negro fascinante…

Lo admito, la trilogía de relatos humorísticos del australiano Kenneth Cook (El koala asesino, El lagarto astronauta y El canguro alcohólico) es una rareza dentro de la colección «al margen». Leí la novela de Cook Wake in Fright (Pánico al amanecer en su versión castellana) y me pareció magnífica, pero Seix Barral ya había contratado los derechos. Entonces, entre la marea de títulos que publicó Kenneth Cook, vi que al final de su vida había escrito tres libros de humor sobre sus desventuras con la fauna animal y humana del interior de Australia. Su lectura me dejó estupefacto, porque me parece que nunca había reído tanto leyendo un libro, así que pensé que sería una buena idea compartir mi entusiasmo con otros lectores. Las ediciones originales llevan unas ilustraciones horrendas, pero gracias a ellas se nos ocurrió ilustrar, con dibujos de Güido Sender, las ediciones de Sajalín.


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Esta charla se llevó a cabo en una terraza del parque del Retiro de Madrid el 29 de Mayo de 2015, a espaldas de la Feria del libro que ya empezaba a calentar motores.
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