La hora del dios rojo. Richard Crompton

Escenario ominoso, ambientación opresiva

Una población desesperada
El cuerpo de una prostituta, brutalmente mutilados sus órganos sexuales, aparece en la alcantarilla de un parque de Nairobi. Aunque el caso no le merece mucho interés a los mandos policiales, pues son los días previos a una decisiva cita electoral para elegir presidente del país, el desarrollo de las pesquisas es encargado al inspector Mollel, un avispado investigador, apartado de la investigación criminal por ciertos comentarios vertidos sobre la honorabilidad de la policía, y que además es de etnia masai, que no es precisamente la que tiene más preponderancia a la hora de regir los destinos de Kenia.

La investigación llevará a este esforzado investigador por los muy, pero que muy distintos estratos de la sociedad keniata, desde los modernos rascacielos donde están instalados los jerarcas económicos a las enormes barriadas populares, donde la miseria, la enfermedad y la violencia, son los compañeros cotidianos de la mayoría de la población. También se nos mostrará los diversos cuerpos armados que están presentes en el delicado equilibrio del poder, que se pondrá a prueba en las elecciones presidenciales. Y se nos dará pruebas fehacientes del poder de las nuevas sectas religiosas de origen cristiano o musulmán, y el magnético atractivo que tienen para una población desesperada y desorientada en lo cultural y económico.


las cloacas más sórdidas, sus más primarios anhelos


De paso se nos muestra la riqueza y variedad de las muy diversas realidades étnicas y culturales que se agrupan en la población keniata, con las dificultades que implica esta cohabitación, y veremos cómo los problemas sociales van derivando de una base ideológica a convertirse en meras rivalidades étnicas por el poder.

El pasado del protagonista también marca el ritmo y el tono de las pesquisas, pues unos años antes del momento en que se sitúa la acción (finales de diciembre de 2007), su vida sufre un cataclismo con la muerte de su esposa por un atentado a un gran edificio público. Esto aboca al protagonista en la forma obsesiva y asfixiante en que lleva adelante la investigación, de donde es sacado a la realidad por la actitud más vital y lúcida de su compañero de origen kikuyu, Kiunga. 

Esta pareja de sabuesos, de estilos bastante contrapuestos, tendrán que llevar adelante una misión que les obligará a enfrentarse a muy diversos poderes económicos, religiosos y políticos de su país, y a bucear en las cloacas más sórdidas de la vida humana y de sus más primarios anhelos, lo cual pondrá sus vidas en un continuo peligro de muerte.

Novela de escenario ominoso, con una ambientación opresiva, que por otro lado es llevada con una viveza magistral, y que mantiene la tensión hasta una resolución original y que impacta por su profunda humanidad. Más allá de lo singular del escenario, que es descrito con detalle, pero sin caer en lo folclórico, nos propone una intriga cuya resolución se va desplegando en una trama apasionante y apasionada, que está inmersa en un espléndido relato policíacoUna magnífica novela de un personaje del que esperamos muchas más historias.

Siruela, 2015
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José María Sánchez Pardo
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