La gente de Smiley

Capas superpuestas de verdades a medias

Enrevesado proceso deductivo
Corría el año 1982 y tras la primera entrega de la serie dedicada a George Smiley, Tinker Taylor Soldier Spy, la BBC se atrevió con la tercera y última entrega de la llamada Trilogía de Karla, del escritor John Le Carre

En mitad de ambas hubo lugar para una novela, tal vez algo más floja de la serie, El honorable colegial, que nos mostraba cómo George Smiley tomaba el pulso al “Circus” y lo ponía de nuevo en marcha con una operación secreta en el lejano Oriente. Probablemente la BBC optó por obviar una serie basada en ese guión por las dificultades técnicas, que las tenía. No obstante se decantó por la mejor novela, La gente de Smiley o Smiley´s people dicho a lo anglosajón, que siempre queda como que más culto. 

Como artificio de ficción, y en este caso como guión, probablemente sea la mejor construida de la trilogía. Es una novela de espías pura y dura, con una trama sumamente tortuosa, que puede, incluso, que en la serie no quede reflejado ese enrevesado proceso deductivo en el que se basa todo el argumento. 


muerto en extrañas circunstancias


¿A qué me refiero con una novela/serie de espías pura y dura? 

Sobre todo a que toda la información que aparece es torticera, de tercera o cuarta mano, con capas superpuestas de verdades a medias. La trama tiene un punto final al que se llega casi de casualidad, porque todo se inicia con una casualidad y ya se sabe en el mundo del espionaje no existen. 

La serie refleja fielmente el mundo que John Le Carre quiso mostrarnos en su novela, finales de los años setenta, guerra fría en pleno auge, Inglaterra industrial donde todo es frío y gris casi oscuro. En ese ambiente George Smiley es llamado para finiquitar la carrera de un espía que trabajó para el “Circus”, abreviatura para el servicio de espionaje inglés, y que ha aparecido muerto en extrañas circunstancias. 

Smiley, como siempre, perfeccionista a rabiar, inicia una regresión en la vida del asesinado, siempre teniendo presente su confianza en él que como buen espía ha sido puesta en duda en varias ocasiones. El hilo de la vida del finado en sus últimos días le llevará a inmiscuirse en un grupo de exiliados letones, que se arrogaban la lucha anticomunista en el exilio y que fueron usados por los servicios de inteligencia occidentales, como punta de lanza de sus intereses e infiltrados por sus oponentes soviéticos en todos sus estratos, concluyendo que eran un grupo de escasa fiabilidad en cuanto a materia de espionaje. La investigación de Smiley le lleva a husmear en los escalafones más bajos de los espías, tipos de tercera que tienen una información que ni ellos mismos son capaces de reconocer como valiosa, no nuestro protagonista y esa es la clave de la serie/novela. 



En ese estadio del desarrollo de la trama, sumamente tortuosa, se muestran fidelidades de burdel, amigos absolutos y traiciones varias, todo mezclado y agitado al mismo tiempo. En ese punto a los amantes de la obra de Le Carre comprobaremos cómo sus obsesiones ya estaban ahí, pese a que tardará años en plasmarlas sobre el papel, aunque eso sería ya otro asunto y es mejor no distraerse. 

Gran actor inglés
Smiley tiene un sentido del olfato muy desarrollado y de un ligero hilo que desentona en esa caja de costura, va recorriendo un camino cuyo fin no desvelaremos pero que sorprenderá a más de uno. 

Si el reparto de la primera serie era bueno en esta se recuperan los actores y se incluyen algunos igual de buenos, auténticos profesionales de la escena. No falta Alec Guiness que encarna de nuevo a George Smiley y en referencia a la novela, la labor del actor inglés no llega a darle la tersura que el personaje literario tiene, le falta algo de carácter. Es cierto que en esta entrega el Smiley que se muestra hace más labor de campo, bucea más en las miserias humanas y él mismo se humaniza más

Serie con bagaje que deja poso
La dirección de la serie es de un gran nivel, que sigue teniendo las mismas virtudes que la anterior y era un territorio complicado porque como ya se ha explicado la novela es mucho más compleja al menos en cuanto a su desarrollo. 

Engancha el ambiente creado por el director y los personajes. Lo que reflejan era el mundo real en el que se basaba la novela y eso es muy de agradecer. Incluso ese tono de color deslucido en el visionado tiene su encanto

En cuanto a la posibilidad de visionado, esta serie es más sencilla, existe en el famoso canal Youtube y directamente traducida al castellano, aunque la calidad obviamente no es la mejor. No estaría de más que algún canal televisivo se atreviera a dar un ejemplo de calidad y saber hacer y nos premiara con la reproducción de estas series, pero claro es clamar en el desierto y en las cadenas de televisión actuales hay lo que hay y que se descubre en un primer vistazo

La serie es una obra de arte, muy alejada de lo que actualmente son las series de moda, aquí hay una labor enorme con el guión y con los personajes. Los actores son unos auténticos profesionales, tipos que se han leído el guión y la novela e intentan mostrar alguna faceta propia del personaje que interpretan. Hay que recordar al posible espectador que es una serie con unos años a cuestas y eso tiene también su bagaje y su poso, pero aún con eso se percibe que es una creación de primer orden e ideal para los amantes de las buenas historias de espías. Si le suman a eso que sean rendidos admiradores del escritor inglés es algo que no se pueden perder. Yo no lo he hecho, ustedes verán.

Sergio Torrijos
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