Número Cero. Umberto Eco

Medios de comunicación falsarios, tendenciosos, y adoctrinadores

Dura evaluación de los medios
Colonna, un peón cultural todo terreno, es contratado en abril de 1992, a sus cincuenta años, por un tal Simei, para ejercer de redactor jefe en una singular aventura editorial: la redacción de varios “números cero” de un proyecto de periódico, Domani, un diario que se adelantará a los acontecimientos a base de suposiciones y mucha imaginación, sin reparar casi en límite que separa la verdad de la mentira. Su misterioso propietario no dudará de utilizar lo presentado en sus páginas, para ejercer presión, o chantaje directamente, a los poderes fácticos, con objeto de conseguir beneficios para sus empresas.

De esta forma, Colonna y otros seis colegas preparan los que serán los Número 0, las ediciones anticipadas del nuevo periódico, indagando en archivos que hablan de los más diversos secretos del presente y del reciente pasado italiano. Esta labor queda alterada por la irrupción de un cadáver tendido en una callejuela de Milán que da visos de realidad a un proyecto que siempre ha rondado los límites de la ficción.

En esta novelita, pues es de corta extensión, a partir de una pequeña historia personal y profesional, Eco hace un análisis minucioso, desacreditador y desesperanzado de los contenidos que se mueven de continuo por los medios de comunicación, y con los que ilusamente pretendemos los ciudadanos de la calle estar al tanto de lo que pasa. Minucioso, pues analiza los diversos elementos de un periódico, tanto en su faceta informativa como de opinión, sin olvidar el papel de los pasatiempos o las noticias del corazón. De cada uno de ellos se hace un detenido escrutinio para ver cuales son sus métodos de influencia y presunta credibilidad. 


un mundo más poblado de virtualidad que de realidad


Lo desacreditador viene de la dura evaluación que se hace de estos medios, de los cuales no queda sino una idea de que son falsarios, tendenciosos, y adoctrinadores, siguiendo los intereses de la minoría que copa el poder y que propone un mundo más poblado de virtualidad que de realidad. Y es un texto bastante desesperanzador, pues no augura ningún cambio a mejor en el futuro de los mal llamados, medios de comunicación.

Todo esto lo realiza, no en el marco de un sesudo ensayo, sino mediante una novela en la que nos va contando las peripecias de un personaje fascinante, que se da ciertas hechuras con el protagonista de su ya clásica El péndulo de Foucault, y al que acompañamos en un itinerario que en demasiados momentos sentimos como casi irreal, pero que el asesinato de un importante personaje de la trama, pondrá de nuevo a ras de suelo, y nos sentiremos golpeados por una realidad que en demasiados momentos consideramos aprehensible, pero que nos muestra sus más feroces facetas, si no jugamos la partida con suma cautela. 

Para dar cuerpo a esta historia, Eco echa mano de una prosa eficaz, de una erudición no abrumadora, de un ingenio fulgurante, y hasta se permite unos ligeros toques de humor, un tanto vitriólico, que permiten que esta historia dura, en algunos momentos muy dura, se ilumine, y pese a sus oscuros augurios, nos proponga una solución vital y luminosa para afrontar tanta sordidez y violencia. Un libro apasionante que nos devuelve un poco del autor de El nombre de la rosa.

Lumen, 2015

José María Sánchez Pardo 
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