Buried (Enterrado) (2010)

El individuo es reducido a una mera variable de cambio

Carrera contrarreloj por su vida
Rodrigo Cortés forma parte, junto a Luiso Berdejo, Juan Carlos Fresnadillo o F. Javier Gutiérrez, de una nueva generación de cineastas españoles cuyos rasgos en común pueden concretarse en dos: por un lado, la naturalidad con la que integran el cine de género en su discurso, hibridando referencias multi-genéricas que, casi siempre, permiten a sus películas escapar de las habituales etiquetas. Por otro lado, un discurso transnacional constatable no sólo en la estructura de producción de sus filmes (un acabado formal cercano al mainstream hollywodense), sino también en el plano textual de los mismos: esto es, en la habilidad con la que despersonalizan su voz y acuden a temas y convenciones universales, reconocibles por los mercados de medio mundo. De entre los títulos entregados por estos directores en la última década, Buried (Enterrado) (2010), segundo largometraje de Cortés, es uno de los más afinados a la hora de articular una propuesta temática consistente, pegada a su tiempo y filmada con la funcionalidad de un viejo maestro.


consciente de las pocas posibilidades de supervivencia de su empleado


Buried (Enterrado) es, en esencia, un thriller de suspense psicológico canónico, que exprime con precisión y mesura los recursos que su premisa argumental pone a su alcance (un contratista civil en Irak despierta en un ataúd bajo tierra, sin más objetos que un teléfono móvil y un mechero e ignorante de quién ha podido llevarlo allí): la carrera contrarreloj por salvar su vida, la información, que, como un puzzle, le es suministrada (a él y al espectador), los intentos por escapar y las consiguientes expectativas generadas en cada caso. Un tour de force, por lo tanto, que encierra sin embargo una amarga reflexión acerca de cómo el individuo es reducido a una mera variable de cambio por la maquinaria capitalista actual: resulta modélico en este sentido el diálogo telefónico que el protagonista mantiene con uno de sus jefes, el cual, consciente de las pocas posibilidades de supervivencia de su empleado, le despide para no tener que hacer frente al seguro que supondría su muerte para la empresa. El “enterrado” del título revela entonces su doble sentido: enterrado en la tierra de Irak, pero también en un sistema que homologa a personas y números y del que ha quedado exiliado cualquier valor humano.

Rubén Sánchez Trigos


Tit. Orig: Buried. España, 2010. Director: Rodrigo Cortés. Guión: Chris Sparling. Música: Víctor Reyes. Fotografía: Eduard Grau. Intérpretes: Ryan Reynolds

De los gritos de dolor del expresionismo a los más inquietos thrillers europeos sin olvidar los grandes clásicos de Hollywood, el equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de cincuenta títulos escogidos. Este ensayo colectivo ha sido realizado por el Equipo PRÓTESIS para el número 8 de su publicación en papel, coordinado por David G. Panadero

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