Intxaurrondo. La sombra del nogal. Ion Arretxe

Detenido en su propia casa, acusado falsamente de pertenecer a un comando de ETA

Su ángel de la guarda no le dejaba dormir
No sé si encontraré palabras para describir lo que allí me sucedió, decía Ion Arretxe en una presentación de este libro. Intxaurrondo es un doloroso testimonio de primera mano gracias al cual el escritor vuelve a los hechos de manera definitiva, con la posición —quizá decir privilegiada es mucho decir, así que lo dejo en distante—, sí, distante, que aporta el paso de tres décadas. Ion Arretxe bucea en su pasado, cuando en la madrugada del 26 de noviembre de 1985 fue detenido en su propia casa, acusado falsamente de pertenecer a un comando de ETA.

Sus secuestradores, pertenecientes a la Guardia Civil, no tardaron en darse cuenta de que habían errado el objetivo: es más que dudoso que un estudiante de Bellas Artes de 21 años, que ni sabe conducir ni empuñar una pistola, pertenezca a alguna banda armada. Pero el error no hizo sino empeorar la situación de Ion: a la tortura de ser sumergido en un río envuelto en sacos siguió la bañera y muchas otras, mientras cada noche un "ángel de la guarda" se encargaba de darle conversación para que no pudiera dormir.



como si todo sucediera una vez más, en tiempo real


Avanzando en la lectura de Intxaurrondo me di cuenta no solo de que Ion Arretxe no supiera si encontró las palabras adecuadas, sino que ni siquiera se había molestado demasiado en buscarlas. Él mismo sabe que acercarse a ese dolor y tratar de reproducirlo es una tarea casi imposible, por eso decide fragmentar la narración y dispersarla entre recuerdos —los que él mismo evocaba durante aquellos días de desagradable memoria—, detalles que el tiempo no conseguirá borrar e incluso situaciones que, según se miren, acaban resultando graciosas, si no estrafalarias. Su trabajo literario ha sido acercarse a aquel 1985 tratando de reconstruir sus ideas y sentimientos, sin adulterarlos con las reflexiones actuales, como si todo estuviera sucediendo una vez más, en tiempo real.

Como se dice en algún momento de la novela, cuando no hay hechos que juzgar ni pruebas que aportar, todo se convierte en un juego de palabras —curiosamente, Intxaurrondo acaba coincidiendo con Parole, parole, la novela previa del autor—.

—¿No es más cierto que usted conoce a Fulanito de tal, alias Txuri, por ser miembro de ETA? 
—¿Por ser miembro de ETA quién, él o yo?

Garaje, 2015
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David G. Panadero
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