El gusano de seda. Robert Galbraith (J.K.Rowling)

Afán creativo y narcisismo en el mundo literario

El detective Cormoran Strike recibe el encargo de la esposa del escritor Owen Quine de localizarlo, pues se ha ausentado y no ha dado señales de vida. Lo que inicialmente parece un trabajo rutinario y sin importancia, se va haciendo cada vez más complejo, al descubrirse que con el escritor ha desaparecido el manuscrito de una novela en la que aparecían retratados muy cáusticamente buena parte del mundo personal y profesional del autor. Y todo esto se complica aún más con la aparición del cadáver brutalmente masacrado del desaparecido. En ese instante, se inicia la búsqueda del asesino, en la cual, los desencuentros, cuando no una directa confrontación se establece entre los investigadores policiales y el detective Cormoran Strike, pese a los viejos lazos que les unen de su época de policías militares en Afganistán. Tampoco le facilita la tarea al esforzado detective y su ayudante la singular personalidad de la viuda del escritor; hasta se duda de los sentimientos que podía albergar por tan esperpéntico personaje.


editores, escritores y aspirantes a escritor


Con este poderoso hilo conductor, la autora nos va proponiendo múltiples historias personales, sociales o podríamos decir que gremiales, pero eso sí, con su singular toque personal, en el que destacca el proponernos múltiples facetas de un hecho o personaje, sin ocultar sus miserias o grandezas, asumiendo sus contradicciones, para que seamos nosotros quienes establezcamos las valoraciones que consideremos.

Y esto lo hará con la poblada galería de personajes que aparecen en el desarrollo de la trama, todos ellos sobresalientes en sus peculiaridades, lo que ofrece una panoplia de historias entre las que no figuran ni la grisura, ni las personalidades planas y sin matices, pues utiliza cada uno de sus personajes, para mostrarnos la caleidoscópica variedad de las formas en que los seres humanos afrontamos nuestras vidas.

Esa misma mirada lúcida y penetrante, la aplicará cuando nos describa con todas sus luces y todas sus sombras a los diversos actores del gran teatro en el que se mueve el negocio editorial y el mundo de la producción literaria. Mientras se busca al asesino de un escritor, se nos hablará de dueños de editoriales, editores, agentes literarios, escritores y aspirantes a escritor, de los cuales se nos hablará de sus motivaciones y cuitas, de sus prácticas y anhelos, y de todo lo que son capaces de hacer con tal de poder seguir siendo partícipes de esa gran representación, proponiendo una intensa reflexión sobre el afán creativo y el narcisismo imperante en el mundo literario.

Y todo esto siguiendo los renqueantes (debido a su minusvalía) pasos de su protagonista, Cormoran Strike, hijo bastardo de una famosa estrella del rock, expolicía militar, que nos dará una lección de cómo se puede ser un sabueso tenaz, aun cuando tengas en contra a casi todos los participantes de una investigación. Eso sí, siempre apoyado por su fiel ayudante-secretaria Robin, que irá cogiendo cada vez más peso en el desarrollo del trabajo detectivesco.

Por si no hubiera ya pocos temas tratados, se nos ofrece una poderosa y despiadada reflexión sobre la naturaleza de las relaciones amorosas, a partir de la descripción de los avatares sentimentales de los diversos personajes, sin olvidar las historias de pareja de muy diverso cariz de los dos protagonistas.

Todos estos ingredientes nos proponen un gran guiso, lleno de diversas texturas y sabores, en los que tenemos elementos detectivescos, de acción, sociales y psicológicos que se van desplegando alrededor del desarrollo de una investigación criminal, que además tiene un final sorprendente y emocionante, mejorando la solución de su anterior entrega, que resultó un poco tramposa… Una magnífica novela.

Salamandra, 2015
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José María Sánchez Pardo
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