Rincones del paraíso (1997)

Uno que roba imágenes «igual que otros roban coches»





«Una película para mirones», era la frase promocional de Rincones del paraíso, dirigida por el novelista Carlos Pérez Merinero (1950-2012), quien escribió algunos de los mejores capítulos de la serie La huella del crimen, y largometrajes como Amantes (1991), de Vicente Aranda. La frase no engañaba, ya que esta película trata de forma monográfica sobre el voyeurismo.


plano general, no, ¡Generalísimo!


Ricardo (Juan Diego) es un policía de métodos expeditivos que acaba expulsado de la Brigada Antiatracos por sus métodos excesivos. A modo de escarmiento, sus superiores lo destinan a una furgoneta aparcada frente al cementerio. Desde allí tendrá que pasar jornadas enteras inmóvil y completamente aislado, limitándose a observar por un monitor lo que sucede fuera. Aunque al principio le parece una condena, pronto le fascinará todo lo que observa, y se convertirá en un mirón profesional. Hasta el punto de que cuando le cambien de destino, preferirá dejarlo todo para poder seguir mirando...


Lo primero que le llama la atención es una bella mujer vestida de negro (Paulina Gálvez) que todos los días entra sola en el cementerio, y después sale acompañada. Es una prostituta que se reúne allí con sus clientes, para tener sexo encima de alguna de las tumbas. Atraído por la prostituta, llega un ratero (Aitor Merino) pertrechado con su cámara de vídeo, que roba imágenes «igual que otros roban coches». Después vende sus montajes a un intermediario que las hace llegar a algún canal televisivo. Unos se exhiben y otros prefieren solo mirar, pero la búsqueda de la felicidad, de los rincones del paraíso, acabará uniéndolos a todos.


La película, rodada en las zonas más fantasmales de Madrid, como el cementerio de la Almudena o Méndez Álvaro, delata fascinación por las vanguardias de los años 60. Sin usar la música y filmada en planos fijos —cuentan que el operador de cámara se quejaba de lo reiterativo de los planos generales, a lo que Merinero contestaba: «¡General no, Generalísimo!»— resulta demasiado austera y desafía al espectador para que él también siga mirando.


No es de extrañar que el resultado en taquilla fuera tan calamitoso. Solo se estrenó en una sala, los cines Verdi de Barcelona, y no estuvo más que una semana en cartel, siendo vista únicamente por cuatro espectadores. Decía Merinero que su siguiente proyecto sería localizar a esas cuatro personas y entrevistarlos en un documental para que explicasen qué supuso en sus vidas el visionado de Rincones del paraíso. Por cierto, ese documental todavía no se ha hecho...

David G. Panadero


Tit. Orig: Rincones del paraíso. España, 1997. Director: Carlos Pérez Merinero. Guión: Carlos Pérez Merinero. Fotografía: Ángel Iguácel. Intérpretes: Juan Diego, Paulina Gálvez, Aitor Merino, José Castillo

De los gritos de dolor del expresionismo a los más inquietos thrillers europeos sin olvidar los grandes clásicos de Hollywood, el equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de cincuenta títulos escogidos. Este ensayo colectivo ha sido realizado por el Equipo PRÓTESIS para el número 8 de su publicación en papel, coordinado por David G. Panadero

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