La furia. Gene Kerrigan

Novela vibrante, áspera, de una lucidez apabullante

Personajes intensos, una partida mortal
Irlanda, uno cualquiera de estos días. Tras la borrachera económica de los últimos años la crisis económica ha caído como un mazazo sobre la población, y la irritación y frustración se enseñorea de buena parte de la ciudadanía. De ahí que la muerte violenta de Emmet Sweetman, un prototípico ejemplo de banquero especulador de la reventada burbuja inmobiliaria, haga saltar todas las alarmas, y más cuando su asesinato es relacionado con otra muerte de un pequeño delincuente años atrás. Como investigador que ya participó en anteriores indagaciones, se echa mano del curtido sargento detective Bob Tidey, que tendrá que enfrentarse tanto con las dificultades propias del caso, como con la extraña actitud que toman sus superiores durante el desarrollo de las investigaciones.

Y mientras tanto sale de la cárcel Vincent Naylor, antiguo matón de un delincuente local, y que se pone a planear un gran golpe, en cuya preparación se cruza de forma accidental la anciana monja Maura Coady, que se verá absorbida en una vorágine nada deseada y que pondrá en peligro su vida.


una administración que no sabemos a quién defiende


El relato de estas dos tramas que irán confluyendo a lo largo de la novela nos muestra unos personajes intensos, decididos desde muy diversos extremos de una partida mortal, a seguir adelante con sus vidas, pese a que en sus historias hay zonas muy oscuras, y que en otras personalidades les abocarían a la melancolía o la autodestrucción.

La novela es vibrante, áspera, de una lucidez apabullante, pues muestra tanto la violencia del delito, la violencia social que se ha llevado a cabo durante unos años de delirio económico y estafa, mostrándonos una administración política y policial de la que se duda de a qué intereses defiende. Y no se duda tampoco en sacar a la luz los trapos sucios de la historia reciente de irlanda, con el terrible peso del terrorismo del IRA, y de las acciones, en demasiados casos oscuras y perversas de las medidas antiterroristas, o de episodios tan crueles como el conocimiento de las prácticas sexuales de un importante número de clérigos, que en un país tan católico como Irlanda, significaron un auténtico terrremoto social.

Además de ser un magnífico thriller lleno de tensión y ritmo, realiza una profunda reflexión sobre cómo afrontar los episodios más oscuros de la vida de una persona, si es que uno quiere seguir viviendo con una cierta dosis de dignidad. 

Y no pierdan de vista a los protagonistas, tanto el policía, la monja o el delincuente, de los que lo único que podemos decir es que nos resultan dolorosamente reales y vivos, dándonos una lección de cómo poder vivir con nuestros más furiosos fantasmas. Una magnífica novela.

Sajalín, 2015 
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José María Sánchez Pardo
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