El doctor Zhivago. Boris Pasternak

Las casualidades, si es que existen, están todas en esta novela. Lectura obligada

Una novela profundamente rusa
No es una novela fácil de reseñar porque tampoco es fácil de leer. 

He revisado las opiniones expuestas sobre ella y hay de todo, desde el desprecio hasta el elogio, por lo que el lector de reseñas avezado puede elegir la que más le plazca. Humildemente publicaré mi opinión personal, muy personal.

Por lo pronto he decidido reducir todo lo posible el espacio de la reseña, aunque sea muy complicado, porque esta obra es de las que dan para mucho y es muy sencillo extenderse en demasía.

En principio voy a obviar al escritor y a la traducción, que es muy compleja, simplemente destacaremos que el lirismo que se le presupone existe aunque seguramente sería mucho más disfrutable en el idioma original. Recomendar a cualquier lector que tenga paciencia, los nombres rusos son muy complejos, se llaman por más de tres apelativos, lo cual lía un poco la cosa, además el inicio de la novela es un tanto caótico.

Todo gran escritor ruso tiene en mente una obra enorme que retrate una época, hablamos de Guerra y paz, Vida y destino, El Don apacible y en ese elenco de novelas se incluye esta. La diferencia entre esta y las demás, aparte de no tener tanto de Tolstoi, es la irregularidad de la misma tanto en su estructura como en sus personajes. En El doctor Zhivago todo fluye, unos libros son buenos y otros no tanto, los personajes entran y salen de la historia continuamente, incluido el protagonista, y no siempre aportando cosas.



entre guerras, purgas y revoluciones


La idea que recorre la mente del lector es siempre la misma, ¿qué pretende Pasternak? 

Y la respuesta es complicada. 

No sólo quiere mostrarnos una época, el fin de la Rusia zarista y los albores de la revolución y cómo los protagonistas han vivido esos cambios tan radicales, no, Pasternak pretende mucho más, pretende transmitir la mentalidad de una época enterrada entre guerras, purgas y revoluciones. Los protagonistas evaden la acción, en todos los casos son figuras que sufren las consecuencias de la historia, en ningún momento son partícipes de ellas o al menos ese punto el autor lo obvia.

La novela es profundamente rusa y eso hay que tenerlo en cuenta antes de asumir su lectura. Las formas, maneras, usos, tradiciones, todo nos resulta un poco ajeno por nuestro desconocimiento de la cultura rusa, por ello habrá que tener un cierto grado de paciencia.

El doctor Zhivago es un drama en mayúsculas. Salpicado de una historia de amor, que tiene tintes melodramáticos, y que conduce ineludiblemente a un trágico final. En ese sentido es muy eslava porque desde las primeras líneas se tiene la seguridad de que todo terminará en desgracia. 

La extensión de la obra y su densidad hacen que sea muy sencillo que tenga profundos altibajos, el comienzo es tremendo, poniendo un toque dramático a toda la obra y, personalmente, la parte final me ha parecido soberbia. Toda la multitud de personajes que aparecen en la novela confluyen continuamente a lo largo de toda la obra, de un modo u otro el autor los utiliza para mostrar profundos cambios. Las casualidades, si es que existen, están todas en esta novela. Pero lo que mejor me ha parecido de toda la novela es el poso que deja. Puede que sea muy criticable en ciertos aspectos pero las imágenes que muestra son de una pureza e intensidad que se te quedan grabadas en la memoria. Es más, después de leer la novela, por poner un ejemplo la idea del invierno ruso es otra, totalmente diferente, la visión de los propios rusos sobre ese aspecto climático se queda grabada en la memoria. 

La película, homónima, es la que ha dado fama a la novela. En especial por ser una obra visual de primer orden. Es preferible que lean el libro y luego vean la película, intenten que no sea al revés, con ello tendrán una visión mucho más global sobre el particular.

La novela es de esas que todo el mundo debería leer pero muchos no lo han hecho. Su extensión, su inicio algo caótico, la complejidad de lo que trata y como lo trata hacen que muchos lectores se rindan

El principal consejo que les puedo dar es una pequeña dosis de perseverancia, hay que superar el centenar de páginas para que las cosas comiencen a encajar. En ese sentido es literatura de otro tiempo, más dedicada a un lector voraz y parsimonioso, no como al que ahora nos han acostumbrado que la novela tiene que enganchar en las primeras diez páginas; si esa política se hubiera aplicado con El doctor Zhivago nunca hubiera visto la luz y sería una pérdida irreparable.

Puede que la obra no les guste o no les parezca que tenga tanta calidad como se menciona, es una opinión y como todas válida, pero cuando terminen la lectura se darán cuenta de que imágenes que proporciona la obra se quedaran en nuestra memoria para siempre. Recuerden que la obra tiene el ritmo y el sentido de las novelas más clásicas, eso quiere decir que ocurren muchas cosas, hay muchos personajes y pasa casi de todo a todos los implicados.

Cátedra, 2005
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Sergio Torrijos
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