Besos para los malditos. Danny Miller

En el impetuoso pulso de la ciudad de Brighton

Los tugurios del Soho y más
¡Somos los mods! ¡Somos los mods! ¡Somos, somos los mods! Con este telón sonoro, se desarrolla la investigación policial provocada por la aparición de un torso descabezado y con las manos amputadas. Y por si no les suena la época, estamos en Brighton, en las postrimerías del invierno de 1964. La investigación es encomendada al joven detective de Scotland Yard, Vince Treadwell, recién recuperado de las secuelas físicas que sufrió mientras investigaba un asesinato en el Soho londinense.

Las pesquisas se dirigen en la búsqueda de Jack Regent, el gánster que domina los bajos fondos y los negocios ilegales de la ciudad. Pero Regent parece haberse evaporado, y el detective se dedica a recorrer el mundo que le rodeaba, donde se encuentra a su amante, Bobbie LaVita, una cantante que le produce una profunda impresión. Pero también se dará de bruces con otros personajes más siniestros como Henry "Piel Roja" Pierce, lugarteniente y sicario de Jack Regent, o Dickie Eton, el exitoso y amanerado productor musical, que acaba de despreciar la petición de ser producidos por él de una banda que se parece a los Beatles, que se hacen llamar los Rolling Stones. Pero no le quedan a la zaga personajes tan siniestros como Lionel Duval, dueño de buena parte de los tugurios del Soho, que mantiene unas estrechas y muy interesadas relaciones con la policía y buena parte del Parlamento,o el desaforado anticuario Max Vogel, rey de los trapicheos con obras de arte de la zona.


afrontar su propio pasado en la ciudad


Las pesquisas se hacen laberínticas, pues han de dar sustancia a un personaje que resulta casi mítico, y de paso resurgirán los fantasmas presentes y pasados de buena parte de los protagonistas, que hunden sus historias en una red de relaciones y motivaciones que resultan harto complejas de desentrañar para nuestro esforzado investigador. Éste debe incluso afrontar su propio pasado en la ciudad y las interferencias que le produce la presencia en este oscuro caso de su hermano Vaughn, un pequeño delincuente y heroinómano.

Y todo esto transcurre en el impetuoso pulso de la ciudad de Brighton, que se autodefine como la ciudad de los Muelles, maricones y maleantes, y donde la música y el esteticismo hierven a toda mecha aderezados de alcohol y drogas, y que se desparrama en una orgía de violencia entre mods y rockers, o entre los propios mods, bajo la sardónica mirada de los gánsters que suministran de todos sus caprichos a las hordas juveniles que se dan cita en el recinto de vacaciones, mientras llevan a cabo otros múltiples negocios.

Pues durante la investigación aflorarán otros lucrativas y sórdidas actividades, como la producción de películas porno y snuff, o el tráfico de heroína dirigido por los clanes corsosY para que al guiso no le falte sabor, el relato está salpimentado por una colección de momentos llenos de crueldad y violencia, con escenas llenas de dramatismo y tensión, que hacen de esta novela una lectura apasionante, por lo atractiva de su trama policíaca o, por las variopintas e intensas historias personales, y por mostrarnos una época con todas sus luces y todas, todas sus sombras.

Una estupenda novela que nos retrotrae a magníficas series ambientadas en la misma época, protagonizadas por terribles gansteres ingleses y policías estúpidos y corruptos, en un ambiente lleno de esteticismo y ambivalencia moral, como las de Jake Arnott, o la serie de Lennox de Craig Russell. Una gran lectura.

Siruela, 2015
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José María Sánchez Pardo
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