Una mina llamada infierno. Alejandro M. Gallo

Esa sensación de decadencia, peligro y mala vida

No esconde la atracción por ese mundo
Esta es la primera novela de la serie del inspector Trinidad Ramalho Da Costa, por lo que bien puede ser considerada la puesta en escena del policía. Ramalho, para abreviar, será encargado de investigar una serie de asesinatos cometidos en el Bierzo, que afectan a la cuenca minera y en especial a un grupo de antiguos mineros que formaban parte de una cuadrilla llamada “De Picas”. Ramalho es elegido por tener ascendencia minera y por haber mamado ese mundo de carbón y mina. La trama se bifurca, rápidamente, en dos ramas, por un lado la principal de la investigación en un mundo minero y por otro lado un caso pendiente que dejó Ramalho en Madrid, lugar de trabajo del susodicho, aunque habrá que explicar que más concretamente trabaja en Vallecas.

Alejandro M. Gallo tiene un propósito muy claro al escribir esta novela y es mostrarnos los entresijos de la reconversión industrial que sufrieron las cuencas mineras y también, casi de paso, hablarnos de la historia de lucha obrera, sindical y política de esos lugares



el trabajo en la mina


Uno de los puntos más fuertes de la obra es la presentación de ese mundo minero que el autor ejecuta con precisión, mostrándolos todos los puntos, tanto buenos como malos, de ese universo cerrado y solidario. Ahí se nota las preferencias del autor, que no esconde la atracción por ese mundo. Los momentos más destacados, sin duda, son los del trabajo en la mina, que aunque se note la presencia de influencias de otros autores tienen una tersura tan propia y singular que encandilan.

Aparte de lo interesante que nos muestra la novela está plagada de acción, de recodos en la tramas y de personajes de todo tipo, desde una comandante de la Guardia Civil hasta un personaje propio de la delincuencia más marginal cuyo lenguaje y argot cuesta seguir, incluso para un servidor que ha mamado charlas con este tipo de personajes. 

Es cierto que tanto el protagonista como buena parte de los personajes que aparecen son vistos por el autor con demasiada perfección, apenas tienen aristas, cuando había espacio para seres mucho más complejos. Es por ahí por donde la novela pedía a gritos un malo malísimo de los de toda la vida, aunque claro es una opinión personal.

La obra tiene ritmo, es entretenida de leer y sobre todo tiene mucha acción. Tal vez se mezclen demasiados elementos en la novela, pero aún así, funciona y lo hace bien. Los elementos propios de novela policíaca le sientan francamente bien al ámbito de las cuencas mineras, por ese lado la novela es todo un acierto. También esa sensación de decadencia, peligro y mala vida casan muy bien con lo mencionado anteriormente.

Si no han leído nada de Alejandro M. Gallo es un buen momento y una muy buena novela para empezar, si han leído otras esta no les decepcionará, es una buena novela. La lástima es que no haya llegado al gran público como mereciera, aunque para eso sería hablar de otras cuestiones. Si pueden leerla se la recomiendo, seguro que no les decepcionará.

Laria, 2005
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Sergio Torrijos
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