La sonrisa del diablo. Annelie Wendeberg

Se presenta un detective asesor muy peculiar, un tal Sherlock Holmes

Como los grandes casos de Conan Doyle
Londres, 1889. El cadáver de un hombre infectado de cólera aparece flotando en un depósito de aguas para el consumo humano. Para establecer las circunstancias forenses del caso se da aviso al doctor Anton Kronberg, el más eminente epidemiólogo de la ciudad. Pero, sin invitación, también se presenta un detective asesor muy peculiar, un tal Sherlock Holmes.

El encuentro del forense y el detective no resulta muy fructífero, hasta que Holmes descubre el gran secreto del forense... Que se trata de una forense, Anna. Para evitar que su secreto sea divulgado, con las humillantes y peligrosas consecuencias que se pudieran dar, ambos investigadores colaboran en un caso que a medida que avanza, se va complicando por momentos, y que les pone en un gravísimo peligro a los dos.

Nos encontramos con un estupendo pastiche holmesiano, que nos devuelve a los grandes casos del detective consultor, y por la extensión del texto se permite afrontar detalles, tanto de las pesquisas, como de las personas, que en sus relatos quedaban cortos. 


la vida y las gentes del Londres de esa época


El personaje de Holmes está bien tratado, y como se sitúa la acción en los primeros años del canon holmesiano, nos permite dar una visión muy particular de Holmes, de su casa en Baker Street, o de su amigo Watson. Es de destacar que el personaje de Holmes está considerado naturalmente, sin convertirle en una caricatura ridícula o esperpéntica, que desgraciadamente es lo que nos proponen algunos pastiches presuntamente admiradores del canon holmesiano

El personaje de Anna Kronberg resulta la novedad de esta propuesta, pretendiendo proponerle como un aliado-contendiente femenino a la figura de Holmes. Y hay que reconocer, que con características propias, diferentes de las de Holmes, resulta un personaje audaz, inteligente y sabio, que da la réplica convenientemente al gran investigador.

Un elemento novedoso de esta propuesta holmesiana es el detallado trazado que se nos ofrece de la vida y las gentes de la ciudad de Londres en aquellos años. Un cuadro durísimo, pues más allá de los oropeles victorianos, nos encontramos con una ciudad sucia, dura e ingrata, poblada de gentes que viven en unas condiciones de podredumbre y malnutrición, que son descritas con un implacable detalle por parte de la autora, y donde hace moverse en muchos momentos a su heroína.

Por todo lo dicho, esta es una novela entretenida, que con nuevos elementos nos retrotrae a las grandes peripecias holmesianas, por lo que tanto a los incondicionales, como a los meros gustadores de la obra de Conan Doyle es muy probable que gusten de esta historia.

Umbriel, 2014
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José María Sánchez Pardo
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