Casa de juegos (1987)

Experimentar en carne propia la adicción al peligro y a la vida

Un papel de víctima que no es tal
El título de la película con la que David Mamet, tras una ya importante carrera como guionista y dramaturgo, decidió probar suerte en la dirección de cine en 1987 advertía de sus intenciones: jugar no solamente con el personaje principal sino también con el espectador, retomando el planteamiento de engaño y de ficción dentro de la ficción de La huella y sumándole varias vueltas de tuerca.

Un cuarto de siglo después del estreno de Casa de juegos, el espectador actual, mucho más curtido y acostumbrado al retorcimiento de los guionistas del género, tal vez sea capaz de anticipar algunas de las piruetas de Mamet, pero ello no priva a la película de un atractivo que no se sustenta solamente en los trucos, sino más bien en el viaje iniciático de su protagonista, una psicóloga especializada en adicciones a la que uno de sus pacientes reprocha que se limite a escuchar y dar consejo desde la comodidad de su sillón. Hacerse consciente de la comodidad burguesa en la que está instalada desencadena una pequeña tormenta interna en la doctora, que decide bajar de su torre de marfil al mundo real y enfrentarse con los comportamientos adictivos en los que una supuesta experta pero que en realidad solamente conoce de oídas. Y de hecho no tarda en experimentar en carne propia una adicción al peligro y a la vida que palpita fuera de los corsés del mundo académico.


como el mago que saca el conejo de la chistera


El guión deja patente sin embargo que el papel de víctima engañada que parece estar desempeñando no es tal puesto que, como él mismo le dirá, el gánster especializado en timos del que no tarda en enamorarse le ha dejado claro su juego desde el primer momento: pero ella ha optado por jugar sus cartas en lugar de plantarse pensando que tiene posibilidades de ganar. No obstante, el juego de los timadores acabará siendo más inocente de lo que parece, sobre todo comparado con el que puede organizar la psicóloga motivada por el despecho y por la impunidad que le otorga su estatus social más elevado.

En sus películas más interesantes como director, especialmente La trama (1997), Mamet propondrá de nuevo este replantamiento de la relación entre cineasta y público en el cine negro, acercándola a la que tiene el mago que saca el conejo de la chistera con sus espectadores que, por mucho que intentan estar pendientes de los movimientos de sus manos, no consiguen ver el truco. No se trata tanto de tener manos muy hábiles como de conseguir que el público prefiera no verlo.

José Antonio López (Jalop)


Tit. Orig: House of Games. EEUU, 1987. Director: David Mamet. Guión: David Mamet. Música: Alaric Jans. Fotografía: Juan Ruiz-Anchia. Intérpretes: Lindsay Crouse, Joe Mantegna, Mike Nussmaum, J.T. Walsh

De los gritos de dolor del expresionismo a los más inquietos thrillers europeos sin olvidar los grandes clásicos de Hollywood, el equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de cincuenta títulos escogidos. Este ensayo colectivo ha sido realizado por el Equipo PRÓTESIS para el número 8 de su publicación en papel, coordinado por David G. Panadero

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