Entrevista con Qiu Xiaolong (I)

La situación social, política y económica de la China actual

Durante la 27 edición de la Semana Negra de Gijón, estuvo presente el escritor chino Qiu Xiaolong, nacido en Shanghái, pero desde 1988 residente en los EE.UU., que durante los últimos años nos ha regalado la magnífica serie del inspector Chen Cao. Seguir en sus casos al inspector Chen nos ha permitido conocer la situación social, política y económica de la China actual, y nos ha mostrado las repercusiones que en el presente tienen hechos del pasado cercano como fue la revolución cultural. Gracias a las ocho entregas editadas de este singular policía, hemos podido entrever cómo es la vida cotidiana, los anhelos y dificultades de una sociedad que, como poco, resulta enigmática, cuando no directamente inquietante para los occidentales.


Texto y fotos: José María Sánchez Pardo


En el transcurso de una larga y exhaustiva conversación, en la que nos deslumbró con su análisis crítico, siempre trufado de simpatía y buen humor, nos habló de su interés y compromiso como autor, de la situación y peculiaridades de la sociedad china, y nos desveló acerca de su personaje y sus singularidades dentro del espectro de investigadores que abarrotan las estanterías de novela policíaca y negra de nuestras librerías 

¿Cómo es que se hace escritor?

¡Oh, es una larga historia! En China mis primeros estudios fueron en Pekín, especializándome en literatura, bajo la dirección de Pin Si Ling, que es un poeta muy conocido. Estaba escribiendo mi tesis sobre el poeta americano T. S. Eliot, y mi maestro me animó a escribir artículos críticos sobre este poeta y me animó también a que escribiera mis propios poemas, pues lo consideraba una experiencia imprescindible. Por ello me exhortó a que escribiera unos pocos poemas, y él los juzgó como crítico. Lo intenté, pues eran mis deberes, y a mi maestro le gustaron; le parecieron muy buenos, y me alentó a que continuara escribiendo. Por lo que seguí escribiendo, y los fui mandando a revistas, donde me los fueron publicando, y así empezó mi carrera como escritor. 

La resolución de un crimen
¿Por qué eligió la novela policíaca?

La historia comienza cuando fui a los EE.UU. de estudiante de intercambio con una beca. No tenía planeado quedarme a vivir allí, ni convertirme en escritor, pero al año de estar allí, en 1989, ocurren los sucesos de la plaza de Tiananmen, en Pekín, y ya no pude volver. Ya no me iban a poder publicar en China, así que decidí quedarme y escribir en inglés. Al principio no pensaba escribir una novela policíaca, de hecho quería escribir sobre los cambios que se estaban dando en la sociedad china en este período de transición y turbulencias, y como mi experiencia previa había sido con poemas, y no con novelas, tuve problemas con la estructura de la historia, cómo contarla. Por ello, decidí que la historia de la resolución de un crimen, de una investigación detectivesca, podría servirme como marco para estructurar la historia: hay que resolver este crimen, y a partir de este hecho, puedo contar las cosas que me preocupan de la sociedad china en ese momento. A mi editora le gustó la idea, y el resultado fue una novela policial. Y me animó a que hiciera una serie, y así continuamos hasta el momento, en que llevamos nueve. 

La descripción de la comida es un elemento fundamental en sus relatos ¿Lo hace premeditadamente, o tiene tanta importancia así en la sociedad china?

La comida y la alimentación han sido siempre importantes en la cultura china. Ya Confucio, promovía su disfrute, y en una de sus citas más famosas, decía algo así como que es propio de la naturaleza humana disfrutar de comer y beber, por lo que siempre ha habido tradición en China de hablar de la comida, y de disfrutar de la misma. Hay muchos críticos que consideran, que como hay muchas restricciones a hablar de muchos temas sociales y políticos, se supone que hay una mayor libertad en lo referente a la comida. También en la filosofía de Confucio, en sus tablas de valores morales, la comida estaba bien vista, por lo que la gente se podía entregar a ella sin problemas. La comida tiene gran importancia, pero en este momento hay un aspecto mal visto. En los casos de corrupción asociados al gobierno, muchos altos cargos del Partido Comunista gastan fortunas en comidas de lujo, o comidas exóticas, y eso está bastante mal visto. Aunque desde las reformas de Deng Xiaoping (iniciadas en 1978), la industria alimentaria es una de las que más ha adelantado en China.

¿Echa mucho de menos la comida de su país en Saint Louis, donde vive actualmente?

En chino hay un término, que creo que es intraducible a su idioma, que es la palabra “chan”, y que habla de cuando echas de menos una comida que no puedes comer, como una especie de antojo en algún momento, ... "en este momento me comería este tipo de pescado...". Ese concepto del chan, es muy habitual en la cultura china, hay muchos escritores e intelectuales, que en sus novelas hablan de ello. También es una especie de posicionamiento, ya que hablando del chan en sus novelas, los escritores plantean su independencia sobre aspectos de la política y otros temas sociales más controlados.

Pero en mi experiencia de Saint Louis en Missouri, que es el reino de la comida rápida americana, sobre la que no me voy a pronunciar, la comida china de allí está muy americanizada, no es muy auténtica. Así que durante mucho tiempo, cuando no podía volver a mi país, echaba mucho de menos la comida china auténtica, y ya que no podía disfrutarla, escribía sobre ella; resultaba una especie de compensación psicológica al no poder comer auténtica comida china. Aunque es un círculo vicioso, pues cuanto más escribía sobre ella, más ganas tenía de comerla,... y no podía hacerlo.


que se cuente lo que pasó para que no vuelva a repetirse


Los acontecimientos ocurridos durante la revolución cultural, y las repercusiones de los mismos, han sido un tema muy habitual en sus novelas ¿Tanta fue la importancia de este fenómeno?

La mayoría de las historias de mis libros están ambientadas en los años 90, y en la China del presente, pero la revolución cultural siempre está ahí. En un segundo plano, mediante flash backs, pues la importancia de la revolución cultural no se ha ido aún, y siempre está presente, bien como tema principal, o como secundaria en mis novelas. Ahora mismo en China, el partido del gobierno reconoce la importancia de la revolución cultural, considerándola un movimiento bien intencionado pero que salió mal. Pero hacen todo lo posible para que la gente no la recuerde, o no se hable de ella, aunque sus consecuencias están ahí. En los libros de texto de las escuelas, por ejemplo, le dedican uno o dos párrafos, pero no lo tratan con profundidad; vienen a decir que el presidente Mao tenía buenas intenciones, pero que la gente de su entorno se aprovechó de ello, y las cosas salieron mal. Hablando con la gente de la generación más joven, como son mis sobrinos, me doy cuenta de que no saben qué pasó realmente; y como se esconde la historia, los jóvenes no llegan a preguntarse cómo fue posible que ocurriera algo tan cruel, que llevó a la muerte a tantas personas, y que produjo tantos damnificados. Para mí es importante, que se recuerde la historia, que se cuente lo que pasó, para que no vuelva a repetirse. Si las tragedias del pasado no se entienden, se puede volver a cometer los mismos errores. 

El dinero y el poder
Su primera novela de la serie del inspector Chen Cao, Muerte de una heroína roja, giraba alrededor de una mujer muy destacada. ¿El papel de las mujeres en la sociedad china es tan pasivo o periférico como nos lo hace parecer en sus libros?

Mao decía que las mujeres tenían un papel importante en la revolución. En una cita, venía en decir, que las mujeres estaban encargadas de levantar la mitad del cielo, así que él mismo no las veía tan pasivas. Hoy en día la mayoría de las mujeres trabajan y reciben un sueldo que, en muchos casos, es la mitad del sustento de la familia, al menos en las grandes ciudades. Desgraciadamente en el campo no es así. Aunque en los últimos años ha habido grandes cambios económicos, las diferencias entre ricos y pobres se han incrementado, por lo que es más común que las mujeres para tener una seguridad busquen maridos ricos, y así la protagonista de mi primera novela, Guan Hong Ying, pese a ser una trabajadora modelo, considera que es una situación transitoria, por lo que busca un marido rico y de buena familia. Este hecho resultaba uno de los conflictos del personaje, por un lado ser independiente, y por otro ansioso por aliarse con el dinero y el poder, lo que resulta su desgracia. 

¿Por qué eligió Shanghái y no Beijing la capital como escenario de sus novelas?

En parte es porque nací y me crie en Shanghái, es una ciudad con la que estoy más familiarizado, aunque durante tres años estudié en Beijing no la conozco tan bien. Pero la razón más importante para haber elegido a Shanghái, es porque es la ciudad más abierta a Occidente, es la que se hizo cosmopolita más temprano. A lo largo de la historia, Shanghái ha sido colonia de los franceses, de los portugueses, de los ingleses y de Japón. Es una ciudad donde conviven los contrastes, conviven realidades muy diferentes; es el lugar de encuentro entre Occidente y Oriente, lo nuevo y lo viejo. De esta forma muestra las contradicciones de la realidad china mejor que ninguna otra ciudad. Incluso la personalidad de mi protagonista Chen Cao, muestra las contradicciones de esta ciudad. Por ejemplo, su padre es confucionista, por lo que sigue la tradición del pasado, mientras que él estudió Literatura occidental en la universidad, por lo que es ejemplo de lo nuevo; escribe poemas propios, aunque venera al poeta Eliot, otra vez lo viejo contra lo nuevo. Es miembro del Partido comunista, pero a la vez quiere ser independiente y, además, y está a favor de las reformas. Este personaje es una metáfora de la ciudad de Shanghái, y cuando en una novela tiene que ir a investigar a Beijing, se evidenciará las diferencias entre las dos ciudades. 

¿Cuál es la sombra de Mao hoy en día?

Mao sigue siendo importante para un gran número de chinos, pero no para todos. De hecho hay una mayoría muy crítica con su figura, entre la cual me incluyo, aunque hay otros que veneran su figura y lo echan mucho de menos. Y, en cierto sentido, puedo entender que hace que lleguen a pensar así. Mao fue una figura histórica, que intentó, propugnó, una sociedad igualitaria, en la que si yo ganaba 30 dólares, tú también ganabas 30 dólares, y si yo no tenía coche, tú tampoco. No había tantas posesiones como hay ahora, pero todo el mundo era mucho más igual. Todo el mundo era igual de pobre, por lo que no había enemistad. Ahora las grandes diferencias existentes generan unas envidias que antes no aparecían. En cierto modo el materialismo actual ha dado frutos, por lo menos hay comida, lo que no ocurría antes. 

Además hay una idealización de la figura de Mao, pues tenía un poderoso control de los medios de comunicación, por lo que el pueblo no tenía conciencia de lo que estaba ocurriendo en China, vivía en la ignorancia y no sabía de las situaciones de corrupción, y pensaba que se vivía muy bien, lo cual no era cierto. Hoy en día, los casos de corrupción se van desvelando en internet, y cada vez son más las desigualdades sociales, por lo que hay cada vez más gente que lo está pasando mal siente nostalgia de los años bajo Mao, en los que creen que se vivía mejor, y si se pasaba mal, al menos todos estaban igual de mal...


gramófonos antiguos o teléfonos de disco que no funcionan


¿Sigue siendo peligrosa la crítica contra su figura?

En cierto sentido sí, pues resulta muy importante para el Partido comunista que está en el poder. Fue su fundador, y su presidente honorario. Es la justificación del propio partido y de su régimen comunista. Si permiten que se hable mal de él, están tirando piedras contra su tejado. De ahí que los que son muy críticos con su figura y su régimen puedan ser perseguidos.

Sobre esto puedo contar una anécdota un tanto graciosa. Me ocurrió hace unos años en Beijing, me subí a un taxi y me fijé que el taxista tenía colgado una especie de amuleto en el retrovisor, lo cual es muy común allí, y era el retrato del presidente Mao. Me chocó el hecho y le pregunté al taxista si estaba idolatrando a Mao, si le veneraba, a lo que me respondió que los taxistas, son un colectivo supersticioso, y creen que los accidentes suceden en la carretera por influencia de los malos espíritus. Por ello había puesto la figura de Mao, que para él era el mal mayor, para que los demás espíritus se asustasen, y de esa forma no tener accidentes (grandes carcajadas). Esta es una historia verídica, que muestra como bastantes chinos ven la figura de Mao.

En el caso Mao, aparece un grupo que reivindica el look y las costumbres de la Shangái prerrevolucionaria ¿Este tipo de grupos existen en la realidad?

Sí que existen y cada día son más numerosos. Se notan en Shangái pero también en Beijing. Cada día hay más cafés que están decorados con gramófonos antiguos o teléfonos de disco que no funcionan, pero que están en la decoración. Les he preguntado a algunos amigos sobre este fenómeno, y me han dicho que como Shangái es una ciudad siempre en ebullición, donde siempre están pasando cosas, hay mucha gente que se siente desconectada, ya que parece que Shangái se creó de un día para otro. Y hay gente que clama contra esto, y busca la tradición de la ciudad, fijándose sobre todo en los años 20 y 30 del pasado siglo, una época en la que Shangái era considerada como el París de Oriente, una ciudad más rica que Hong Kong en aquellos momentos. De ahí, contra la vorágine moderna, han surgido movimientos tradicionalistas, que pretenden recoger esa prosperidad del pasado, para justificar que la riqueza y pujanza del Shangái actual no es flor de un día, sino que se debe a una tradición más atemporal.

Ese afán por los años 20 y 30 ha provocado una auténtica fiebre del anticuario, en la que la gente paga cantidades ingentes por poseer esos teléfonos viejos, que realmente no sirven para nada, más que para ponerlos ahí y que se vean.

La última vez que estuve en Shangai visité un café llamado “Volver atrás en el tiempo”, cuya decoración se basa en estas cosas viejas de anticuario. Y una de las mayores atracciones turísticas de Shangai, es la Older Brand jazz en un hotel muy famoso. Esta banda está compuesta por músicos, muchos de ellos de setenta y más años, vestidos como en la época de los años 20, y que tocan melodías populares de aquella época. Algunos miembros van desapareciendo, sustituidos por otros más jóvenes, pero resulta de todas formas una atracción turística de primer orden.

En una de sus novelas aparece la siguiente anécdota real: Una chica en la televisión dice: “preferiría llorar en un BMW que reír en una bicicleta” ¿Ésta es una metáfora de la moral de los ciudadanos chinos? ¿Cuánto ha cambiado en sus costumbres el pueblo chino?

Sí, es una cita real, en la que una chica dijo en un reality televisivo que prefería llorar en un BMW, que reír en una bicicleta, lo cual produjo una gran polémica, claramente expuso que prefería casarse con un hombre rico, aunque no lo amase, que casarse con alguien pobre, aunque lo amara. Hubo múltiples reacciones entre los televidentes, aunque lo que dijo esta chica es la explicitación del cambio tan dramático que ha sucedido estos años en la sociedad china. Así los valores tradicionales han sido sustituidos por el materialismo. Hay mujeres jóvenes, que ni siquiera quieren casarse, no les importa ser concubinas, mantenidas por altos cargos del partido, siempre que reciban recompensas materiales a cambio. Es una demostración palpable de lo que está ocurriendo 

Le comentamos que en España una famosa presentadora televisiva soltó aquello de... “Antes muerta que sencilla....” lo que provocó grandes carcajadas en el entrevistado.


Continuará...
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