El quimérico inquilino (1976)

La paranoia que suscita la pérdida de la identidad

Si me cortan la cabeza... ¿Yo y mi cabeza?
Acaso no exista un grupo de películas más inquietantes que la llamada Trilogía de los Apartamentos que Polanski rodó en Londres (Repulsión, en 1965), Nueva York (La semilla del diablo, en 1968) y París (El quimérico inquilino, en 1976), sin ser consciente del lazo que unía a las tres: la paranoia que suscita la pérdida de la identidad. Una constante duda entre la realidad y la imaginación que aboca a sus protagonistas a imposibles cambios de personalidad para adaptarse a unos entornos hostiles y que retrató magistralmente su director, infatigable emigrante cargado de pasados turbulentos.

Roland Topor, jovenzuelo fundador del surrealista Grupo Pánico junto a Fernando Arrabal y Alejandro Jodorowsky, y exitoso ilustrador de tendencia grotesca, escribió en 1964 su primera novela, este Quimérico inquilino, trasladada a la pantalla con inteligente fidelidad. Tanto es así que, el protagonista, eficazmente interpretado por el propio Polanski, reflexiona completamente borracho sobre la identidad: «¿En qué preciso momento deja un individuo de ser quien cree que es? Si me cortan un brazo, digo “yo y mi brazo”; me cortan el otro y digo “yo y mis dos brazos”. Me quitan el estómago, los riñones si fuera posible, y yo digo “yo y mis intestinos”. Pero, si me cortan la cabeza, ¿qué diría? ¿”Yo y mi cabeza” o “mi cabeza y mi cuerpo”? ¿Qué derecho tiene mi cabeza a llamarse yo? ¿Qué derecho?»


un mundo donde las referencias cambian demasiado rápido


Curiosamente, el alcohol parece dar cierta lucidez a este hombre desesperado que lucha por no alienarse en un mundo donde las referencias cambian demasiado rápido y obligan a perder la propia esencia para poder adaptarse. No olvidemos que en los años sesenta y setenta se vivió socialmente una verdadera invasión de ultracuerpos.

Sven Nykvist, el director de fotografía habitual de Ingmar Bergman, consiguió retratar este mundo en declive a través de unos maravillosos decorados que hacen de este apartamento, como en las películas anteriormente citadas, un personaje más, a lo que hay que sumar el turbador patio interior, que hermana a esta cinta de escalofriante voyeurismo con La ventana indiscreta, aunque en el Inquilino el horror es tan físico que casi se puede tocar.

La Trilogía de los Apartamentos contiene las mejores pesadillas jamás rodadas en cine, tanto por su estética como por su malsano contenido. Y así ha sido hasta que David Lynch hizo su aparición y nos contó sus versiones del miedo. Pero como decía la publicidad de El quimérico inquilino: «Nadie como Polanski.»

Fernando Cámara


Tit. Orig: Le locataire (The Tenant). Francia, 1976. Director: Roman Polanski. Guión: Roman Polanski y Gérard Brach. Música: Philippe Sarde. Fotografía: Sven Nykvist. Intérpretes: Roman Polanski, Isabelle Adjani, Melvyn Douglas, Shelley Winters

De los gritos de dolor del expresionismo a los más inquietos thrillers europeos sin olvidar los grandes clásicos de Hollywood, el equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de cincuenta títulos escogidos. Este ensayo colectivo ha sido realizado por el Equipo PRÓTESIS para el número 8 de su publicación en papel, coordinado por David G. Panadero

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