El asesinato del magistrado. Robert Van Gulik

Vosotros que ni siquiera comprendéis las cosas naturales, ¿cómo podéis preocuparos de las sobrenaturales?

Dio a conocer la literatura china de misterio
Hace dos años la editorial Quaterni nos dio la magnífica sorpresa de editar Hanshichi. Un detective en el Japón de los Samurais. Ahora, siguiendo esta misma inteligente política editorial, publica en su serie “Grandes detectives” El asesinato del magistrado. Los casos del juez Di, de Robert van Gulik, con el que recupera para los lectores españoles a uno de los personajes más fascinantes que ha dado el género detectivesco.

Robert van Gulik (Zutphen, 1910 – La Haya, 1967) fue un diplomático holandés, reputado orientalista. Pasó su infancia en Yakarta, donde aprendió entre otras lenguas orientales, el chino mandarín. Posteriormente residió en Tokio, donde llegó a ser embajador de Holanda.

Van Gulik descubrió al juez Di en una novela china anónima del siglo XVIII, donde ya aparecía como protagonista este personaje histórico, que vivió entre los años 630 a 700, bajo la dinastía Tang. El juez Di gozó de gran prestigio en su propia época por su ingenio y habilidades deductivas; posteriormente, a partir del siglo XVIII, se convirtió en personaje mítico de la literatura china. Van Gulik, con su serie de novelas de misterio dedicadas al juez Di, dio a conocer en occidente la literatura china de misterio, pero adaptándola a la mentalidad occidental. 


van Gulik consigue dotar al juez Di de verdadera personalidad y calado


El asesinato del magistrado es, cronológicamente la primera entrega de las aventuras del Juez Di. Y ese es uno de los grandes aciertos de Quaterni, muy de agradecer, la decisión de publicar según su orden cronológico los casos del juez. Otras de las virtudes de esta bella edición, son la esmerada traducción y la publicación de un relato inédito en español “Las cinco nubes afortunadas”. Además, esta edición incluye un prefacio de Van Gulik que nos sitúa en el marco histórico y social en el que se desarrollan los hechos relatados.

Aunque Gulik se inspiró en la literatura clásica china, también buscó adaptar sus novelas al gusto occidental como se ve claramente en El asesinato del magistrado, donde se mantiene hasta el final el misterio sobre la identidad de los culpables, no como en los misterios clásicos chinos donde se conocen desde el principio y todo gira en torno a las dotes deductivas del juez para descubrir los hechos.

Robert van Gulik (Zutphen, 1910 – La Haya, 1967) fue un diplomático holandés, reputado orientalista

También la utilización del misterio del tipo “habitación cerrada” utilizada en esta aventura sigue las convenciones de la novela clásica europea de la Edad de oro, siguiendo la tradición de Gastón Leroux, Edgard Allan Poe, o John Dickson Carr. Y en la novela de la que nos ocupamos, la solución que se da a este tipo de enigma es verdaderamente brillante; derivada de una utilizada en un libro chino unos 100 años antes que otra similar de Conan Doyle (lo que nos hace reflexionar sobre la tendencia occidental al eurocentrismo).

Un aspecto clásico de la literatura china que van Gulik intentó respetar, como se observa también en esta novela, fue la presencia de elementos sobrenaturales, si bien muy atemperados para hacerlos asumibles por el público occidental de manera que suelen quedar supeditados a una explicación racional, aunque manteniendo un sobrecogedor hálito de misterio, porque como dice el Juez Di en este libro “es absurdo negar la existencia de fenómenos sobrenaturales”. Y también en estas mismas páginas el Juez Di nos recuerda las palabras que sobre estos fenómenos dejó dichas Confucio: “vosotros que ni siquiera comprendéis las cosas naturales, ¿cómo podéis preocuparos de las sobrenaturales?”

Otro aspecto que Gulik evita en su libro es el relato pormenorizado de las torturas a las que eran sometidos los reos, algo muy habitual en la literatura china.

Leer El asesinato del magistrado es un continuo gozo para el lector: por lo bien escrito que está, por la magnífica ambientación histórica (en este caso sí que es cierto lo de “aprender disfrutando”), por el muy inteligente desarrollo de la trama, por lo muy entretenido… Es decir, que estamos ante mucho más que una simple novela de misterio. Al concluir el libro, su lector, además de haberlo pasado muy bien, habrá conseguido unos conocimientos amplios y veraces sobre muchísimos aspectos de la antigua cultura china: la organización administrativa y judicial del imperio chino (donde el juez es la base de la colosal estructura piramidal gubernamental china con amplísimas funciones: registrales, recaudación de impuestos, investigación y solución de pleitos civiles y criminales desde la denuncia ante el Tribunal hasta la aplicación de las penas); los tabús sexuales (y van Gulik aborda estos asuntos con una desenvoltura desconocida en la novela policiaca occidental coetáneas), las relaciones entre hombres y mujeres, los ritos budistas y el enfrentamiento entre esta religión y la filosofía oficial confuciana… 

Van Gulik retrata a la refinada sociedad china del siglo VII, siguiendo la convención impuesta en la época Ming, reproduciendo las costumbres y el estilo de vida de la sofisticada dinastía Ming. Es lo que hace también en las bellas ilustraciones con las que él mismo recrea sus novelas.

Por último, van Gulik consigue dotar al personaje mítico del juez Di de verdadera personalidad y calado humano, trascendiendo al mero personaje literario e histórico. Así, aunque en él destaca por encima de todo la perspicacia deductiva (guiada por el principio de que la teoría ha de adaptarse al hecho y no al revés), su integridad, amor a la justicia y moralidad, también, como se ve en el relato “Las 5 nubes afortunadas” ambientado una semana después de los sucesos relatados “En el asesinato del magistrado”, que se fechan en el 663, vemos como la compasión prevalece en el juez sobre las convenciones morales, haciéndonoslo más cercano y humano.

En definitiva, un verdadero placer el reencuentro con el Juez Di gracias a Quaterni, que tiene previsto publicar las dos novelas sucesivas a “El crimen del magistrado” durante 2015. Las estaremos esperando con ganas.

Quaterni, 2014
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José María Sánchez Pardo
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