El amigo americano (1977)

Un hito dentro del cine europeo moderno y una de las mejores películas de su director, Wim Wenders

Un estafador inteligente, un artesano honrado
«Cada vez sé menos quién soy yo, o quiénes son los demás», le confiesa Tom Ripley (el histriónico Dennis Hopper) a su grabadora para más tarde escucharlo, quizás intentando salir de dudas. Esa simple línea de diálogo funciona como declaración de principios de unos personajes confusos y desdibujados: un inteligente estafador, Ripley, deprimido y ensimismado, al borde de la crisis, que busca amistad. Y un honrado artesano, padre de familia (muy acertado Bruno Ganz), al que la hemofilia va a enterrar dentro de poco, que casi no pestañeará cuando le propongan matar por dinero.

El amigo americano es un hito dentro del cine europeo moderno y una de las mejores películas de su director, el alemán Wim Wenders, que por aquel entonces confirmaría la buena racha iniciada con Alicia en las ciudades (1974), que continuaría con más éxitos, como París, Texas (1984) o El cielo sobre Berlín (1987). Precisamente El amigo americano adapta la novela de Patricia Highsmith El juego de Ripley, ofreciendo una lectura personal que no desmerece del torturado mundo interior de la autora. Además, el resultado final se acaba alejando mucho en tono y estructura de lo que acostumbra a ofrecer el cine negro norteamericano. En esta cinta prevalecen el ambiente y los personajes por encima de la acción, incluso hay largas secuencias sin apenas diálogos, como los paseos erráticos de Bruno Ganz por los túneles del metro en busca de su presa.


la extraña fascinación que cada uno siente por el otro


Wenders se adentra en el thriller con distanciamiento, de manera cerebral, creando una «tensión lenta pero creciente» en la que quizás cueste trabajo entrar, pero de la que es difícil salir. Con una banda sonora monocorde y reiterativa y una puesta en imágenes sencilla y frontal que abunda en colores desgastados, consigue dotar de autenticidad y cercanía al conjunto. Al fin y al cabo, el desarrollo de la acción es voluntariamente moroso, no faltan puntos muertos, y acaba destacando por encima de todo la extraña fascinación que cada uno de los dos protagonistas siente por el otro. Tampoco faltan discretos apuntes de humor: los torpes intentos de deshacerse de dos cadáveres a bordo de un tren en marcha mientras pasa el revisor para pedir los billetes, las rencillas inofensivas que enfrentan a los dos amigos...

La misma novela en que se basó El amigo americano fue llevada de nuevo al cine en 2002 por Liliana Cavani. Esta nueva adaptación, El juego de Ripley, resultó eficaz desde un planteamiento muy distinto, al conseguir que esta misma historia fuera apta para casi todos los públicos.

David G. Panadero


Tit. Orig: Der Amerikanische Freund. RFA, 1977. Director: Wim Wenders. Guión: Wim Wenders. Música: Jürgen Knieper. Fotografía: Robby Müller. Intérpretes: Dennis Hopper, Bruno Ganz, Lisa Kreuzer, Gérard Blain

De los gritos de dolor del expresionismo a los más inquietos thrillers europeos sin olvidar los grandes clásicos de Hollywood, el equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de cincuenta títulos escogidos. Este ensayo colectivo ha sido realizado por el Equipo PRÓTESIS para el número 8 de su publicación en papel, coordinado por David G. Panadero

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