El seductor (1971)

La irrupción de la violencia y la metamorfosis del héroe

Sobre la figura del héroe
De entre los muchos rasgos que podríamos destacar del cine norteamericano realizado tras la gran crisis del Hollywood clásico, me gustaría ceñirme a dos (especialmente aplicables a esta película de Don Siegel): la irrupción de la violencia y la metamorfosis del héroe.

Tras la Segunda Guerra Mundial, y ya en plena crisis del modelo clásico, surgen un grupo de cineastas a los que se les ha enmarcado en la denominada «generación de la violencia» del cine norteamericano. Latorre, en el número monográfico que coordinó para la revista Nosferatu, semana a los siete principales directores de esta generación: Aldrich, Brooks, Fleischer, Fuller, Mann, Ray y… Siegel, «unos cineastas conocidos por su interés por tratar la temática de la violencia en sus diferentes formas y manifestaciones (…)», escribe Latorre.

Vinculado a este tratamiento de la violencia, se pueden observar también nuevas propuestas narrativas y figurativas de la figura del héroe, en consonancia con la crisis del relato clásico.


una seducción peligrosa


Tanto Siegel, como Eastwood (productor y protagonista de El seductor), representan ejemplarmente a este grupo de cineastas: Siegel, narrador conciso, con El seductor y con Dirty Harry; Eastwood, heredero de esta generación, con Mystic river, una moderna re-formulación de la idea del héroe mediante la propuesta de tres modelos incompatibles de la paternidad, entendida como una forma de la heroicidad cotidiana.

En El seductor, película adaptada de una novela escrita por el inglés Thomas Cullinan, nos enfrentamos a la violenta confrontación de lo masculino y lo femenino (y, por lo tanto, del encuentro de un nuevo lugar para el héroe tradicional), a través de la historia de un malherido soldado del ejército del Norte que, en plena Guerra de Secesión, llega al Colegio Farnswoth para Señoritas, situada en una aislada plantación sureña. McB, nuestro soldado, se ve envuelto en un perverso juego de recíproca seducción que termina con su envenenamiento.

Siegel, en contra de la idea dominante que le acusa de reaccionario, misógino o incluso fascista, se muestra en este film muy proclive a la construcción de un simbolismo metafórico un tanto ingenuo, y extraño a su modo de narrar, concreto y sin florituras ni digresiones. Véase como ejemplo ese plano del sueño de Martha en el que aparecen ella, Edwina y un desnudo Eastwood postrado en la cama, en la misma posición en la que aparecen los personajes del cuadro de temática religiosa que tiene Martha en su habitación y del que se nos muestra, a continuación, un inserto, para remarcar —retóricamente— su carácter de fantasía erótica manierista.

Andrés Peláez Paz


Tit. Orig: The Beguiled. EEUU, 1971. Director: Don Siegel. Guión: John B. Sherry y Grimes Grice. Música: Lalo Schifrin. Fotografía: Bruce Surtees. Intérpretes: Clint Eastwood, Geraldine Page, Elizabeth Hartman, Jo Ann Harris

De los gritos de dolor del expresionismo a los más inquietos thrillers europeos sin olvidar los grandes clásicos de Hollywood, el equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de cincuenta títulos escogidos. Este ensayo colectivo ha sido realizado por el Equipo PRÓTESIS para el número 8 de su publicación en papel, coordinado por David G. Panadero

No te pierdas el monográfico
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