Screaming Mimi (1958)

Números de cabaret esplendorosos y llenos de misterio

La bella surge del mar
Más allá del realismo de la novela y el cine negros, con su conocida perspectiva crítica sobre la sociedad tan del gusto de los «bolcheviques de salón», en el mismo entorno forjado por sus estilemas se encuentran películas tan peculiares como esta. Dirigida por Gerd Oswald (1919-1989), sobre un guión de Robert Blees (1925), inspirada en una novela del embriagado Fredric Brown (1906-1972), constituye una auténtica obra maestra del género con toques expresionistas. Gerd Oswald, que dirigió en tres ocasiones a la bellísima Anita Ekberg, no ha hecho una «adaptación fiel» de la novela al film. Blees, guionista preclaro (El regreso del Doctor Phibes u Obsesión) se ha encargado de «traicionar», con el ofídico oficio de los viejos artesanos de Hollywood, la por otro lado excelente aportación al género del hombre de Cincinnati. El film se centra en Yolanda: una bella bailarina de cabaret que resulta apuñalada una noche por un desconocido atacante. Un periodista especializado en la vida nocturna de Chicago realizará una investigación tanto sobre su agresión, de la que es en cierto modo testigo, como de otras que acabaron en muerte de muchachas similares físicamente a la interfecta. Su trabajo, tergiversado por su enamoramiento de la bella, le llevará a enfrentarse con un posesivo agente de variedades no menos perdidamente apasionado, con el guardián de la bella (un feroz can llamado Diablo) y perseguir rastros que le llevaran laberínticamente hacia el Minotauro expresados en la estatuilla de una mujer aterrorizada.



deidades agazapadas en la causalidad


La bella surge del mar en las primeras escenas como la diosa Afrodita, luego caminará solitaria y nocturna acompañada por su Cerbero, como una Hécate transfigurada, para cumplir su destino entre los mortales. Los números de cabaret, esplendorosos y llenos de misterio gracias a una fotografía excelente y a la magia del blanco y negro, a los que hay que añadir una inexistente por completo en la novela subtrama lésbica protagonizada por la magistral Gypsy Rose Lee, cuya interpretación de «Put the Blame on Mame» es inquietante, convierten el visionado en una experiencia casi mística.

Lo policial, un ritual en el que se involucran deidades agazapadas en la causalidad mientras los títeres humanos se desmenuzan en lo inconcluso, puede ser contaminado por lo fantástico... mediante la cadencia de las imágenes y fugaces atisbos, muy medidos, de simbologías traslaticias accedemos a lo que otras civilizaciones más avezadas no habrían dudado denominar como «lo sobrenatural».

Frank G. Rubio


Tit. Orig: Screaming Mimi. EEUU, 1958. Director: Gerd Oswald. Guión: Robert Blees. Música: Mischa Bakaleinikoff. Fotografía: Burnett Guffey. Intérpretes: Anita Ekberg, Philip Carey, Gypsy Rose Lee, Harry Townes

De los gritos de dolor del expresionismo a los más inquietos thrillers europeos sin olvidar los grandes clásicos de Hollywood, el equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de cincuenta títulos escogidos. Este ensayo colectivo ha sido realizado por el Equipo PRÓTESIS para el número 8 de su publicación en papel, coordinado por David G. Panadero

No te pierdas el monográfico

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