Persona (1966)

La máscara que lleva un actor...

Dos mujeres que se mimetizan la una a la otra
La génesis de Persona, tal vez el thriller psicológico que mejor haya abordado la cuestión del robo de la identidad, está en el parecido físico entre Bibi Andersson, toda una estrella del cine sueco en los años 60, y una entonces semidesconocida actriz noruega llamada Liv Ullman, que comenzaría con esta película una fructífera etapa como musa y también pareja en la vida real del maestro sueco Ingmar Bergman. La famosa imagen en la que los rostros de las dos actrices se funden en uno dio origen a la historia, que hoy llamaríamos minimalista, de dos mujeres que se mimetizan la una en la otra: la enfermera Alma y su paciente Elisabeth, una actriz que se niega a articular una sola palabra tras sufrir una crisis de ansiedad, pasan una larga temporada a solas en la residencia de verano de la segunda en una isla sueca. Alma, una joven aparentemente alegre y optimista, va sufriendo una transformación al contar detalles cada vez más íntimos y dolorosos de su vida en una especie de autoterapia psicoanalítica animada por el silencio de su interlocutora, a la que ella considera una oyente cómplice y comprensiva.


la narración se vuelve más hermética y onírica


Bergman nos invita en principio a compartir el punto de vista de Alma, que a raíz de la lectura de una carta escrita por Elisabeth en tono poco complaciente, empieza a ver a su paciente/compañera como una vampira que disfruta de su dolor y que desea enloquecerla y robarle su personalidad. Pero con gran maestría el guión plantea también dudas acerca de Alma, que está sufriendo una grave crisis que desemboca en brotes psicóticos y agresivos, además de utilizar probablemente a su paciente muda como espejo en el que ver y luego transferir sus problemas y su odio hacia sí misma. La narración se vuelve más hermética y onírica a medida que la protagonista va sumiéndose en la esquizofrenia; el comienzo del film, consistente en una sucesión de imágenes sin conexión aparente entre ellas ni con la trama posterior, como si se tratase de un experimiento de libre asociación psicoanalítico al que el director calificó de poesía visual, previene ya al espectador incitándolo a cuestionarse la objetividad de la historia que va a ver.

Persona, cuyo título no tiene el significado de la palabra en español sino que se refiere a la máscara que lleva un actor o a su personaje, es todo un ejercicio de estilo a base de primeros planos y escenarios casi desnudos que resaltan la fuerza de un texto denso, en el que se nota la dilatada experiencia teatral de Bergman, y tan opresivo como envolvente y fascinante.
José Antonio López (Jalop)


Tit. Orig: Persona. Suecia, 1966. Director: Ingmar Bergman. Guión: Ingmar Bergman. Música: Lars Johan Werle. Fotografía: Sven Nykvist. Intérpretes: Liv Ullmann, Bibi Andersson, Margaretha Krook, Gunnar Björnstrand

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