La ventana indiscreta (1954)

No llevaba ni diez minutos de película cuando tuve claro que jamás querría salir de allí

Es más mía que de Hitchcock
Borges decía que estaba más orgulloso de los libros que había leído que de los que había escrito. Suscribo esto mismo para proclamar que La ventana indiscreta es mía; me pertenecen sus cristales, persianas, el alféizar… pero sobre todo, el mundo interior que muestra su recuadro. Es mucho más yo de lo que nunca Hitchcock fue capaz de personalizar, porque para él fue construcción y rodaje, pero para mí es hábitat. Ni siquiera el insidioso Cornell Woolrich fue capaz de sospechar lo que sus páginas podían dar de sí.

A pesar de todo, mucha gente se ha sentido decepcionada por su trama simplona, confundiendo historia con espacio. Y es que, esta Ventana Indiscreta, más allá de una película, para alguno de nosotros, representa un estado emocional, un lugar al que visitar en precisos y preciosos momentos. Doy las gracias a Hitchcock por construirme la casa, el espacio, tiempo, noche, luz y color. A John Michael Hayes por darle por fin al tío Alfredo un guion de alto nivel, con unos diálogos propios de la mejor comedia. Gracias a Grace Kelly, maravillosa Lisa Freemont, quizás el personaje femenino mejor vestido en una película de Hollywood —curiosamente no aparecía en el relato pero el fetichismo de Hitchcock obligó a incrustarla de cabeza a “pies”, para alargar metraje y darse silenciosos homenajes—. También inventaron a la divertida enfermera Stella, inolvidable personaje de la inmensa Thelma Ritter; de su boca surgen algunos de los diálogos más inteligentemente cargados de subtexto que haya dado el cine. A Raymond Burr le damos las gracias por saber actuar en la distancia y dejarse deslumbrar por el flash de James Stewart. Su frase: «¿Qué quiere? ¿Dinero? ¿Yo no tengo dinero?», está dicha con tal sentimiento de pena, puro perdedor, que te alegras de que al fin lance al protagonista por la ventana. ¡Canalla! Porque voyeur se puede ser en la vida, pero hay reglas firmes sobre la seducción de la mirada y este Stewart se excedió.

Esta y otras cuatro obras maestras de Hitchcock estuvieron secuestradas por problemas de derechos y volvieron a pasar por la luz de los proyectores en 1984. Recuerdo aquella primera sesión con mi hermano en el cine Conde Duque. No llevaba ni diez minutos de película cuando tuve claro que jamás querría salir de allí. Todo mi mundo se redujo desde entonces a ese vecindario. Y allí sigo, asomado al patio interior desde mi Ventana Indiscreta.

Fernando Cámara


Tit. Orig: Rear Window. EEUU, 1954. Director: Alfred Hitchcock. Guión: John Michael Hayes. Música: Franz Waxman. Fotografía: Robert Burks. Intérpretes: James Stewart, Grace Kelly, Thelma Ritter, Raymond Burr

De los gritos de dolor del expresionismo a los más inquietos thrillers europeos sin olvidar los grandes clásicos de Hollywood, el equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de cincuenta títulos escogidos. Este ensayo colectivo ha sido realizado por el Equipo PRÓTESIS para el número 8 de su publicación en papel, coordinado por David G. Panadero

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