La mujer del cuadro (1944)

El sueño desencadena el devenir criminal en las profundidades de la mente

Como sabemos, Fritz Lang (1890-1976) cuenta con una extensa y variada carrera como director, que le lleva desde los inicios del cine expresionista en la UFA hasta las grandes obras maestras de cine negro del periodo norteamericano (1935-1958). Huelga decir que en un principio su etapa expresionista fue valorada por encima de este último hasta el punto de hablar de decadencia. El tiempo habría de clarificar una cuestión por otro lado evidente, esto es, la continuidad homogénea de todo su cine independientemente de etiquetas o percepciones difusas.

La mujer del cuadro (The Woman in the Window, 1944) inaugura dentro de la etapa americana una aproximación al género partiendo de la indagación en el subconsciente en clave melodramática, donde contaremos posteriormente con filmes tan remarcables como Perversidad (Scarlet Street, 1945) o Secreto tras la puerta (Secret Beyond the Door, 1947). En todas ellas somos partícipes de cómo el protagonista es arrastrado por circunstancias que destapan de forma onírica las raíces de una sexualidad reprimida y oculta, que aflora en la psique como un festival de fuegos artificiales empapado de actos fallidos, deseos insatisfechos y profundas frustraciones.


la modelo de un cuadro que le había fascinado


El argumento de La mujer del cuadro bascula entre los sucesos que se desatan al cometer Richard Wanley (Edward G. Robinson), reputado penalista, un asesinato en defensa propia, arrastrado por los acontecimientos tras conocer a una bella mujer llamada Alice (Joan Bennett), que había sido la modelo de un cuadro que le había fascinado poco antes, al encontrarlo expuesto en un escaparate. La trama se complicará al entrar en escena los resortes del chantaje en la figura de un turbio personaje encarnado por el siempre inquietante Dan Duryea. Mediante un pulso excepcional y un encomiable sentido de la síntesis, Lang encauza la narración bajo el recurso fílmico del sueño como desencadenante del devenir criminal anclado en las profundidades de la mente. Impregnado de principio a fin por la relatividad moral tan del gusto del director vienés, el filme nos muestra la vulnerabilidad del ser humano y el escaso margen que separa al más honesto ciudadano del crimen más atroz, todo ello enmarcado en un contexto contemporáneo donde la justicia no deja de ser una suerte de maquinaria exculpatoria utilizada por la sociedad en aras de beneficios inconfesables.

J.F. Pastor Pàris


Tit. Orig: The Woman in the Window. EEUU, 1944. Director: Fritz Lang. Guión: Nunnally Johnson. Música: Arthur Lang. Fotografía: Milton Krasner. Intérpretes: Edward G. Robinson, Joan Bennett, Raymond Massey, Edmund Breon

De los gritos de dolor del expresionismo a los más inquietos thrillers europeos sin olvidar los grandes clásicos de Hollywood, el equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de cincuenta títulos escogidos. Este ensayo colectivo ha sido realizado por el Equipo PRÓTESIS para el número 8 de su publicación en papel, coordinado por David G. Panadero

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