Corredor sin retorno (1963)

La trayectoria de una bala: el cine de Fuller 

La obra maestra del cine bárbaro
En Pierrot le fou (1965), Samuel Fuller definía el cine afirmando que una película es como un campo de batalla y que siempre debe estar llena de emoción. Otras palabras rodeaban esta descripción: amor, violencia, muerte… que él supo traducir a sus filmes centrándose, temáticamente, en géneros emblemáticos como el western, el bélico y el policíaco, y afirmándose con una puesta en escena áspera, rugosa y seca, poco formal, insumiso ante las normas narrativas imperantes en la industria hollywoodense, con relatos abruptos plagados de alucinaciones y brusquedades. En la crítica de Yann Tobin, en la revista Positif, a su película Perro blanco, en 1982 dice: «El cine de Fuller se parece a la trayectoria de una bala (…) La puesta en escena de Fuller no se ve, se recibe: como un proyectil…» (Extraído del libro Samuel Fuller que escribió Quim Casas para la colección Signo e Imagen/Cineastas de Ediciones Cátedra en 2001).

El argumento de Shock corridor nos narra el via crucis de un periodista del diario Daily Globe, interesado en obtener el premio Pulitzer, que ingresa voluntariamente en el hospital psiquiátrico State Mental Hospital para investigar un crimen. Uno de los tres enfermos que han sido testigos del asesinato delatará al asesino, pero la locura fingida que ha permitido entrar fraudulentamente al periodista en el manicomio se convierte, finalmente, en una catatonia real. Fuller afirmó que deseaba que la persona encargada de hacer esa investigación fuese alguien muy cuerdo, entrenado, no una persona cualquiera pero que a lo largo de la narración se enfrentara «contra algo un poco más duro que todo lo que hubiera imaginado: el cerebro humano. Me proponía recordar que el cerebro humano tiene un punto de no retorno» (extraído del libro El cine negro. Pesadillas verdaderas y falsas, de Noël Simsolo, en Alianza Editorial, 2007).

Basada en un argumento original del propio Samuel Fuller que había escrito en 1946 con el título de Lunatic, y que finalmente se llamó Straitjacket, «Corredor sin retorno parece una síntesis de todas sus obras anteriores» (Simsolo).

La película comienza con una cita de Eurípides: «A quienes los dioses quieren destruir, primero le vuelven loco» y abre con un plano del pasillo del hospital, que se repetirá al comienzo de todas las secuencias de la película, y que se terminará por convertir en la metáfora definitiva del film: el camino hacia la verdad nos lleva al infierno.

Godard dijo de esta película que era «la obra maestra del cine bárbaro».
Andrés Peláez Paz


Tit. Orig: Shock Corridor. EEUU, 1963. Director: Samuel Fuller. Guión: Samuel Fuller. Música: Paul Dunlap. Fotografía: Stanley Cortez y Samuel Fuller. Intérpretes: Peter Breck, Constance Towers, Gene Evans, James Best

De los gritos de dolor del expresionismo a los más inquietos thrillers europeos sin olvidar los grandes clásicos de Hollywood, el equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de cincuenta títulos escogidos. Este ensayo colectivo ha sido realizado por el Equipo PRÓTESIS para el número 8 de su publicación en papel, coordinado por David G. Panadero

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