La agencia. Borja Cabrero

Esas historias despiadadas y descarnadas que forman el núcleo central de la novela


Varios asesinos a las órdenes de Lander Bo
Si terminé el libro fue por ese hábito de no dejar las cosas a medias y también porque creo firmemente que todos necesitan una oportunidad y esa oportunidad vendría por leerme al completo la novela. Mi idea ha tenido éxito y lo que hubiera podido ser una mala crítica ahora, tras leerlo todo, tiene muchísimos más matices.

Por lo pronto debo destacar que la novela está muy bien escrita, con una prosa cuidada y un lenguaje muy preciso. Por ahí no van los problemas, que son varios, van por otros sitios, el ritmo narrativo y la percepción de los personajes cuando interactúan entre sí.

Vayamos por partes. 

La novela nos narra la vida de varios asesinos profesionales bajo las órdenes de Lander Bo, creador y factotum de la llamada “Agencia”, que será un ente que se dedicará a perseguir, matar o robar con la salvedad de evitar víctimas colaterales. 


lo difícil lo hace sumamente bien


Se estructura así la narración en dos ámbitos, uno en el que interactúan todos los personajes y otro en el que el autor va narrando la biografía de cada uno de ellos, y esto es un factor sumamente importante. La importancia radica en cuando todos actúan, a los personajes me refiero, el libro pierde agarre, es flojo, sumamente predecible y blando. Por el contrario cuando el autor narra la vida y milagros de los protagonistas existe otra realidad, en ese momento es un narrador poderoso, pertinaz y sumamente eficaz, lo cual da mucho que pensar, porque lo difícil lo hace sumamente bien y lo sencillo en teoría, no funciona. 

Sus artes creativas son incuestionables. Es capaz de armar historias de los protagonistas llenas de pulsión y sin repetirse pese a que todos tengan muchos puntos en común. La historia de Yukio es una delicia, se trata de una historia de un asesino japonés en el que la tradición y el delito se mezclan, o por ejemplo la historia de Paulo es algo especial, es más, ambas bien podían ser el comienzo y el eje central de una novela propia. Así se puede hablar de que la parte central del relato tiene muchísimo mérito, pues el trabajo creativo del autor ha sido sumamente interesante. Es por ello, por esa desigualdad tan absoluta, por lo que llama mucho la atención la obra. Tal vez debía haber pasado un filtro algo más exigente y haber pulido mejor las partes más débiles, aunque claro, eso ya es cuestión del autor y de la editorial.

Lo cierto y pese a todo es que la novela engancha, tiene su ritmo y por momentos se acelera, llegando al final casi a la carrera, demasiado, y tal vez hubiera precisado de algo más de pausa, pero el final es como poco contundente. Lo que nos muestra la novela es un autor en ciernes, aún por conocerse, que debe saber de sus puntos fuertes y potenciarlos y pulir los débiles. Es claro, al menos para mí, por dónde debe ir el camino, creo que esas historias despiadadas y descarnadas que forman el núcleo central de la novela es donde el autor tiene que incidir más. Es ahí dónde debe mostrar el narrador que lleva porque se nota que hay material donde trabajar. Nadie construye esas historias sino lo tiene, es algo evidente. Le animaría a perseguir en esa senda, en no cegarla y en ser exigente consigo mismo. Es en esa exigencia donde debe crecer como escritor.

A los lectores les animo a echarle un vistazo a la novela y a tener paciencia si inician la lectura, si le dan un poco de espacio a la novela seguro que les gustará, lo mismo que a mí me ha pasado.

La Factoría de Ideas, 2013

Sergio Torrijos
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