Entrevista con José F. Colmeiro (Contra los márgenes)

En 1994, superada la euforia que se vivió dentro de la novela negra española, propiciada por la tan traída y llevada Transición, el filólogo y master en Literatura comparada José F. Colmeiro (Vigo, 1958) publicó el ensayo La novela policiaca española, una obra que estudia este fenómeno cultural desde sus orígenes hasta su apogeo. No dejamos escapar la ocasión de conversar con este gran especialista…




Entrevista realizada por David G. Panadero

1- José, tú provienes del mundo académico. A principios de los 90, ¿qué consideración tenía la novela policiaca en ese ámbito?

Mi tesis doctoral: novela negra en España
Hasta entonces en general había tenido muy poca consideración por parte de la crítica académica, pero en aquel momento empezaba a notarse un pequeño cambio. Yo había terminado a finales de los 80 mi tesis doctoral sobre la novela negra en España, que se publicaría unos años después como libro (La novela policiaca española), y empezaba a dar a conocer mis trabajos en artículos y conferencias. Es cierto que lo largo de los 80 el género vivía en España un momento de ebullición, pero cuando comencé mi investigación entonces no había prácticamente ningún estudio riguroso sobre el tema. Después salió el libro de Patricia Hart (TheSpanishSleuth), que era un compendio de críticas y entrevistas, un bastión importante en el estudio del género por tratarse del primer libro académico en inglés sobre la novela negra española. 

En el mundo universitario español, con contadísimas excepciones, aquello ni se tocaba. Éramos sobre todo los que veníamos de universidades extranjeras, especialmente del mundo anglosajón y del francés (Patricia Hart, Georges Tyras), los que empezamos a investigar por esa vía. Quizás fuera porque veníamos de una cultura académica con menores prejuicios y ansiedades sobre el mantenimiento del canon de la Gran Literatura, porque el propio concepto de canon ya estaba en plena crisis, con la llegada de la deconstrucción y el posestructuralismo. Esto se cuestionaba mucho por su aspecto limitador y conservador, fundamentalmente patriarcal y elitista. Era un momento de apertura hacia la cultura popular, los medios de comunicación de masas, el enfoque sociocultural, las identidades marginales y minoritarias. A mí me interesaba la problematización de toda una nueva temática urbana, los discursos sobre violencia, criminalidad, transgresión, y las oportunidades que ofrecía el género para presentar una visión crítica y desestabilizadora del orden social. 

Yo diría que a partir de la publicación de mi libro, y un par de años después el de Joan Ramon Resina, ambos en Anthropos, una editorial de prestigio en el mundo intelectual que rompió el tabú del estudio de la literatura popular o de género, se empezó a considerar una temática digna de estudio a nivel académico, y a partir de ahí empezaron los congresos, las tesis doctorales y los estudios eruditos.

2- Seguramente hubo varias razones, pero cuéntanos qué te llevó a dedicar tus esfuerzos a un ensayo sobre el género en España.

Lenguaje callejero, intelectual, poético...
Sin duda fue provocado por el descubrimiento de las novelas de Pepe Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán, que ocurrió un poco por casualidad. Yo conocía a VM como periodista y ensayista, y también como autor de poemas y canciones... Pero las primeras novelas de Carvalho que leí, relativamente tarde, me llegaron curiosamente de España como regalo cuando ya estaba estudiando en California, a mitad de los 80, antes de que empezaran las adaptaciones televisivas y estallara la popularidad internacional de la serie. A partir de ahí me las leí todas seguidas, fue una vorágine literaria. Para mí fue un descubrimiento de un mundo fascinante que hablaba de una nueva realidad con nuevo lenguaje innovador que no había leído antes, muy en sintonía con los cambios que estaban ocurriendo en la sociedad española. 

De VM lo que me interesó más fue, por una parte, el juego con los mecanismos de la novela de género, de manera muy autorreflexiva, la mezcla de lenguajes: callejero, intelectual y hasta poético a veces; y por otra parte la manera de hablar de una problemática urbana moderna, con unos códigos y unos referentes absolutamente contemporáneos, y aportando una mirada crítica, demoledora, profunda y lúdica; el contenido político, la temática de la transgresión, el mestizaje cultural, la sexualidad, todo con una poética propia, con un mundo referencial y una mirada sobre el mundo propia. 

Supe enseguida que quería trabajar sobre VM. Empecé a indagar y tirar del hilo, y vi que había otros escritores contemporáneosespañoles haciendo también cosas muy interesantes, Eduardo Mendoza, Andreu Martin, Juan Madrid... ¿por qué este boom? ¿de dónde venía todo aquello? y ¿qué había antes? Yo conocía la tradición británica sobre todo, Conan Doyle, Agatha Christie, también Simenon y algo de la novela negra americana, pero poca. El cine negro sí, porque yo siempre he sido muy cinéfilo y mitómano. Pero me di cuenta de que sobre los autores españoles se sabía muy poco. Ni siquiera los más clásicos. Parecía increíble que apenas se hubiera trabajado sobre las incursiones en el género de autores tan canónicos y prestigiosos como Alarcón o Pardo Bazán, o en un contexto más cercano, Mario Lacruz o García Pavón, autores prestigiosos y de éxito, galardonados con importantes premios literarios. 

La literatura popular siempre ha estado marginada en la academia, especialmente la esclerótica y elitista academia española, y mi trabajo empezaba por rescatar y desmarginalizar una parte de todo aquello. Como todos los proyectos de investigación, siempre se empieza por una curiosidad de querer saber más sobre algo que nos intriga, de llegar a entenderlo mejor, o poner al menos un poco de luz, y de llegar hasta los orígenes. Así fue que realicé un estudio de su historia en nuestro país, que tiene mucho de literatura comparada ya que su desarrollo va de manera paralela a la literatura en lengua inglesa y francesa, desde la mitad del siglo XIX hasta finales del XX, buceando por la literatura popular, las revistas, los teatros, las colecciones populares, la literatura de autor... 


la motivación ideológica del género, la transgresión del orden social


3- En tu ensayo insistes en el examen ideológico de las novelas. ¿Qué tendencia crees que se rastrea en los autores del género?

Lacruz. Foto: Claudio Lacruz
Creo que depende del momento histórico particular, de la variedad de novela y de la particular ideología de cada autor. Tradicionalmente la motivación ideológica del género es provocada por la transgresión del orden social, que se ve resquebrajado y desestabilizado. Es necesario investigar y descubrir al culpable, y con ello reestablecer el orden narrativo y social. No es el mismo caso de la novela de Lacruz, o de la nueva novela negra que surge con la Transición, que proponen una mirada más crítica frente al poder y las fuerzas del orden. Muchos de los nuevos autores son de hecho periodistas, que investigan en las implicaciones sociales y políticas de crimen. También muchos de ellos se forjaron en la resistencia antifranquista, por lo que tienen una cierta tendencia izquierdista, una perspectiva incisiva contra el sistema y una visión critica sobre el legado del franquismo. Además se han desarrollado en paralelo toda una serie de reivindicaciones sociales y culturales que han tenido acogida dentro del género, tales como el movimiento ecologista frente a los excesos del desarrollismo y la especulación; el feminismo y la homosexualidad, frente al patriarcalismo y el machismo; las culturas periféricas frente al centralismo, etc. Y luego en los últimos años quizás habría una nueva novela más desideologizada, dentro de una cierta normalización, en la que la policía o la guardia civil, por ejemplo, ya no se ve necesariamente como el enemigo sino que aparecen como personajes normalizados, sería el caso de Alicia Giménez Barlett, Lorenzo Silva o Domingo Villar.

4- Tu libro cuenta con prólogo del tristemente fallecido Manuel Vázquez Montalbán, para muchos casi un padre. ¿Qué nos podrías contar de él? ¿Piensas que su legado sigue vigente?

Montalbán, enorme talla humana
Sí, efectivamente; de hecho escribió dos prólogos para libros míos, que ahora he recogido en el libro de conversaciones con VM publicado hace unos meses con motivo del 10 aniversario de la muerte del autor (El ruido y la furia: Conversaciones con MVM desde el planeta de los simios). Personalmente VM era de una enorme talla humana, a la altura de su estatura como intelectual. Era de una gran generosidad, siempre dispuesto a colaborar con cualquier propuesta de carácter académico o cualquier movimiento reivindicativo,tanto charlas como mesas redondas, entrevistas o prólogos… Estaba muy alejado de la proverbial torre de marfil elitista y siempre dispuesto a ayudar a quien le pidiera ayuda. 

Yo estoy de acuerdo con los que sienten que la figura de VM fue la de un padre intelectual, yo también lo siento así. Por eso, ante la perplejidad que te producen muchos acontecimientos de la vida política y social, continuamente te preguntas, qué diría VM sobre esto y lo otro.VM era un personaje enciclopedista, no solo como recolector de conocimientos recibidos, sino como generador de ideas y artífice de una obra prolífica y polifacética, que incluía una enorme diversidad de géneros y temáticas, desde la novela negra, de la que es el más destacado e indiscutido impulsor en el ámbito hispánico, a la poesía, el teatro, el ensayo el periodismo, y otras muchas facetas menos conocidas,tales como autor de guiones radiofónicos,de letras de canciones, o del libreto de una opera con Dalí, y otros muchas más... Era un renacentista. El hombre orquesta que lo toca todo, y siempre con especial singularidad.

La revista pionera de MVM
Fue un revolucionario que trastocó todos los géneros que trabajó, e inauguró una nueva óptica periodística, y un nuevo acercamiento a la literatura popular desde una postura intelectual mestiza y no elitista. Para mí constituye sin duda la referencia más importante a la hora de estudiar en España la cultura de los medios de comunicación de masas, la música popular, la gastronomía o el deporte. Y por supuesto la novela negra, que él descuartizó y rehízo a su manera. Su obra mezcla inesperadamente lo lúdico y lo intelectual, la sexualidad y la gastronomía, el fútbol y el nacionalismo, el viaje y el merodeo urbano, la reflexión sociológica, política y cultural, filosofía postexistencialista y poética. Por eso, sus novelas se pueden leer a muchos niveles, tanto por el elemento de investigación, como por la reflexión histórica y cultural, o las referencias gastronómicas de las recetas, que era algo muy innovador en su momento, ya que entonces existía un desinterés absoluto hacia la gastronomía desde los estamentos intelectuales, tanto como cultura, como campo de reflexión cultural. Después su innovación e originalidad ha sido copiada, imitada, homenajeada… En sus novelas crea un mundo literario propio, con unos escenarios y unos personajes característicos, y un desmontaje de las convenciones narrativas tradicionales, y desarrolla todo un arco histórico que atraviesa 40 años de la historia de España, y del mundo contemporáneo en general, hasta el filo del milenio.Yo lo considero un punto y aparte, un catalista fundamental que consiguió cruzar las fronteras de la literatura culta y popular, el respeto de la crítica y el éxito de público. 

Me parece que el pensamiento de VM está hoy más vigente que nunca y que también es más necesario que nunca. Destacaría su reiterada reivindicación de la memoria histórica frente a la imposición del olvido y el totalitarismo del presente, la restitución de la cultura popular como forma de contestación social, su mirada crítica frente a las limitaciones del sistema político y económico, su rebeldía frente al pensamiento uniforme y el himno triunfal del neoliberalismo cantado en el coro global. Todo el descalabro económico, político y social que estamos viviendo a raíz de la crisis era una crónica de una muerte anunciada, por ejemplo en Panfleto desde el planeta de los simios, que ofrece la radiografía más coherente y lúcida del desorden social establecido como nuevo orden planetario y las posibilidades de contestación. Los movimientos de indignados tienen mucho que ver con la indignación de los artículos periodísticos y las columnas de MVM, los ensayos críticos con el sistema del PSOE y del PP (léanse sus Felipicas, o su libro póstumo La aznaridad), o el libro de conversaciones con Marcos sobre la insurgencia de las poblaciones indígenas y los movimientos de resistencia a escala global.Su huella es muy grande, tanto en España como en Latinoamérica y en otros países de Europa.


el gran salto: Vázquez Montalbán, Jaume Fuster, Eduardo Mendoza, 
Martínez Reverte, Andreu Martín...


5- Siendo la novela policiaca y negra de origen claramente anglosajón, ¿piensas que los autores españoles han dado una réplica verdadera que trascienda la mera imitación?

Ha habido muchos acercamientos diversos, según las épocas también, empezando por el meramente imitativo. Las novelas populares han tendido a la imitación, incluso llegando al extremo de situar la acción y los personajes en escenarios extranjeros, y ponerse los autores seudónimos literarios también extranjeros. Era lo que el público estaba acostumbrado en cierta época, y no resultaba creíble poner a los personajes en el entorno inmediato, donde no había detectives privados, ni un orden jurídico burgués, ni garantías legales, y sí dictadura y represión. La censura de la postguerra tampoco hubiera permitido el retrato del crimen y de las conductas escandalosas en nuestra tierra. Los editores querían más de lo mismo ya conocido, que es lo que vendía en los quioscos. Pero después he visto que en Italia pasaba algo muy similar, como el caso de Scerbanenco, o sea que es una combinación de factores culturales, políticos y económicos.

Francisco García Pavón, una dimensión literaria muy apreciable. Foto: Archivo Sonia García Soubriet

Hoy en día seguramente muy pocos leen las novelas de García Pavón, que fueron tan populares en los finales de los 60 y primeros 70, y que no eran nada imitativas, sino más bien costumbristas, muy enraizadas en la tierra manchega, llenas de color y sabor local. Las novelas protagonizadas por Plinio, el inspector de Tomelloso, y su acompañante Don Lotario, estaban muy bien escritas, tenían unas descripciones muy finas y un lenguaje muy rico, pero son de otro tiempo. Como tales, reflejan los prejuicios de la época en cuestiones morales y sociales, y actitudes antimodernas, como el rol de la mujer, la homosexualidad, la influencia extranjera, etc. que hoy nos parecen casi cavernícolas. Sin embargo, eran absolutamente algo diferente de los modelos anglosajones y tenían una dimensión literaria muy apreciable. Se trataba de un intento de novela policiaco-costumbrista, con toda la nostalgia de lo agrorural, algo casi anacrónico en una España cada vez más urbanizada, que no tuvo descendencia. La serie conformó todo un ciclo de novelas y cuentos que duró casi 20 años, creando un modelo único y original que no se ha vuelto a repetir.

¿Qué tramas, Andreu?
El gran salto cualitativo se produce con la siguiente generación, la de Vázquez Montalbán, Jaume Fuster, Eduardo Mendoza, Martínez Reverte, Andreu Martín, etc. Se pasa del modelo imitativo al modelo autorreflexivo, muy consciente de la tradición de la que bebe, pero muy en sintonía con las realidades locales, la cultura y la tradición propia, y el momento histórico presente. Consiguen así enraizarse en la problemática del país, y servir de campo de acción para retratar los cambios sociales, políticos, culturales del momento. En ese sentido creo que la novela policiaca negra española fue el género que demostró mejor capacidad para plasmar todas estas novedades que tuvieron lugar durante los años de la Transición democrática. A partir de aquí la novela policíaca en España no solo deja de ser imitativa, sino que se convierte en un modelo, que va a constituir una referencia en otros países de Europa y Latinoamérica.

6- ¿Cómo explicarías el interés que ahora despierta el género?

Creo que ha ido en aumento, en parte por la desestigmación del género, el hecho de que se escriben novelas muy buenas, muy variadas, en estilos muy diferentes, y con unas temáticas nada fantásticas, sino muy cercanas a la realidad, con las que los lectores se pueden identificar. Ya no se trata de superdetectives superhumanos con cualidades inverosímiles, ni escenarios caprichosos en el Nilo o en el Orient Exprés, ni novelas enigma. Yo creo que se ha erosionado el monopolio anglosajón, y se ha rescrito el mapa de la novela en una pluralidad de voces, lenguas, culturas, países. No hay más que ver la novela sueca, la española, la mexicana, bueno, toda la latinoamericana, chilena, argentina, colombiana y cubana, y la nueva novela mediterránea, griega, italiana, española y francesa. Eso que yo llamo la novela negra del Sur.


me gusta Domingo Villar, además es compatriota de las Rías Baixas


7- ¿Sigues la actualidad de la novela negra española? ¿Hay algún autor que te interese especialmente?

Sigo leyendo, pero tiendo sobre todo a releer, más que a leer las últimas novedades, tanto de novela negra, como novela de cualquier otro tipo. Pero me interesa lo que va ocurriendo en el género en España. Hay muchos autores nuevos muy interesantes. Me gusta Domingo Villar, que además es compatriota de las Rías Baixas, y ha logrado crear un escenario, unos personajes y unas situaciones muy convincentes. También me parece muy interesante la mezcla de investigación histórica e investigación policíaca que hace el escritor y ex jefe de la policía de Galicia, Luís García Mañá. Me interesan tanto los escritores más o menos especializados, como otros autores sin adjetivar que se incursionan en el género como Carme Riera o Manuel Rivas, que es el rey Midas de la literatura gallega contemporánea. También me interesan mucho los escritores latinoamericanos, como Paco Ignacio Taibo II, Roberto Ampuero y Ramón Díaz Eterovic. En estos momentos me fascina el proyecto de colaboración entre distintos escritores de novela negra de ambos lados del Atlántico, como el colectivo “Diez Negritos” (en un homenaje/parodia a la novela de enigma y al escritor colectivo/en la sombra) en el que participan autores como Cristina Fallarás, PIT II, Sébastien Rutés, Raúl Argemí, Juan Ramón Biedma, etc. Se trata de una novela muy interesante, colectiva e interactiva, escrita originalmente en un blog en línea y titulada paródicamente también Un cadáver asqueroso, en homenaje a los juegos colectivos de los autores vanguardistas.



8- ¿Qué otros temas culturales te interesan aparte de la novela negra?

Todo lo que entra dentro del gran abanico de lo que llamamos los estudios culturales contemporáneos, la creación artística en todas sus facetas, la literatura, el cine, la música, el comic. Los propios medios de comunicación, sobre todo internet, las redes sociales, los movimientos participativos. También la radio y la televisión, claro, pero esto lo consumo cada vez menos. En general, me intereso por las intersecciones de cuestiones de identidad cultural desde los márgenes, la inmigración, los estudios gays, y los estudios culturales gallegos, que es otra de mis áreas de estudio. Como se reconstruyen las culturas locales/marginales en medio de la globalización.

Y luego tengo una fascinación por la figura de Carmen, la misma que tenían los románticos europeos sobre la figura del Otro del sur de Europa, con esa mezcla de mundos occidental y oriental, Norte y Sur, País Vasco y Andalucía, que ha sido decisiva en la construcción cultural de España en la imaginación europea, y que sigue resonando con inusitada fuerza en el propio imaginario español (Ocho apellidos vascos es la última prueba de ello). Llevo trabajando sobre Carmen ya varias décadas, y algún día escribiré un libro sobre sus mil y una reencarnaciones en el cine.

9- Por último, José, además de estudiar las obras de otros, ¿alguna vez has tenido la tentación de escribir tú mismo una novela negra?

Como tal novela no. Tengo claro que lo mío es sobre todo los artículos y los libros de ensayo, y como mucho los relatos de viajes, bueno y las entrevistas, como es obvio. Confesaré que lo más cercano que he llegado a la temática detectivesca de ficción ha sido al impostar la voz de Pepe Carvalho en un par de ocasiones, como forma de homenaje lúdico. En una ocasión, con motivo del cumplimiento de la celebración de los 25 años de la serie Carvalho, en la Semana Negra de Gijón, leí un manuscrito apócrifo supuestamente escrito por Carvalho desde la selva Lacandona tras su encuentro con el subcomandante Marcos, un poco en la tradición del personaje de ficción que se rebela ante el autor, lo que a VM, que estaba allí presente, le hizo bastante gracia. Después, tras la muerte de VM, el propio Marcos y Paco Ignacio Taibo II llegaron a escribir una novela a cuatro manos con esos mismos ingredientes (Muertos incómodos). Más recientemente escribí una entrevista ficticia a Carvalho que me pidieron para un número especial de una revista cultural francesa dedicado a Barcelona, y que salió reproducida en castellano en El ruido y la furia. La conversación transcurre durante una comida en Casa Leopoldo, el templo-refugio de Carvalho (y de VM).En ella recorro sus obsesiones, sus lugares, y sus narrativas.Creo que es una voz muy reconocible, característicamente irónica, pero sin llegar en ningún momento a la caricatura.
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