Adiós, Mickey Mouse. Len Deighton

Toda novela belicista es antibelicista declarada

Guerra y aventuras
Lo malo de recomendar estas novelas no es la recomendación en sí, porque es asegurar el tiro, sino encontrarlas. La presente obra no se ha vuelto a reeditar, ni se la espera, por lo que para poder echarle un ojo o bien se acude a una librería de viejo o se espera a que la fortuna se cruce en nuestro camino, como me ocurrió a mí, que de pronto me la encontré en mi camino a modo de tropezón. 

Len Deighton tiene unas cuantas novelas a sus espaldas y de una calidad más que contrastada, lo que ha llevado a algunos a considerarlo algo así como el padre de las novelas de espías, con clara influencia sobre otros autores de género, afirmación irrebatible. Se le conoce sobre todo por la serie protagonizada por Harry Palmer, encarnada en la gran pantalla por Michael Caine y alguna película muy conocida como El cerebro de un millón de dolares o Funeral en Berlín. La serie de Harry Palmer se contraponía a la de James Bond, ambas son coetáneas, en la oposición frontal de sus protagonistas. No quiero extenderme mucho más pero era como comparar a un cerdo con una vaca. Deighton no solo hizo novelas de espías sino que cultivó otro género que en aquellos años, sobre los 70, estaba muy de moda y era el género bélico. La presente novela se encuadra dentro de ese género. 


cuando la participación estadounidense resulta decisiva


Len Deighton aprovecha su participación en la guerra, estuvo en la RAF, para recrearnos lo que era la guerra en los campos de aviación de Inglaterra. Más concretamente en 1943, cuando la participación estadounidense en la guerra comienza a tomar un cariz decisivo.

El secreto del género bélico, por llamarlo de algún modo, era una evolución del clásico de aventuras y de esa literatura popular que todos tachan de mediocre y que sin cesar recibe más apoyos por parte de los lectores. 

En esta ocasión nos narra la vida y milagros de varios integrantes de una escuadrilla de cazas americanos. Sus relaciones, sus ilusiones, los nervios propios de quien se juega la vida, todo lo que les rodea a unos muchachos que están en un país extraño, en una contienda que por momentos no llegan a entender, y lo que es muy importante, se juegan la vida casi diariamente. En ese collage personal habrá varios tipos de personalidades, muy destacadas, desde el protagonista Farebrother que acude a la guerra sin una especial beligerancia hasta Mickey Morse, que pretende pasar a los libros de historia como un as de la aviación, pasando por Vince Madigan, que es un buscavidas de variado pelaje. 

Lo que me ha gustado de la novela, aparte de la incuestionable calidad literaria, es la visión normalista de la guerra, la humanización de la respuesta de los pilotos a situaciones de estrés bestiales y cómo el autor observa y analiza con normalidad los comportamientos de unos muchachos que ejercen de soldados. En ese punto me ha parecido insuperable, rozando el dicho de que toda novela belicista es una antibelicista declarada, lo cual en esta obra se cumple a rajatabla. 

Aparte de todo lo descrito la novela se lee con facilidad pasmosa y aún contando con una buena cantidad de años conserva frescura, intensidad, atracción por el lector y es lo que tenían y tienen los buenos escritores, que con poco consiguen enganchar al lector. Esta obra es una de esas novelas que siempre van a gustar, que a quien la lea le va a satisfacer y nunca a decepcionar. Lo malo es encontrarla pero si por un casual la ven por algún lado, no lo duden, merece la pena.

Grijalbo, 1982
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Sergio Torrijos
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