Nadie es inocente. Roberta De Falco

Hombres débiles, desencantados, frágiles y dependientes. Mujeres de vida dramática... 

Una anciana enigmática
En las aguas del puerto de Trieste encuentran el cuerpo aparentemente ahogado de una anciana. Lo que inicialmente resulta una mera muerte por accidente se va complicando, tanto por algunos indicios forenses como por la presencia de múltiples personas interesadas en la vida y la muerte de la anciana en el mismo lugar del óbito.

Las pesquisas son dirigidas por el comisario Ettore Benussi, que piensa más en la jubilación y en escribir novelas policíacas que en determinar las causas de la muerte de una mujer que a lo largo de la investigación resulta cada vez más enigmática. El peso de la investigación queda a cargo de los inspectores Valerio Gargiulo y Electra Morin, que con el afán de jóvenes sabuesos siguen los débiles rastros de una investigación que pondrá a la luz los múltiples nudos que atan a los diversos personajes en unos intereses muy ocultos, y que tienen mucho que ver con el pasado.




Trieste, como un gran decorado cinematográfico


A lo largo de la narración la autora inserta en boca de sus personajes gran número de comentarios sobre la sociedad italiana, que dando sustancia a la trama, a veces resultan un tanto cargantes, más propios de un ensayo que de una novela policíaca.

Otro valor de la narración es el peso de la ciudad de Trieste, que, como dice un personaje, parece más bien un gran decorado cinematográfico, y que desde hace muchos años, es crisol de las culturas italiana, germano, centroeuropea y de la balcánica, lo cual será muy importante en la comprensión y resolución del homicidio.

En cuanto a los personajes son de lo más variado, tanto cultural y económicamente como por origen étnico, aunque hay una clara mayoría de varones débiles, desencantados, frágiles y dependientes de las mujeres, mientras que entre ellas, las historias dramáticas y los traumas no resueltos parecen ser la marca común… Hay que reconocer que tras una violenta y catártica escena final, buena parte de estos estereotipos se transforman. 

La novela aporta un buen recorrido por el dolor, los traumas y una pregunta que se repite, referida a por qué los hombres se hacen daño unos a otros sin razón… pregunta inquietante, que la autora sigue en algunos de sus posibles desarrollos. 

Y disculpen el inciso, pero hay algo que sobra a nuestro humilde entender en este libro, y es la continua referencia al comisario Montalbano, el gran protagonista de las novelas de Andrea Camilleri, pues el protagonista de esta novela no se parece en nada a él, ni los secundarios ni el ambiente, ni la actitud existencial del policía siciliano tiene nada que ver con la del triestino. Entiendo que la serie de Camilleri y su magnífico protagonista son el fenómeno de la novela policíaca italiana, pero nombrarle tanto… Suena como mínimo un poco raro. Y es una pena, pues los protagonistas de esta novela, sobre todo al final, prometen dar juego en siguientes entregas de la serie, pues tienen buenas historias e interesantes formas de afrontar la realidad humana…

Edhasa, 2014

José María Sánchez Pardo
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