El hombre sin rostro. Luis Manuel Ruiz

Una narración de aventuras en el Madrid de 1908, entre Baroja y Julio Verne

Un proyecto revolucionario...
Una serie de muertes aparatosas e inexplicables están asolando a los miembros de la comunidad científica de los primeros años del siglo XX en Madrid. Un redactor de El Planeta, Elías Arce, con grandes deseos de fama y de medrar, pretende hacer el reportaje de su vida. Y para ello se alía con un científico relacionado con los asesinados, Salomón Fo, y con su atractiva hija, Irene, muy echada para adelante, así como el enigmático mayordomo del científico, que tiene no menos de 200 años...

En sus investigaciones se topan con un plan de gran altura científica que podría tener importantes repercusiones militares, en un momento especialmente sensible de la historia de España, y que parece haber perdido sus objetivos iniciales, y haberse descontrolado en su aplicación.

Con estos mimbres, se nos propone una narración de aventuras en el Madrid de 1908, en el que conviven grandes científicos y miembros de las clases más pudientes, con un Madrid mucho más popular, que en momentos nos recuerda las mejores páginas de Baroja. Y todo ello con una frescura, y un positivo anhelo de desarrollo y progreso, que nos trae el espiritu que impregnaba la obra del gran Julio Verne.


personajes que ponen a prueba la lógica de los mortales


Y para que nada falte, la trama tiene su componente fantástico, con un proyecto revolucionario en cuanto a la biología humana, y con personajes, como el del mayordomo, que ponen a prueba el marco existencial común. 

Los personajes merecen una mención propia, pues resultan un ramillete digno de las grandes novelas de aventuras: un periodista exaltado y luchador, un viejo sabio con pinta de doctor chiflado, una hija, mezcla de Holmes y aventurera de Salgari, y su inquietante mayordomo con destellos entre vampíricos y frankensteinianos.... Una cuadrilla valiente, que no se detiene por nada, y que luchará por dar luz al misterio y detener al peligroso asesino.

Todo esto resulta en una narración ágil y divertida, llena de desparpajo, en el que se mezclan géneros como el de intriga, el histórico y el de aventuras, con unos toques de fantástico de anticipacion, y ofreciendo un relato que resulta el mejor antídoto contra lo pomposo y lo plúmbeo, y que demuestra que en un escenario clásicamente usado para narraciones desengañadas y tristes, se puede proponer una historia llena de luz y optimismo vital.

En resultas, un encanto de novela.

Salto de página, 2014

José María Sánchez Pardo


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