Fantasmas del desierto. Guillermo Orsi

Pese a las realidades que aborda, Orsi apuesta por valores por los que merece la pena luchar

Miseria creciente en Argentina
Pablo Martelli, alias Gotán, que fue inspector de la policía federal, y que tuvo que abandonarla para no convertirse en un matarife de los milicos, recibe el encargo de un millonario de resolver un crimen grabado en una de las cámaras del sistema de seguridad de su mansión, sita en el lujoso y muy defendido country de Novecento, cercano a Buenos Aires. 

La investigación llevará a Gotán a darse de bruces con las muy diversas fuerzas vivas de su país, desde los oligarcas económicos a la Iglesia católica, con sus consentidos monstruos, pasando por las muy diversas y muy corruptas policías que campan por el territorio argentino. Y además tendrá que abandonar la urbe bonaerense para buscar en una ciudad de provincias la razón de un sinsentido que se sitúa en una mina abandonada, pero que pretende volver a utilizarse con siniestros objetivos.


el poder ejercido con total impunidad


En sus pesquisas estará acompañado por Solanas, policía hija de un asesinado compañero de Martelli, que vive en una “villa miseria” del entorno bonaerense, y que tiene que luchar por mantener su condición de mujer en un medio machista y violento. Y ambos son tutelados por la figura del comisario Arriaga, actualmente destinado en lo que él llama “el Palacio de la risa”, y que comúnmente es denominado Congreso Nacional, donde Arriaga urde toda su red de manejos políticos con la impunidad y el poder que le da su condición de policía. 

La trama nos permite transitar por la degradada situación de la sociedad argentina, con su miseria creciente, y una plutocracia cada día más poderosa e impune; con una policía que ya hace tiempo que perdió su condición de servidores públicos, para convertirse en meros matones de los ricos y poderosos. De esta forma los fantasmas reales atacan sin compasión, con una violencia y una crueldad que no deja testigos de sus aberraciones, y unos fantasmas personales del protagonista, que tampoco le dan mucho cuartel.

Todo esto provoca un relato lúcido, duro y amargo, en el que se van entretejiendo las situaciones reales con los recuerdos del protagonista y alguno de los personajes, en una mezcla de realismo feroz y un cierto onirismo, que parece la fórmula del protagonista para poder sobrevivir a la tensión que le provoca conjurar y afrontar los horrores reales que va encontrando en su investigación, y los personales que no dejan de acosarle, y de esta forma poder conseguir un equilibrio activo, que le permita una cierta paz interior .

Novela dura y exigente, que nos aboca a unas realidades apabullantes, en un escenario lleno de pesimismo y melancolía, que es contrarrestado con pinceladas continuas de un feroz humor negro, y que pese a la dureza de lo que cuenta, deja un testimonio de esperanza, para que no olvidemos que la honestidad y la vergüenza todavía son valores posibles por los que hay, y merece la pena, luchar. 

Almuzara, 2014

José María Sánchez Pardo
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