Entrevista con Julián Ibáñez

Entrevistamos a nuestro autor del mes, Julián Ibáñez, literatura a palo seco, caiga quien caiga. Ahora él tiene la palabra...

Entrevista: Sergio Torrijos

El ambiente era muy cutre...
1— Esta pregunta la habrán hecho miles de veces pero no puedo obviarla, ¿qué autores te han influido más?

Chandler. Sí, Chandler. También Hammet. Me lancé de cabeza a la novela negra cuando leí Cosecha Roja. Siempre me he fijado mucho en los diálogos, ahora más que nunca, por eso me interesa Leonard. Estoy viendo de nuevo Justified, donde se aprecia su mano, bueno, no sé, me parece que de vez en cuando colaba frases de su cosecha.

2— La mayor parte de tu carrera literaria ha sido en novela negra ¿Por qué ese género?

No lo sé. De chaval leía novela enigma, como todo el mundo, Agatha Christie y todo eso. Hasta que cayó en mis manos Cosecha Roja. Desde entonces la novela enigma no me interesa, incluso me cae gorda. 

De niño viví siete años en la plaza Tirso de Molina, en Madrid. El ambiente era muy cutre: putas baratas, legionarios colgados a la grifa, etc. Mis padres tenían una academia y eran tirando a puritanos (además de perdedores de una guerra). Para mí la calle significaba otro mundo, la libertad y esas cosas. Quizás por ello me sigue fascinando la cutrez.

3— La acción la sitúas bien en el norte, Bilbao, Santander o bien en Madrid o más al sur, ¿por qué esa multiplicidad de lugares?

Yo soy de Santander. El ambiente portuario siempre me ha gustado: el ajetreo de trenes, camiones, grúas… Y ese exotismo de barcos que arriban y zarpan con un rumbo misterioso. Bilbao me ha gustado también, por su atmósfera tóxica, para ser fotografiada, para cine y demás. Bueno, eso antes, ahora la han estropeado con ese aire respirable. Me alegro por los asmáticos y lo siento por los fotógrafos.

Localizo los escenarios donde me pide el cuerpo, sitios que conozco más o menos. Por razones familiares, y otras, he vivido en muchos sitios, incluyendo diez años por ahí, en el extranjero. He ido a caer en un pueblo a siete kilómetros de Toledo. Y aquí estoy.

4— La Mancha: Puertollano, Talavera de la Reina... ¿por qué esos lugares?

Porque los conozco, aunque sea de paso. Tengo un amigo comercial de electrodomésticos y de vez en cuando le acompaño a colocar pedidos.

Localizo las tramas donde me pide el cuerpo. No soy hiperrealista, invento los nombres de las calles y todo lo que puedo.


sí, es un ambiente que me atrae: la cutrez


5— Clubs de carretera secundaria, tipos peligrosos y mujeres en retirada. ¿Qué mítica crees que ofrecen?

Sí, es un ambiente que me atrae: la cutrez. A los catorce años, de la plaza Tirso de Molina pasé, en un visto y no visto, a una apostólica (seminario) de jesuitas, un ateo feroz como era yo ya entonces. Supongo que esos contrastes brutales me han llevado a mitificar los ambientes sórdidos y a los rufianes sórdidos (JHS).

Lo de “peligrosos” supongo que se debe a mi alter ego: está claro que me gustaría ser un tipo peligroso. Y trato de conseguirlo… en el ordenador. 

Lo de las mujeres en retirada se me escapa, quizás también es cosa de mi alter ego: sí, las chonis se me escapan…

La España de hoy
6— La importancia en tus obras de los personajes femeninos es enorme ¿en qué te inspiraste?

Supongo que me he inspirado en las mujeres con las que he soñado despierto (sobre todo en el internado: misas, rosarios, meditaciones…). Que son cantidad. Voy sacando las mejores. Curiosamente, no las extraigo de pelis o novelas, al menos conscientemente. Pienso que la femme fatale de curvas peligrosas es un personaje muy atractivo, por su ambigüedad, por su doble juego...

7— El azar, juegos de cartas como el chivito o el Giley, ¿por qué esos juegos tan poco literarios?

¿Poco literario el giley? ¿por qué? Se parece al póker. Ocurre que se juega en los pueblos. A veces mucha pasta. Y a veces con consecuencias trágicas: pérdida de tierras, negocios, etc., navajazos, estrangulamientos, autoahorcamientos… Elige.

8— ¿El azar existe?

Ya lo creo. Si no la vida sería muy aburrida, matemática pura. Y los escritores nos quedaríamos sin trabajo, y los matemáticos se forrarían.

9— Personajes siempre en el filo, ¿en dónde te inspiras?

Esto sí que lo hago de una forma consciente, o técnica. Se trata de meter fuerza dramática en la trama. Si mi protagonista es un poli, prefiero que ejerza en el País Vasco, donde le acecha, o acechaba, el peligro invisible de ETA, la atmósfera social le es adversa, sus jefes le manipulan, la Ertzaintza y la Guardia Civil le son hostiles… y tiene que nadar en ese tanque de tiburones para ganarse el sueldo. 

10— ¿Qué nos puede ofrecer Ibáñez en un futuro próximo?

Supongo que más de lo mismo. No lo sé. No, qué va, en este momento estoy con una historia volcada en la comedia: un comercial de electrodomésticos se quiere tirar a una clienta; a un hermano de la clienta le raptan un galgo por el que piden una recompensa; nuestro comercial tiene que hacer méritos si quiere ponerle la vacuna a la clienta. Comienza a indagar…


mis personajes son perdedores de verdad


11— Comentaste que abandonabas la edición en papel. ¿Cuál es el motivo?

Que ya no encuentro editoriales donde editar (casi las he agotado). Yo soy muy poco comercial. La novela hard boiled es mucho menos comercial que la novela enigma. Y mis personajes son perdedores de verdad: nunca se quedan con la chica ni con la pasta. Por alguna razón me repatean los superhéroes y los finales felices. Me gusta Wallander, el rigor de las desdichas… me falla que sea muy listo y resuelva todos los casos.

La edición digital me parece comodísima, mejor dicho: fantástica para los autores. Terminas un manuscrito y a los cinco minutos ya está editado. Lo puedes corregir, poner el precio, tienes las ventas día a día, etc. Etc, etc. Sí: fantástico. 

12— ¿Tus novelas son inexportables? ¿Crees que en Estocolmo entenderían a Novoa o a Cobos o a Maza?

No lo sé. He vivido en Estocolmo. Los entienden en España. Bueno, sólo una minoría bastante leída, como tú. Es curioso, pero he comprobado que mis novelas están en muchas universidades y librerías de los USA. Me deja perplejo. Lo cierto es que tienen las novelas de todos los autores. Tengo un yerno doctorado en Harvard, me dice que la biblioteca de esta universidad tiene siete millones de volúmenes. Que tienen novelas como las mías por si acaso, por algún día sacamos la cabeza del hoyo (no quieren que se repita lo que les sucedió con Kafka y tíos así).
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