Las mujeres y el cine a ambos lados de la cámara. Ann Kaplan

No solo evasión: las películas también construyen un discurso, a menudo basado en tópicos

Damisela, fetiche o mujer fatal...
Para quien le interese la cuestión de los roles de género en el cine, este ensayo de Ann Kaplan podría ser una de las lecturas de cabecera tanto para introducirse en el tema como para profundizar en él. Está dividido en dos partes; en la primera se estudian a través de una serie de títulos emblemáticos de la época clásica de Hollywood los principales estereotipos mediante los que el cine crea, y en cierto sentido impone a la sociedad o al menos colabora junto a otros medios en su imposición, un determinado concepto de lo femenino: la heroína víctima y pasiva, el fetiche erótico y la femme fatale que representa una amenaza que debe ser dominada por el patriarcado suelen ser los principales moldes que sirven para la construcción de los personajes femeninos en el cine comercial.

Mientras esta primera parte constituiría una especie de "así no", arquetipos que, más que la mujer real, representarían las fantasías, preferencias o pesadillas masculinas, en la segunda tendríamos el "así sí", mujeres detrás de la cámara, normalmente en el cine de autor o fuera de los circuitos comerciales, que intentan plantear otro tipo de discursos y plasmar las inquietudes reales de unos personajes femeninos que son sujetos de la acción en lugar de ser mostradas como "el otro" para el punto de vista de un espectador masculino. 


tópicos de hace 70 años, todavía vigentes


Resulta interesante profundizar en una obra cinematográfica y escarbar en la forma de ver el mundo, y en este caso de modelar un discurso sobre lo que son o lo que deben ser los hombres o las mujeres, que existe como subtexto en ella, dejando de lado los tópicos superficiales de "sólo se trata de películas" o el simplismo inocentón de pensar que un film es solo evasión y no también un vehículo transmisor de una ideología. No obstante, conviene igualmente no olvidar que la tesis expuesta por la autora, como cualquier otra que pueda desarrollar cualquier otro estudioso, va a estar basada siempre en una generalización, y por lo tanto una simplificación, que deja de lado matices y excepciones a la norma que en ocasiones pueden ser muy importantes: no todos los papeles femeninos, ni siquiera en el cine clásico y mucho menos en el actual, pueden reducirse a los estereotipos sexistas que aquí se exponen. 

Y también se podría sacar punta a los ejemplos positivos de personajes femeninos expuestos en el libro: según la autora el silencio femenino es una forma de rebelión en el film Nathalie Granger de Marguerite Duras (también lo sería por lo tanto en El piano, de Jane Campion), pero no es difícil darle la vuelta a esa idea y acusar a las directoras de promover que las mujeres se mantengan pasivas y calladas. Y es que una obra audiovisual, o de cualquier forma de narrativa, puede ser recibida de muy diferentes formas por cada espectador, que a veces puede extraer una lectura muy diferente a las intenciones del autor, o bien puede descubrir una intención del autor oculta o poco transparente para otros espectadores, como expone otro ensayista, Alberto Mira, para el público gay en otro interesante ensayo, Miradas insumisas

Con todo y con eso, resulta llamativo que muchos de los estereotipos que Kaplan estudia en el libro en películas de hace setenta u ochenta años siguen siendo reconocibles en el cine actual; visto que parece volver a estar en boga defender la educación separada por sexos o minimizar el componente cultural en las diferencias entre los géneros achacándolas a la biología y a lo "natural", seguramente vuelve a ser importante leer acerca de cómo se construyen los géneros, también desde el cine.

Cátedra, 1998
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José Antonio López (Jalop)
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