Insomnio (Non ho sonno, 2001), de Dario Argento: Mata como puedas (III)

Una sádica nana infantil escrita por Asia Argento esconde todas las claves

El sexo es el modo más seguro de lograr la paz
—Asia Argento
En 1983 la ciudad de Turín es asolada por una serie de asesinatos, hasta que el inspector Ulysses Moretti (Max von Sydow) resuelve el caso. El asesino resulta ser un afamado escritor de giallo (alusión clara a Tenebre), apodado por la prensa “El Enano Asesino” dada su estatura. Una vez descubiero, el asesino muere en su intento de fuga, y al cabo de los años se repiten los asesinatos siguiendo el mismo ritual.

Destaca la excelente secuencia inicial en el interior del tren, enfatizada por el uso de la steady-cam en espacios cerrados. Como es habitual en el cine de Argento, ante los crímenes, el tiempo se ralentiza para que la danza de la víctima en manos del asesino sea más exhuberante. La llegada del tren a la estación coincide con el último aliento de la víctima, un transexual que vive de la prostitución.


Moretti, taciturno, asocial, insomne y aristocrático


En la estación de Turín le espera su amiga y compañera de profesión Amanda. La noche es tremendamente lluviosa, y tanto los juegos de color como la atmósfera irreal del lugar parecen una variación del inicio de Suspiria. Amanda ve el cadáver de su amiga, y sin pestañear se dirige al parking de la estación, donde está amodorrado el grimoso vigilante (personaje socarrón típico de la más bufa comedia italiana, habitual en el cine de Argento).

Como el mismo director ha declarado, suele rodar el asesinato, y luego, improvisando, filma planos de objetos y panorámicas que después intercala los planos que reencuadran desde detrás de las farolas, la cámara subjetiva del agresor al acecho, las llaves del coche, una pluma estilográfica en el barro.... De esta elaborada combinación surge ese estilo manierista que acaba siendo tan gratuito para algunos como agradecido para otros.

Dario Argento, un cineasta muy implicado

A su manera, Dario Argento coge el toro por los cuernos. En la primera media hora de película, la sucesión de asesinatos no deja apenas un respiro de más diez minutos. Puestas las cartas sobre la mesa, aunque con más trampa que cartón, el italiano parece centrarse en la investigación pura y dura. La policía de Turín recurre al inspector retirado Moretti, tipo taciturno y asocial, insomne, de porte aristocrático, que se refugia en el pasado y en su afición a la horticultura (!). Se trata de un investigador de la vieja escuela, que denosta a los agentes de la policía científica, a los que califica como “gerentes de mercadeo”.

Entretanto, a un ritmo desmesurado y jocoso, van apareciendo más personajes pintorescos, hasta que las nulas pesquisas de Moretti cuajan por puro azar surrealista. ¡Cae en sus manos la nana infantil que “El Enano Asesino” empleaba como guía para sus crímenes! Nana truculenta que tiene poco de infantil, escrita para la ocasión por, nada menos, Asia Argento.

Atención, que esto aclara mucho las cosas. ¿Por qué la primera víctima, en 1983, fue asesinada con una corneta inglesa? No pierdan detalle: la nana decía, “el instrumento para esta gran canción hace el placer agradable y duradero”. Y, claro, el psicópata tomó al pie de la letra aquello del instrumento... No faltan detalles indescriptibles: en el uso del arma blanca todo vale; ¡incluso rebanar un cuello con pluma estilográfica! (sic). Llegada la hora de ponder guinda al pastel, no vale el doble final. En Insomnio tiene que ser cuádruple como poco...

En definitiva, estamos ante una obra tan sumamente delirante, que difícilmente se puede ver sin una sonrisa, o al menos una mueca de extrañeza. Partiendo de unas premisas ridículas, el cineasta imprime un ritmo eficaz, diálogos descocados y su característico atractivo visual. No faltan completistas obsesivos y amantes del entretenimiento bizarro que aplauden la jugada.

David G. Panadero


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