Impacto (Blow Out, 1981), de Brian de Palma: traición y derrota (III)

El asesinato de JFK despertó el interés de Brian De Palma, que lo tomó como punto de partida


Desde sus comienzos, cuando aún no tenía los treinta, De Palma se identificó con el rechazado, con el marginado. Incluso, en cierta forma, él también lo ha sido. En comparación con sus amigos y colegas Francis Ford Coppola, George Lucas y Martin Scorsese, quienes han fundado varias productoras para poder rodar sus propios filmes, De Palma, no sólo no ha creado una productora que le asegure ganancias y mayor publicidad a sus proyectos, sino que incluso, no es tan reconocido en los Estados Unidos como en Francia, donde sus películas son mejor recibidas por la crítica y el público, y algunas hasta consiguen premio o estrenos en prestigiosos festivales europeos como Cannes, Berlín o Venecia.  



Sus primeros largometrajes, pertenecientes a la década de los sesenta, retratan, con bastante sentido del humor o negra ironía, la vida de seres anónimos que pertenecen a familias de clase media, y que buscan sobresalir de algún modo en una sociedad bastante conservadora, en la que el trabajo, el dinero y el grupo de amigos determinan, a primera vista, el nivel de éxito social y económico alcanzado. Pero estos seres carecen, por decisión propia o no, de esos factores de éxito; parecen más interesados en hacerse famosos de la noche a la mañana gracias a la televisión, aunque su acto sea más de cínica desesperación que otra cosa, como pasa con el mirón Jon Rubin (interpretado por un joven Robert De Niro) en Greetings (1968) y en Hi, Mom! (1970).

A través del personaje de Lloyd Clay, que aparece en Greetings, De Palma manifiesta su interés por el crimen, en especial, por el asesinato político. Este hecho, por demás, muy presente en la historia de los Estados Unidos (varios de sus presidentes o líderes han muerto de esta manera: Abraham Lincoln, John Fitzgerald y Robert Kennedy, Martin Luther King, entre otros) quizá haya servido a De Palma y a otros realizadores (Ford Coppola, Polanski, Stone) para intentar, de manera alegórica, sacar a la luz ciertas conjeturas sobre las anomalías del poder y de la política en los Estados Unidos.

De entre los casos mencionados, el que mayor interés despertó en De Palma fue el del presidente John F. Kennedy. Fue con ese suceso en mente que escribió el guión de Blow out, en el que su personaje principal, un sonidista de cine serie Z, intenta resolver el crimen de un candidato a la presidencia, sólo que nadie, incluida la policía, le cree. Esta película, y el acontecimiento en el que está inspirado, son una muestra de la importancia de los juegos de la imaginación presentes en el diario vivir de la sociedad norteamericana, o en este caso, del propio De Palma, y que llegan a ser, como veremos, la sustancia de la que se nutre gran parte de su obra cinematográfica.



Gerson Vanegas

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