El oscuro invierno. David Mark

La policía, más preocupada por la opinión pública que por resolver los crímenes

La investigación, fuera de los cauces
La muerte de un anciano durante un viaje en barco, el salvaje asesinato de una joven africana adoptada o la muerte durante el incendio de su casa de un exdrogadicto, parecen no tener relación aparente, aunque todas las víctimas en un momento anterior fueron los únicos supervivientes de desastres y matanzas. Uno de los policías de la investigación es el sargento Aector McAvoy, un hombre muy fornido y de buen carácter, un prototípico hombre tranquilo de John Ford, enamorado de su esposa, y que tiene un estatus un tanto complicado en la comisaría donde trabaja, pues participó en una investigación de corrupción policial, y sus jefes, tras usarle como investigador, le dejaron tirado. La investigación policial sufre muchos reveses, pese a la firme e inteligente dirección de la superintendente Trish Pharaoh, pero se va desarrollando, aunque no siempre en los cauces deseados por la superioridad. Novela llena de intriga y tensión, aunque su conclusión resulta un tanto excesiva en su versión psicologista, pero que muestra con maestría el desarrollo de una compleja investigación, zafándose de estereotipos y proponiéndonos una galería de personajes ricos y vivos. Hay que destacar la crítica que hace tanto del estamento policial, más preocupada por la opinión pública y política que por el desvelamiento de los crímenes; de los tabloides presuntamente informativos, que no dejan de ser expositores del dolor de muchas víctimas, y sorprende el papel vivificante que dan a la excesivamente acartonada sociedad británica, sus minorías étnicas. Una estupenda novela que nos propone un prometedor protagonista con apasionantes historias.

Siruela, 2013

José María Sánchez Pardo
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