Con todo el odio de nuestro corazón. Fernando Cámara

Si la banca, la política y la justicia arrinconan al ciudadano, ¿debemos radicalizarnos, ir más allá del escrache?

Aunque nos habla de un futuro más que cercano, y no hace falta irse muy lejos para empezar a verlo, Con todo el odio de nuestro corazón está narrada en riguroso tiempo presente, y parte de los más inquietantes hechos de la actualidad, la crisis económica y sus imparables consecuencias sociales, para fabular esta distopía que no se separa del asfalto.

Tres personajes bastan para trenzar una historia que, de una u otra manera, nos implica a todos. Carmen Gavira ha luchado duro por medrar, hasta acabar dirigiendo una sucursal bancaria. Todo está permitido, incluso vender preferentes que acaban comprometiendo los escasos ahorros de los pensionistas. Andrés vivía con su madre hasta que murió. Sus ahorros fueron mal administrados por Carmen, y ahora Andrés, que sobrelleva su esquizofrenia en soledad, se ha marcado el objetivo de asesinar con sus propias manos a esa alcoholizada y prepotente directora de sucursal.


matar por el bien común


Empiezan a crecer los asentamientos en la periferia de la ciudad: muchos desempleados y desahuciados subsisten en tiendas de campaña. Manuel, que antes trabajaba como profesor, no pierde la esperanza, e intenta mantener activos a los niños mediante el deporte.

Pero el odio crece, y los tres personajes, unidos por ese sentimiento, se dan cuenta de que el malo de la película es alguien verdaderamente importante. Solo necesitan una pistola y alguien capaz de apretar el gatillo.

Fernando Cámara explora los límites de la acción y el pensamiento. ¿Se puede ir más allá del escrache? ¿Hasta qué punto es lícito matar por el bien común, cuando la banca, la política y la justicia forman un coto cerrado contra el ciudadano? Si mueren ciudadanos por la mala gestión y corrupción de los dirigentes, por qué no aplicar la misma pena a los responsables. Por cada DNI de un muerto, el DNI de un responsable. Ante tal panorama no dejan de sucederse las sorpresas: conspiraciones de jueces y policías, aparición de nuevas agrupaciones de acción social...

Con todo el odio de nuestro corazón no pretende dar respuestas, únicamente señala realidades dolorosas, e insistimos, explora los límites y se permite dar un grito liberador. Si les resulta más cómodo, léanla como si esto no fuera más que un thriller excepcionalmente bien engrasado. Seguramente no conseguirán separar la mirada de las páginas hasta el final.

Rey Lear, 2013

David G. Panadero
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