Jake Arnott, bajos fondos de Londres (II)

Arnott retrata los cambios sociales uniendo música, moda, sexo, drogas y crimen. Las contradicciones de la sociedad británica, plasmadas en sus protagonistas



Las modas que pasaban y que creaban una sociedad diferente a la que se iban adaptando con dificultad era su punto más débil, su sentido de la vida estaba muy limitado a la consecución de unos fines cuya obtención variaba según los gustos sociales mutaban y pasaban a ser personajes fuera de época, viejos arquetipos o reliquias de un mundo fenecido.

Ese mundo era el de los personajes de Arnott. Inmersos en una sociedad perfectamente retratada por el escritor que une, música, moda y también los cambios progresivos en su entorno. Por ello todas las obras son una perfecta recreación de la vida en Londres en las décadas 50 a 80 del siglo XX.


fresco viviente de una época, de un período de tránsito


El aroma de los pubs

El trabajo del escritor es francamente poderoso, por momentos se puede percibir el olor de aquellas calles, la música de entonces, capaz de transportarnos en el tiempo y notar, incluso, el aroma de los pubs y su jolgorio. Los personajes evolucionan, cambian según su mundo se va modificando, creando una realidad que conforme pasan los capítulos nos parece más aproximada pues se acerca a los años que conocemos. Moda, música y drogas van de la mano y van cambiando y mutando al igual que la ciudad que da marco a las novelas, de las pastillas se pasa a la cocaína, se vuelve a ellas y se termina de nuevo en el mismo lugar donde se comenzó. La sociedad cambiaba y también sus gustos e incluso costumbres sexuales y todo aparece reflejado en las novelas. Desde la gazmoñería propia de los años 50 hasta el estallido hippy y la libertad que conllevó.

El protagonista, Starks, es homosexual y no oculta su tendencia pese a vivir en una sociedad homófoba y un mundo aún más homófobo como son los negocios turbios. La visión e idea de un mafioso homosexual es novedosa pero más aún lo es el retrato de su personalidad, con infinidad de matices, desde la violencia, como ya hemos nombrado, hasta la paranoica, que también poseía.




Sus compañeros de reparto son igualmente carnosos pues Arnott no es un escritor de grandes tramas ni de argumentos complejos es un gran constructor de personajes, profundamente humanos, bien estructurados y que recuerdan a escritores de otra época. Las palabras, pensamientos y por lo tanto actos de ellos, narradas en primera persona, nos acercan a la complejidad de diferentes tipos de personajes, desde el periodista homosexual, maniaco y homicida hasta el mafioso de medio pelo o el chapero de turno que acompaña y calienta lecho y vivienda al propio Starks.

La gente y su época

Todos ellos recrean un pedazo de sociedad británica de época. Con sus defectos, sus aciertos y sobre todo dando un empaque muy personal a toda la obra, cuya definición se marca por la progresión de sus protagonistas.

Arnott no da una clase magistral sobre la sociedad británica de la época, todo lo contrario, nos muestra sus contradicciones desde la personalidad de sus protagonistas, creando una simbiosis, perfectamente elaborada, entre la sociedad y sus personajes, reflejando una gama de colores muy amplia y plagada de tonalidades del conjunto, bastante complejo, de la ciudadanía de la época.

Las novelas no sólo son un buen ejercicio literario, que lo son y de muy agradable lectura, sino que también es un fresco viviente de una época, de un período de tránsito que modificó y cambió la mentalidad del momento. Se percibe la herencia dejada en nosotros aquel movimiento, sin duda y esa es la reflexión muy interesante, lo que leemos en Arnott nos encaja en nuestra concepción mental de nuestro siglo. Sin duda me atrevería a afirmar que las obras pasarán por ese filtro que nos indicarán, pasados unos años, que para conocer una época es mejor leerse alguna novela de ella y ahí andarán esta delicia en forma de obra literaria.

La obra de Arnott se puede leer por separado, aunque en conjunto y por orden adquiere un suplemento, un plus de calidad que da al conjunto ese tono mítico de las grandes narraciones. Todo ayuda a vislumbrar una ciudad mucho más vital, más pareja a la realidad que lo que normalmente nos parecería y ese recuerdo nos acompañará si la visitamos. Es imposible pasear por el Soho tras haber leído alguno de los libros y no recordar algún pasaje o sentir la presencia de alguno de esos personajes tan bien recreados.




Libros recomendados:
Delitos a largo plazo
Canciones de sangre
Jake Arnott
Mondadori, 2009, 2010
Compra en Estudio en Escarlata


Sergio Torrijos


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