Entrevista con Óscar Palmer, traductor y editor

En la casi veintena de entrevistas que hemos realizado en estos últimos años, siempre nos hemos acercado a los autores para saber sobre ellos, sus gustos, y las peripecias que rodean la creación de una novela. En esta ocasión cambiamos de oficio, y nos acercamos a un editor de novela negra, para que, desde su barrera, nos hable de la pasión, dificultades y arrojo que hay detrás de editar novela negra en España. Elegimos a Óscar Palmer, que con sus libros aparecidos en Es Pop, nos ha mostrado cómo se puede hacer una colección novedosa, impactante, sugerente…

Texto: José María Sánchez Pardo
Fotos: cedidas por el entrevistado

Desde 2008, volcado en su sello Es Pop Ediciones


¿Quién es Óscar Palmer?

Nací en 1975 en Capdepera (Mallorca), estudié filosofía en la Complutense y llevo más o menos desde finales de los 90 realizando todo tipo de trabajos relacionados con la literatura y la historieta. He escrito sobre literatura para medios como Club Cultura o Más Libros, periódico del que también fui cofundador, he colaborado en revistas de cómic como Volumen y U, las cuales estuve dirigiendo durante una temporada, y tengo publicados dos libros de divulgación sobre historieta. Al margen de eso, llevo quince años ganándome la vida como traductor, principalmente para editoriales como Valdemar, Astiberri y Mondadori, aunque también hago alguna que otra serie de televisión de vez en cuando. Desde 2008 estoy volcado en mi sello Es Pop Ediciones.


¿Qué hace un mallorquín por Madrid? ¿Cómo es que acabaste por aquí?

Básicamente quería salir una temporada de la isla. Llevaba desde los 16 años trabajando en la hostelería y quería dejarlo para dedicarme a algo relacionado con la cultura, lo que pasa es que no tenía una idea clara de cómo llegar del punto A al punto B, lo único que sabía era que necesitaba salir de Mallorca porque allí no había o no supe ver oportunidades para ello, mucho menos en un pueblo pequeño y completamente enfocado al turismo como el mío. Pensé en Madrid, porque me gusta mucho el cine y tenía intención de estudiar en la ECAM, pero nunca conseguí reunir el dinero para la matrícula, que en aquel entonces, si no recuerdo mal, andaba por el medio millón de pesetas o una barbaridad por el estilo, de modo que empecé Filosofía en la Complutense, que era mucho más barato y accesible, más que nada por tener algo que hacer en el día a día e ir conociendo gente. Seguí algunos años con un pie en Mallorca, alternando los estudios con la temporada turística, hasta que en el año 2000 me contrataron en FNAC para formar parte del equipo que lanzó la página web de Club Cultura, que fue cuando, digamos, me instalé. Desde entonces resido aquí de manera más o menos fija.


Me irrita bastante el esnobismo cultural 
o que se utilice la cultura como arma arrojadiza


A lo largo de estos años has sido traductor, crítico y ensayista. ¿Cómo es que te metiste en todo eso, y qué te ha dejado como poso?

Creo que el punto de inflexión fue Más libros, el periódico del que te hablaba antes, que fue una idea de David Muñoz, guionista de cine y cómic y uno de mis mejores amigos desde que llegué a Madrid. La intención era, por una parte, aportar un punto de vista informativo y desprejuiciado sobre la literatura y, por otra, hacerlo en un formato vistoso, atractivo, alejado de modelos más «rancietes». Se distribuía de manera gratuita en librerías y estuvimos editándolo durante año y medio. Aparte de para escribir mucho y para conocer un poco mejor el mundillo editorial, me sirvió para hacer cantidad de contactos que luego desembocarían en otros trabajos, como lo de Club Cultura o las colaboraciones con Valdemar, que fueron los primeros en darme una oportunidad como traductor. Desde que lancé la editorial escribo bastante menos, ya que no hay tiempo para todo, pero en cualquier caso he intentado no abandonar por completo la crítica y la divulgación y recientemente he participado en proyectos como el ensayo colectivo Supercómic o el catálogo de la exposición Drácula, un monstruo sin reflejo. Es un buen ejercicio mental que me sirve para seguir ahondando en temas que me interesan e investigar otros nuevos. Imagino que algo de todo eso habrá repercutido en mi labor como editor, aunque sólo sea en la manera de abordar el trabajo. Creo que en ambos casos hay cierto empeño por desdibujar los límites entre lo que tradicionalmente se ha considerado «alta» y «baja» cultura. Me irrita bastante el esnobismo cultural o que se utilice la cultura como arma arrojadiza.


En algún sitio hemos oído de ti que eres un vaquero de eso que se llama cultura…

Gente que se lía la manta a la cabeza

Ja, ja, eso es una broma de mi amigo el humorista Pepón Fuentes, pero no, de vaquero tengo más bien poco… ¡aparte de un Stetson que me compré por puro frikismo! Lo que pasa es que me encanta la iconografía y la simbología del western y me tocan mucho la fibra las historias que presentan al vaquero como algo anacrónico, como metáfora de la cabezonería; películas como Los valientes andan solos o Bronco Billy, en las que el hecho de ser vaquero es un acto voluntario y romántico, ridiculizado por el resto del mundo. Admiro mucho a la gente que se lía la manta a la cabeza para hacer lo que sea que le haga feliz al margen de los dictados del mercado, la sociedad o quien se tercie. Es un poco el tipo de actitud o personajes que intento potenciar y homenajear desde Es Pop.


Tu blog se llama Cultura Impopular, ¿es una provocación o una seña de identidad?

Más bien una especie de constatación. Siempre me ha llamado mucho la atención el hecho de que, por regla general, casi todo aquello que consideramos cultura popular suele ser sumamente impopular entre aquellos que se consideran a sí mismos «verdaderamente» cultos. ¡Les parece la peste! Por otra parte, me interesa mucho el modo en el que algunas manifestaciones que nacieron de manera casi marginal, verdaderos ejemplos de cultura impopular, despreciados, denigrados y en algunos casos hasta perseguidos, han acabado marcando de manera indeleble la cultura mayoritaria, como es el caso de los tebeos o la pornografía.


¿Qué te mueve a hablar de libros?

Son una parte tan integral de mi vida como el comer. Me paso el día trabajando con ellos: traduciéndolos, maquetándolos, vendiéndolos, buscando material publicable. Y cuando termino la jornada, me echo en el sofá a leer por gusto. Los libros ocupan tanto mi tiempo laboral como mis momentos de ocio. Lo raro sería que no hablara de ellos.


Que se note que no somos una máquina de fabricar libros que edita al tuntún porque hay que cumplir cuotas


El hecho de editar está sustentado: ¿en una necesidad, en desplegar un gusto, en la búsqueda de prestigio o en la de ganar mucho dinero?

El objetivo básicamente es ganarme la vida traduciendo únicamente lo que me apetece. Por supuesto, la elección de títulos no es casual y detrás de todos ellos hay una idea muy concreta y una intencionalidad. Creo que todos comparten en mayor o menor medida una manera de ver el mundo, así que en ese sentido también está el ánimo de desplegar un gusto y de crear una línea editorial que refleje un poco la personalidad de la persona que está detrás. Que se note que no somos una máquina de fabricar libros que edita al tuntún porque hay que cumplir cuotas.


Esta cita de Nietzsche: "ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo", aparece en tu página web. ¿Hasta qué punto guía la elección de historias y personajes en tus libros?

Casi te diría que es la condición sine qua non. Ha habido lectores que me han dicho que tenemos un catálogo muy heterogéneo, pero en realidad yo siempre lo he visto como todo lo contrario. Es verdad que, de buenas a primeras, no parece que una biografía como la de Charles Schulz vaya a tener mucho que ver con la de Jim Thompson o con un ensayo sobre Black Metal noruego o con una novela ambientada en el mundillo del porno como A la cara, de Christa Faust, pero para mí todos los libros de Es Pop comparten un eje temático bastante claro, todos narran las vivencias, reales o ficticias, de personas o personajes enfrentados al poder o a las convenciones. Creo sinceramente que todos transmiten en mayor o menor medida la idea de que, si quieres preservar cierto margen de individualismo frente al sistema, la masa o como quieras llamarlo, vas a tener que pelear por ello y que en ocasiones te va a costar caro. Pero en cualquier caso es necesario hacerlo.


Me interesan mucho más los personajes que se abren camino “a la contra” que las aquellos que preservan el sistema


Los primeros títulos de tu editorial fueron biografías, ¿qué te hizo publicar novela negra?

Empecé con la biografía porque vi una carencia evidente en nuestro mercado del tipo de libros con los que quería presentar la editorial. Después añadí la colección de novela negra por pura afición y empeño personal. Visto lo visto, lo mismo me debería haber limitado a la biografía y el ensayo, que es lo que mejor ha funcionado, pero en cualquier caso no me arrepiento de ninguna de las novelas que he editado hasta ahora, me siento orgulloso de todas ellas.


En esta época, en que triunfan las grandes series, protagonizadas por investigadores del lado de la ley, parece que tú apuestas por historias y personajes más de la clásica novela negra, que suelen estar del otro lado...

Buscar al margen de caminos transitados

Eso enlaza con lo que te contaba antes respecto a la cita de Nietzsche. Me interesan mucho más las historias de personajes decididos a abrirse camino “a la contra” que las de aquellos que trabajan para preservar el sistema. Creo de hecho que el abuso constante de la etiqueta solo ha servido para acabar desvirtuando el verdadero sentido de la novela negra. El policíaco, los misterios de salón, la investigación forense… son géneros que comparten el elemento del crimen y que pueden estar muy bien, pero no entran, para mí, dentro de lo negro. De hecho, como bien dices tú, están del otro lado y suelen jugar una función y transmitir un mensaje diametralmente opuesto al del noir, que es por lo que a mí, como editor, me interesan menos.


La mayoría de tus autores resultaban desconocidos para el gran público, ¿su elección fue por motivos económicos o por gusto personal?

Creo sinceramente que ahora mismo hay tal sobreexplotación de novela negra en nuestro mercado que si no ofreces algo mínimamente diferente tampoco tiene demasiado sentido publicarlo. Por eso he intentado desde el principio editar a autores previamente inéditos en España y buscar un poco al margen de los caminos más transitados. De ahí también la voluntad de dar a conocer a escritores de literaturas menos habituales en nuestro mercado como la sudafricana o la australiana.


En buena parte de tus novelas, aparecen mujeres muy decididas, diría que bastante tremendas... ¿ha sido casualidad o las has elegido de forma premeditada?

Me gusta mucho la novela negra escrita por mujeres, empezando ya por la de pioneras como Dorothy Hughes. Creo que aportan multiplicidad de puntos de vista a un género en ocasiones demasiado encorsetado. Volviendo a lo que estábamos hablando hace justo un momento de buscar novelas algo distintas a las que ya estuvieran publicando otros sellos, me resultaba increíble que autoras actuales a las que seguía y apreciaba como Megan Abbott, Vicki Hendricks o Christa Faust, siguieran inéditas en España. Las tres escriben, cada una a su manera, sobre mujeres fuertes y decididas, de modo que ese es el motivo de que hayan acabado coincidiendo en Es Pop.


me gustaría indagar en otras opciones que me permitan contar con la colaboración directa de los lectores


Para publicar Poesia cruel, usaste un peculiar sistema de financiacion. ¿Nos lo puedes describir? ¿Se han cumpido tus objetivos? ¿Repetirías la experiencia?

Quería saber a cuánta gente llegaríamos

Básicamente organizamos una campaña de crowdfunding o microfinanciación, mediante la que los lectores interesados aportaban una cantidad de dinero por adelantado, a cambio de recompensas exclusivas, hasta llegar a reunir el importe necesario para cubrir los gastos de imprenta. Para nosotros minimizaba el riesgo, para los lectores era una buena oportunidad de conseguir el libro de manera más económica, directa y con algún que otro valor añadido, y para el librero también ha sido bueno en última instancia porque han podido llegar a vender un título que de otra manera nunca habría llegado a las tiendas. El objetivo se cumplió en tanto que el libro se editó, que era lo fundamental, aunque para mí tanto o más importante era saber a cuántas personas seríamos capaces de llegar con el proyecto. En este segundo sentido, la cosa se quedó algo más corta de lo que a mí me habría gustado. No creo que repita la experiencia del crowdfunding como tal, pero sí me gustaría indagar en otras opciones que me permitan contar con la colaboración directa de los lectores, como por ejemplo algún método de suscripción para alguna de nuestras colecciones.


Tu labor como editor, ¿ha cambiado tu percepción del mundo novelístico y sus circunstancias?

No excesivamente. En cualquier caso tampoco lo tenía nada idealizado. Llevaba quince años tratándolo desde otros ángulos, primero como periodista y después como traductor, de modo que ya había oído y vivido todo tipo de historias. En el fondo es un negocio como otro cualquiera, que tiene la particularidad de vender algo que a priori no deberíamos considerar un simple “producto”, ya que se trata de la expresión personal de alguien, una plasmación artística que nace directamente de sus inquietudes y sus desvelos, pero que en cualquier caso se rige por las mismas leyes de mercado que todo lo demás, por lo que se produce una dicotomía extraña que creo que se debe asumir y manejar con naturalidad, sin extremismos. Cuando el editor somete por completo los aspectos creativos de sus libros a lo puramente empresarial o cuando el autor se empeña en que su obra viva en el puro e intocable mundo de las ideas, lo más probable es que al final todo acabe mal. La relación entre editor y autor debe ser como cualquier otra relación de pareja y para que funcione requiere de entendimiento por ambas partes.


¿Cuánto te importa la parte visual y aspectos como la maquetación en tu labor editorial?

Me parece tan básica como el contenido, la pongo al mismo nivel. Me interesa mucho la forma. Francamente, estoy harto de ver libros feos, colecciones monolíticas, estanterías monocromáticas… El empeño que tienen los editores de este país por preservar los diseños de colección cerrados es una de mis fobias. Una de las razones por las que me metí a editar fue precisamente para publicar libros de mi agrado a mi gusto. Me encanta trabajar con ilustradores. Me encanta que cada libro tenga un diseño ajustado a su contenido, que las portadas respiren en las estanterias con vida propia, que si se usa una foto no sea de agencia. Utilizar fuentes bonitas y legibles. Todo lo que hace que un libro sea agradable y a veces hasta sorprendente visualmente.


¿Qué te ha gustado más de tu labor como editor? ¿Y disgustado?

Lo mejor ha sido sin duda la reacción de los lectores. Suena a moñada o a respuesta de compromiso, pero es la verdad. Por mucho que tú estés convencido de estar creando un catálogo interesante, si los lectores no llegan y te lo refrendan… pues es un poco como predicar en el desierto, pero en el caso de Es Pop lo cierto es que la respuesta está siendo en general muy positiva con prácticamente todos los títulos. Y me alegra particularmente ver que, a pesar de los pocos que llevo publicados, ya hay lectores que han adquirido y manifiestan confianza en el sello, que saben que van a encontrar un tipo de libro determinado y que aprecian en lo que vale el esfuerzo de editar según qué obras y en según qué condiciones. Y eso de verdad que me resulta sumamente satisfactorio. Lo que más me ha disgustado probablemente sean las dificultades inherentes a poner en marcha cualquier proyecto cultural en España, que aunque se dan por hechas no dejan por ello de resultar menos molestas.


creo que ya para el 2014, vamos a editar Arte salvaje, la magnífica biografía de Jim Thompson escrita por Robert Polito


¿Cuáles son tus proyectos editoriales para 2013 y años venideros?

En primer lugar, seguir adelante con las colecciones existentes. Para la de ensayo estamos preparando un volumen titulado Señores del caos que narra la historia del movimiento Black Metal más allá de la mera crónica musical, para ofrecer un completo y exhaustivo retrato periodístico que toca por igual cultura, crimen, sociología, crónica negra, ocultismo y religión. Después, creo que ya para el 2014, vamos a editar Arte salvaje, la magnífica biografía de Jim Thompson escrita por Robert Polito que ganó un premio de la Asociación de Críticos Literarios de Norteamérica. En la colección Pulpo Negro vamos a publicar Por el mal camino, una novela muy tremenda de Chris Womersley, otro autor inédito, en este caso australiano, que en su país está rompiendo la pana. Por último, tengo intención de lanzar una nueva colección dedicada a pequeños clásicos, cuyos primeros tres títulos ya están terminados y preparados; sólo me falta encontrar el momento adecuado y la manera idónea de lanzarlos, ya que me gustaría aprovechar para dar salida a alguna fórmula de suscripción como las que antes comentábamos.


Y una última preugunta, que no podemos dejar de hacer... ¿alguien como tú que ha sido, y es, traductor, crítico, ensayista y editor... ¿no tiene la tentación de escribir su propia obra?

Hombre, por existir, la tentación existe, pero afortunadamente hasta ahora he conseguido mantenerla a raya. En beneficio de todos, que diría Siniestro Total (risas).




Esta entrevista se realizó mediante respuestas a un cuestionario enviado por correo electrónico, en las postrimerías del mes de Mayo de 2013. Queríamos agradecer al entrevistado, que hizo el esfuerzo de contarnos sobre sí, en medio de la vorágine de sus múltiples actividades, y de igual forma a Juan Salvador López, propietario de la librería Estudio en Escarlata de Madrid, que dió pistas y apoyos para llevar a buen puerto esta entrevista.


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