El misterio de Pont-Aven. Jean-Luc Bannalec


Un investigador desterrado en un pueblo lejano encuentra allí su caso definitivo

Un final sorpresivo, que no tramposo

Al comisario de policía Georges Dupin, del costero pueblo bretón de Concarneau, se le agría la mañana de verano tras la aparición del cadáver violentamente asesinado de Pierre-Louis Pennec, el propietario del legendario Hotel Central de la cercana localidad de Pont-Aven. De tal forma se inicia una investigación compleja, por las peculiares relaciones familiares que mantenía el finado, y el hecho de que en la historia de la pintura moderna, Pont-Aven fuera un lugar privilegiado fue el refugio de gran número de pintores de vanguardia de la época de Paul Gauguin—, marca el escenario del crimen, y resalta ciertos hechos fundamentales.  El carácter del investigador, que está desterrado en este lejano pueblo de su París por importantes encontronazos con las autoridades políticas, poco amigo de la parafernalia científico-policial y el trabajo en equipo, pasa muy duros momentos por las dificultades del caso, las presiones sociales y políticas, y por tener que mantener bajo control su carácter irascible, que poco favorece el trato con su entorno. Son de destacar los guiños que hace la novela a la famosísima serie del comisario Maigret, algunas de cuyas aventuras tuvieron lugar en Concarneau y sus alrededores, y ciertos aspectos de la investigación, de los personajes y de la resolución nos recuerdan al gran comisario del Quai des Orfebvres parisino. La novela tiene buen ritmo, exceptuando los parones que hace para ejercer de guía turística y sociológica de Bretaña, que dando información, despista en algunos momentos en la novela. Muy interesantes los personajes, con caracteres y motivaciones bien definidos. Y la acción fluye armoniosamente, no permitiéndonos dejar el libro, hasta su sorpresivo, que no tramposo, final. Una estupenda novela.

Grijalbo, 2013
José María Sánchez Pardo




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