El cazador sordo. James McClure


Ironía vitriólica, humor negro betún, inteligencia y humanidad a raudales

Más gruñón y paranoico que nunca

El día de Nochebuena no es un día especialmente grato para el teniente Tromp Kramer, de la Brigada de Homicidios y Robos de Trekkersburgo, en Sudáfrica, y más cuando se ve obligado a dejar una  investigación de asesinato por un simple accidente automovilístico, y para colmo de males se le obliga a separarse de su ayudante, el sargento zulú Mickey Zondi, enviado a una intrincada persecución en un remoto asentamiento. En esta entrega de tan singular pareja de investigadores, se nos muestra un Kramer más gruñón y paranoico que nunca, asaltado por sus fantasmas personales, y que tiene la sensación de estar siendo engañado en todo momento por sus superiores, y por un Zondi que ha de enfrentarse con las brutales condiciones de vida de sus hermanos zulúes, y que se ve involucrado en algunas de las escenas más delirantes del libro. Y todo esto con las habituales dosis masivas de ironía vitriólica, humor negro betún, e inteligencia y humanidad a raudales, como medio de conjurar el horror, la necedad y la brutalidad del escenario social en que está inscrita esta historia. Pero esto no es óbice para que se nos regale con la que podemos calificar como la novela más policíaca de la serie, y con un final digno de las antologías canónicas del género detectivesco. Una magnífica novela.

Reino de Cordelia, 2013


José María Sánchez Pardo


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