Yo conocí a Muelle. Jorge Gómez Soto


Repaso interesante y nada pretencioso a una edad y unos ambientes: adolescentes y grafiti, el Madrid de los 80...

¿Quién mea el terreno?

Con esta amena novela juvenil, Jorge Gómez Soto nos introduce en una de las subculturas urbanas que más ríos de tinta y pintura ha hecho correr, nunca mejor dicho: el grafiti madrileño. El autor, finalista del premio Gran Angular, se ajusta a la extensión reglamentaria de 170 páginas, yendo al grano con una historia de adolescentes en la que no hay puntos muertos y cada decisión resulta decisiva.

Luis y Hot tienen unos 14 años. Las charlas de sus padres les interesan poco, y las clases del instituto, menos todavía. Lo que realmente les fascina es la aventura de descubrir Madrid y sus calles, las historias que les cuenta su amigo Spirit, que tiene cinco años más que ellos... y conoció a Muelle. Y las firmas que encuentran en las paredes de su barrio, un galimatías que los adultos no se molestan en descifrar y solo ven como una molestia ocasionada por los críos, pero que para ellos constituyen una clave importante: quién manda en el barrio, quién alcanza la fama, quién mea el terreno y pinta sin miedo a ser sorprendido...


los rincones más prohibidos de nuestra ciudad


Gómez Soto, que se crió en Aluche, barrio en el que transcurre la novela, y que además conoció a Muelle, se retrotrae a sus recuerdos para evocar desde el presente el Madrid de los 80, pero con la mentalidad de sus jóvenes personajes, ansiosos por vivir aventuras. Además, lo hace eludiendo el tono didáctico que cabría esperar en una novela de estas características, esquivando el paternalismo fácil. Desde este enfoque, tienen más importancia la emoción de la primera pintada, la persecución por policías o vigilantes jurados, que el previsible reproche que cualquier adulto haría al grafitero de turno.

Con este divertido retrato del mundo del grafiti, Jorge Gómez Soto nos acerca a una realidad que para muchos resultará lejana, pero al fin y al cabo está presente a la vuelta de cada esquina... Y de paso recorre los rincones más prohibidos de nuestra ciudad. Especialmente interesante resulta el capítulo que transcurre en la abandona cárcel de Carabanchel, lugar donde se conserva memoria de todo lo que allí ocurrió, que ahora visitan Luis y Hot para dejar constancia de su paso en sus paredes. Por cierto, también lo frecuentan mendigos, yonquis, gentes que van a desvalijar sus cables y tuberías...

Yo conocí a Muelle interesa además por acercarnos a esa etapa de la vida en la que se abandona la infancia y se quiere ser adulto, etapa que muchos afrontan integrándose en grupos o pandillas, como en la novela Campamento Crew, CC, cuyo himno dice:

Te cuento la filosofía: o avanzas a vas p´alante,
o creces o vas p´arriba, como una cometa,
en Campamento vamos de jeta, 
de jeta... contra el planeta

Pero la vida avanza imparable, y Luis, Hot y Spirit tendrán que implicarse y tomar decisiones. Llegará el momento en que el calor de la manada deje de ser suficiente y tendrán que alzar el vuelo. Llegarán las novias, y... Mejor lo dejamos aquí para que los interesados lean la novela por sí mismos. Los que conocieron a Muelle en persona tendrán curiosidad por leerla, y quizás también los que vieron su firma en la pared. Los adolescentes y los que han dejado atrás la adolescencia podrían sentirse atraídos por este libro, que con una extensión ajustada pasa revista de manera firme pero nada pretenciosa a una edad y unos ambientes en los que todos, de una u otra manera, nos hemos visto implicados.

SM, 2010
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David G. Panadero


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