Policías en el cine, sexta entrega: Por los viejos tiempos



Los años 70 nos trajeron a los policías más encallecidos, pero además llegó la recuperación de  décadas pasadas, con o sin la nostalgia.


Todo remite a otros tiempos...

Novelistas como Lawrence Block, Andrew Bergman o Stuart Kaminsky trataban de devolver al lector de los 70 el ambiente glamoroso y sofisticado de la novela negra norteamericana clásica, con sus detectives y sus rubias, con sus night clubs y su música jazz. Películas como Chinatown (1974) o Adiós Muñeca (1975) se centraban en una misión tan imposible como recuperar el viejo cine de género, una manera ya desaparecida de entender el Séptimo Arte. Porque no había mejor forma de evasión en esos tiempos de crisis que el refugio en épocas que el recuerdo ha convertido en ideales.

Los intocables de Eliot Ness (The Untouchables, 1987), de Brian De Palma, sigue esa línea nostálgica, y propone un bello y esteticista ejercicio de estilo, donde todo nos remite a otros tiempos. Desde la agradable música de Ennio Morricone hasta el vestuario, los coches y cualquier detalle de atrezzo; nos sumergimos en tiempos de la Ley Seca, los locales de jazz, las destilerías clandestinas...


Ellroy bucea en el pasado para reescribirlo


Con todo, la perspectiva dominante en la película es la policial, y quizás se deba a que, a fin de cuentas, Los intocables de Eliot Ness es una película de acción de la era Reagan, donde ningún crimen queda sin castigo. Y el castigo será sanguinario, ejemplar.

Otra película de revival es L.A. Confidential (1997), de Curtis Hanson. Pero esta se distingue mucho de otras parecidas, quizás por su original literario. Adapta la novela homónima de James Ellroy, un novelista que ha consagrado una carrera a bucear en el pasado, y no precisamente evadiéndose; más bien para hacer una lectura crítica y reescribirlo, ofreciendo una alternativa que bien podríamos dar por cierta.




L.A. Confidential nos presenta las carreras en paralelo de tres policías. El intrigante Jack Vincennes (Kevin Spacey), el rudo Bud White (Russell Crowe) y el trepa Ed Exley (Guy Pearce). Una serie de investigaciones les encaminan a indagar en la corrupción policial. Y poco podrán hacer cuando comprueben que llega hasta la magistratura… Sin duda, la cinta ofrece un retrato nada complaciente de las fuerzas de seguridad.




Publicar un comentario en la entrada