Policías en el cine, quinta entrega: Una pistola y ninguna sonrisa



Harry Callahan (Clint Eastwood) es un tipo atormentado y solitario. El cineasta Don Siegel se centra más en el paralelismo entre policía y asesino que en sus diferencias.



In memoriam, 
Constantino Romero (1947-2013)

Callahan y Scorpio, más parecidos de lo que quisieran

Cuando se estrenó Harry, el sucio (1971), se dio un giro radical a la imagen del policía que ha influido decisivamente en el cine posterior. Cuando Clint Eastwood prestó sus rasgos al agente del orden, le quitó los últimos vestigios de heroísmo para convertirlo en un ser atormentado y solitario, que sobrevive muy cerca de la marginalidad y no se distingue tanto de sus rivales.

Callahan tiene que dar caza al asesino Scorpio (un excesivo y caricaturesco Andrew Robinson). Muy astutamente, el cineasta Don Siegel subraya más el paralelismo entre ellos dos que sus diferencias, creando cierta ambigüedad en torno al policía. Para esta película Siegel se inspiró en un caso real que conmocionó Norteamérica: el Asesino del Zodiaco. Así queda reflejado en Zodiac (2007), de David Fincher, cuando los investigadores van al cine a ver Harry, el sucio para comprobar hasta qué punto se mantiene fiel a los hechos.
           
Además, la película de Eastwood y Siegel se confirma como excelente cinta de acción, con un perfecto montaje y un preciso sentido del ritmo, apoyándose en la estupenda música de Lalo Schifrin.



           

Como decíamos, en esta película destaca el carácter neurótico de su protagonista, que en el momento menos pensado podría pasar al otro lado. Clint Eastwood insistió en otra ocasión, al margen de las continuaciones que tuvo Harry, el sucio, en el débil equilibro entre locura y cordura, entre orden y caos. En la cuerda floja  (1984) nos presenta un policía (Eastwood) encargado de investigar los asesinatos de un maníaco sexual que está acabando con una serie de prostitutas. Lo curioso es que todas las prostitutas asesinadas habían tenido recientemente relaciones con el policía. A buen entendedor…




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