Policías en el cine, cuarta entrega: Aquellos días de la contracultura



En los 60, años de revolución y utopías, apareció Serpico, un policía honesto decidido a acabar con la corrupción policial y enfrentado a muerte con sus compañeros


No acepta sobornos

Si hay un policía de cine que haya calado en el público, ese es Serpico. En primer lugar, por provenir de una historia real. Francesco Vincent Serpico, nacido en 1936, es un oficial retirado del Departamento de Policía de Nueva York que adquirió su fama en 1971 por ser el primero en declarar como testigo en juicio contra la corrupción policial. No tardaría en convertirse en símbolo del policía honesto, y hasta se vio convertido en personaje literario la novela Serpico, de Peter Maas, ha vendido más de tres millones de ejemplares, para llegar a la gran pantalla y la televisión.

El cineasta Sidney Lumet dirigió la adaptación al cine, Serpico (Serpico, 1973), una coproducción italoamericana enormemente popular. Serpico (Al Pacino) es un policía que trabaja en los bajos fondos, y al contrario que sus colegas, no está dispuesto a aceptar sobornos. Por eso nadie quiere trabajar con él, porque desafía el orden establecido de la corrupción. Se dirigirá a las más altas instancias con la esperanza de que las cosas cambien…


el ambiente de la calle


Esta película recrea el ambiente de la calle al estilo documental. Lumet, que pertenece a la “Generación de la televisión”, introdujo técnicas de rodaje novedosas: abunda la iluminación natural y muchas secuencias en interiores están iluminadas a contraluz.




Con todo, la película cae en un evidente maniqueísmo, siendo Serpico un verdadero héroe, mientras que sus compañeros, todos corruptos, van desaseados, están gordos… En todo caso, el film obtuvo dos nominaciones a los Oscar: mejor actor principal (Al Pacino) y mejor guión adaptado.



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