Entrevista con Maurizio De Giovanni



"Con la novela policíaca recorremos 
el alma negra de nuestro tiempo"


El talento le acompaña

Italia, como en otros quehaceres artísticos, es una mina de buena literatura, y el género negro y policial no podía ser menos. Gracias a la tradición del giallo no paran de surgir escritores, cada cual más sólido y sugerente. La última revelación transalpina ha sido la de un napolitano, Maurizio De Giovanni, que nos ha deslumbrado con las tres primeras entregas de las peripecias del comisario Ricciardi, un singular y tenaz policía en el Nápoles fascista de 1931. El uso de elementos de literatura fantástica el protagonista tiene el don de ver y escuchar los últimos momentos de personas muertas en hechos violentos, la hondura de las historias personales que van apareciendo en sus relatos, la magnífica ambientación histórica en un período poco conocido de la historia italiana y la brillantez de las tramas policíacas, han hecho de estos libros uno de esos fenómenos que no podíamos dejar pasar. Hablamos con su creador, un gran escritor de género con un estilo poderoso y cuidado que es ejemplo de cómo en el género negro policial quedan muchos territorios por explorar si el talento acompaña.

Entrevista por José María Sánchez Pardo


¿Por qué es usted escritor? ¿Por qué empezó a publicar ya a edad madura?

Siempre he sido un ávido lector sin prejuicios, y siempre he considerado que la escritura era algo propio de pocos e inmensos talentos, por lo que nunca había pensado en poder ponerme a contar historias. Después unos amigos, como broma, me inscribieron en un concurso de novela policiaca para principiantes, y lo gané, inventando el personaje de Ricciardi. Desde ese momento me pidieron que siguiera escribiendo y lo hice. Me gusta el efecto que mis relatos tienen sobre la gente, pero sigo prefiriendo leer a escribir, por lo que aún me considero principalmente un lector.

Los cuentos de infancia de nuestros padres

¿Cómo es que eligió el género policíaco para sus novelas? ¿De qué fuentes de la literatura policíaca bebe?

La novela policíaca es el medio que admite más y mejor recorrer el alma negra de nuestro tiempo y también del pasado. Es un recorrido por el interior de las pasiones primarias, las que más fácilmente se corrompen para originar el delito en todas sus formas. Una ciudad como Nápoles, con sus contradicciones, se presta perfectamente a este tipo de relatos. Camilleri, Vázquez Montalbán, Simenon, Izzo y McBain no son para nada secundarios en la historia de la literatura contemporánea: su modo de contar la ciudad y nuestra época es lo más cercano a la realidad.


¿Qué le hizo elegir esa época concreta: Nápoles, año 1931?

Porque ha sido la última época de nuestra ingenuidad. La autarquía a continuación de las sanciones internacionales a partir de 1934, las leyes raciales de 1938, la Segunda Guerra Mundial, han cambiado radicalmente el espíritu y la escala de valores de los napolitanos. Quería contar un periodo que tenía una diversidad sustancial del actual, y que para los de mi generación lleva aún el perfume de los cuentos de la infancia de nuestros progenitores.

A nuestro entender, uno de los grandes logros de sus novelas es el protagonista, el comisario Ricciardi. ¿En qué se basó o inspiró a la hora de crear este personaje?

No hay un personaje que haya existido realmente, ni literario, en el que me haya inspirado para inventar a Ricciardi. Ha salido así, independiente y taciturno, de las dobleces de mi fantasía durante la prueba de ese concurso que he citado antes. No lo preparé, y no lo preparo ni siquiera ahora: es como si escribiese a través de su historia desde otra dimensión, y soy el primero que se sorprende y se divierte al seguir sus aventuras.


"Por su facultad, 
Ricciardi sufre con el dolor ajeno"


¿Por qué Ricciardi va siempre sin sombrero?

El sombrero era, en su época, una formalidad necesaria; ningún hombre de cierto nivel prescindía de cubrirse la cabeza en público. Ricciardi odia las formas y cualquier tipo de restricción, y el sombrero es el símbolo de ambas. Además, el ala le cubriría los ojos, y él quiere tener siempre una visión perfecta de lo que lo rodea, muerte incluida, para poder defenderse de las visiones.

Una mirada humana al mundo del crimen


Un elemento diferenciador de este personaje es la capacidad de ver y oír los últimos instantes de las víctimas de muertes violentas. ¿Qué le llevó a darle esta terrible condición a su protagonista?

La facultad de Ricciardi, que en realidad es más bien una condena, no le ayuda nunca en las investigaciones, más bien lo desvía. Es una percepción concreta del dolor, un modo de compenetrarse directamente con el sufrimiento de los demás. Es una metáfora de la compasión, de la que hemos aprendido hábilmente a sustraernos. Quería un hombre incapaz de desinteresarse del dolor de los demás, privado de un mando a distancia con el que cambiar de canal ante el sufrimiento, algo que hacemos siempre actualmente.


"No creo que existan cánones rígidos 
para la novela negra"


El introducir un elemento fantástico en sus narraciones, ¿hasta qué punto le aleja o acerca al canon realista más habitual en la novela policíaca?

No creo que existan cánones rígidos para la novela negra, que por su naturaleza busca la originalidad en cada acercamiento a la narración. Y, por el contrario, creo que existe emoción, y que esta puede ser percibida de manera distinta por las personas, del mismo modo que algunos animales huelen el miedo de sus presas o la rabia del adversario. Ricciardi, por lo demás, tiene para sí sus percepciones, que no le ayudan en las investigaciones, por lo que el hecho es solo un modo distinto de contar el personaje. Lo considero un elemento marginal de las novelas de Ricciardi.

Ricciardi carga con su soledad

El dolor psíquico resulta un elemento definitorio del personaje. ¿Qué le llevó a cargar con tan terrible losa a su protagonista?

Ricciardi cree que está loco y que ha heredado de su madre su locura. Esto le obliga a una forzada soledad social, a una terrible distancia del amor y la amistad, y también a no pensar en su propio futuro sentimental. Me fascina la soledad en medio de la gente, un estigma de nuestra época y de las grandes ciudades occidentales, y Ricciardi carga con su soledad a lo largo de las historias.

La relación con su enamorada Enrica empieza en una contemplación a cinco metros tras una ventana… ¿Cómo va a ser su desarrollo en próximas entregas?

Juro que no lo sé. No preparo las novelas a menos que no sea la historia policíaca, que obviamente necesita una cuidadosa planificación: los personajes permanecen libres de seguir su propia naturaleza, y a menudo soy el primero que se sorprende con su comportamiento.

Los personajes secundarios, la tata Rosa, el guardia Maione o el forense Bruno Modo, ¿hasta qué punto hacen de contrapeso al carácter del protagonista?

Cuando se cuenta un personaje serial hace falta contar el mundo que lo rodea. Los personajes del mundo de Ricciardi no tienen solo una función respecto del principal, sino que tienen una vida propia. A menudo se contraponen incluso al mismo Ricciardi, al que influyen en sus comportamientos y sus acciones, como sucedería en la vida. Si tuviera que decir qué hay de nuevo en las historias de Ricciardi respecto del mundo de las novelas seriales, diría que es justo la absoluta autonomía de los así llamados personajes secundarios.


"Muere más gente en familia
 que a manos de la mafia"


En sus novelas, los dos grandes motivadores de los crímenes son el amor y el hambre. ¿Cómo arrastra la corrupción del amor al delito?

El amor es una de las primeras causas de muerte: lo dicen las estadísticas, que indican cómo los muertos en familia son superiores en número a los de la mafia o, incluso por accidente. Esto significa que en el proceso de evolución del amor hay, o al menos, puede haber, un momento en el que quien lo prueba se vaya convenciendo de la imposibilidad de sobrevivir si el objeto del amor aún vive. Es una pasión narrativa absolutamente fascinante, cuya investigación es siempre la clave para una novela válida. Es justo la vida la que está hecha de esta manera, y nosotros intentamos hacer una réplica en nuestra manera de contar.

Una desesperada violencia sobre el prójimo

¿Y cuál es el peso del hambre como motivador criminal?

El hambre es una causa fundamental para el crimen tanto como para cualquier otra cosa. Esto es verdad sobre todo si se amplía el concepto al deseo de poder, de dominio y de prevaricación. La misma mafia es asimilable al hambre: un inextinguible deseo de dominio. En los años treinta el hambre se entiende sobre todo en sentido propio, el deseo de sobrevivir a la miseria para uno y para los seres queridos, lo que a menudo lleva a ejercer una desesperada violencia sobre el prójimo.


"Yo cuento lo que conozco, 
y conozco mi ciudad, Nápoles"


¿Tiene algo que ver la idiosincrasia de Nápoles en los temas y espíritu de sus novelas?

Nápoles es un personaje principal, más que un escenario. Un lugar como mi ciudad no se adapta jamás a hacer de fondo, pretende estar en primer plano constantemente, creo que un género realista como el policiaco tiene por fuerza que hacer las cuentas con el lugar donde se desarrolla, y Nápoles en esto es perfecta. Yo cuento lo que conozco, y conozco mi ciudad.

Los delitos existen aunque no hablemos de ellos

Sus novelas transcurren en plena época fascista. ¿Cómo pesa semejante hecho en las tramas y personajes?

El fascismo se fue consolidando en el tiempo, y en Nápoles en los primeros años treinta era aún una presencia más bien marginal, aunque el proceso de dominio de la vida pública estaba ya en marcha. La cosa más difícil es ser fieles a la verdad histórica y no dejarse influir por la conciencia de lo que sucediese después, como la guerra o los crímenes raciales. Digamos que en el discurrir de las novelas he querido dar cuenta del progresivo ingreso del fascismo en todos los aspectos de la sociedad, incrementando poco a poco su peso.



¿Cuál es el papel de alguien como Ricciardi en una sociedad, cuyo gobierno pretende que no hay delitos?

Se puede no dar noticia de delitos, hacer como si no existieran y proclamar la seguridad de la vida y de la ciudad, pero esto no significa que los delitos no existan. Ricciardi, que no da importancia al poder, o a la información, no cambia la propia actitud y va en busca de las motivaciones de los delitos sin cambiar ni un grado la propia dirección.

El personaje del dottor Garzo, superior de Ricciardi, tan inepto y necio, ¿le es útil como personaje, o es prototipo de ciertos servidores públicos?
Gente como Garzo nos la hemos encontrado todos en nuestra vida profesional, pública o privada. Es un hombre mezquino y egoísta, atento sobre todo a la propia carrera, a las formalidades y al poder. Débil con los fuertes y fuerte con los débiles, se preocupa por la propia imagen, pero no es malo por principio. Representa la burocracia decadente, contra la que Ricciardi se pelea cotidianamente.


"Hasta ahora mis libros
 son fruto de mi fantasía"


En sus libros se relatan múltiples crímenes, ¿cuántos de ellos están basados en hechos reales, y cuáles son creados por usted?

Hasta ahora todos son fruto de mi fantasía, pero no excluyo imitar, con la debida cautela, cualquier hecho realmente sucedido, también transportando la actualidad al pasado.

Si hay una historia terrible en sus novelas quizá la más impactante sea la de Filomena Russo, por la mezquindad social, el acoso sexual al que se ve sometida y la terrible solución a la que se ve abocada. ¿Cómo se le ocurrió esta historia?

La belleza es un estigma. No siempre y no en cualquier situación constituye una ventaja. En el caso de Filomena, que es pobre, es un peso insoportable porque atrae los deseos y las fantasías más siniestras de quien ejercita violentamente el poder en el barrio, por lo que decide privarse, como el zorro que, presa en un cepo, para sobrevivir, se amputa la pata con los dientes. También en la última novela de la serie en Italia, Vipera, retomo este concepto.

Escribe sobre lo que conoce

Nos parece entender que todas las víctimas de los casos de Ricciardi han hecho algo que les aboca a sufrir terribles asesinatos. ¿Esto es un ardid literario, o hay algo relacionado con un destino fatal?

El homicidio es una terrible herida social, un acontecimiento después del cual nada permanece como antes y, para generarlo, hace falta una pasión enorme, una desesperación absoluta. No siempre la inocencia y la culpabilidad están siempre de parte de uno, más bien casi nunca es así. Creo que el maniqueísmo, la división entre buenos y malos, no pertenece a la realidad y, por tanto, ni siquiera a la narrativa realista. Las víctimas y los culpables se cambian de lugar, porque quien lleva a cabo un homicidio cree siempre que hace justicia, que está poniendo las cosas en su sitio.

Perdone la ignorancia y estereotipia de un extranjero, pero el papel de la Camorra napolitana es muy periférico en sus novelas. ¿A qué se debe este hecho?

No conozco el tema lo suficientemente bien: la presencia de la Camorra es algo compleja y de difícil articulación, y en los años treinta era un fenómeno más bien distinto y menos extendido respecto a hoy. Cada uno tiene sus argumentos, el que me interesa a mí es la pasión, e intento contarla: el crimen organizado está entremetido en la posguerra, aprovechando el vacío dejado por el Estado en Italia meridional; en la época de Ricciardi era solo embrionaria.


"Muchísimos de los sucesos que cuento
 podrían ser actuales"


¿Hasta qué punto son extrapolables a nuestros días las historias personales, sociales y criminales que relata en sus novelas?

Creo que ciertos aspectos del comportamiento humano son perennes, y las pasiones primarias son aún sustancialmente las mismas. Por lo que muchos, muchísimos de los sucesos que cuento pueden ser considerados actuales o transferibles a nuestro tiempo.

Usted, por las ocasiones que hemos tenido de escucharle, nos resulta un hombre extravertido y vehemente, ¿le ha costado mucho dar vida un personaje, como Ricciardi, tan doliente, tan contenido…?

Estoy convencido de que un error frecuente, sobre todo en la narrativa latina, el que el escritor siga hablando de sí mismo o de cómo querría ser. El narrador debería, en cambio, tal y como lo veo yo, dar un paso atrás y contar la historia como si la viese desde la ventana, sin ensimismamiento, sobre el modelo anglosajón, al menos en lo que respecta a la novela negra. Ricciardi no se me parece en absoluto, y creo que es el motivo por el que hoy, después de seis novelas, no da aún por fortuna signos de cansancio: lo voy conociendo yo también poco a poco, vamos, y el lector se da cuenta.


"El método del cocodrilo, 
tal vez la historia más dura que he contado"


¿Nos puede adelantar algo de las próximas entregas de las peripecias del comisario Ricciardi?

En España han salido tres historias, en Italia ya han salido seis, más otra que será publicada antes de finales de año. Han sucedido muchas cosas, sobre todo en el ámbito sentimental; puedo decir que los lectores italianos, que obviamente ya han tenido oportunidad de seguir la historia, van apasionándose cada vez más. Solo hace falta tener un poco de paciencia.

En próximas fechas se va a publicar en España Il metodo del coccodrillo, una novela que no es de la serie de Ricciardi. ¿Nos puede hablar de ella?

Sí, se trata de una historia muy fuerte; tal vez la más dura que haya contado hasta hoy. Es de ambientación contemporánea, y habla de un asesino determinado y frío que mata a jóvenes jovencísimos, y de la lucha que un investigador debe realizar para alcanzarlo y detenerle a tiempo. En Italia ha tenido mucho éxito, y a mí me ha servido para entender que tengo instrumentos para contar también la contemporaneidad y no solo una época fascinante como la de Ricciardi.

¿En qué proyectos literarios está trabajando en estos momentos?

Justo en este momento estoy escribiendo otra historia contemporánea, con algunos de los personajes de El método del cocodrilo. Se trata de una novedad importante, una serie de libros en los que no hay un solo personaje protagonistas sino un equipo entero de policías, cada uno de los cuales con luces y sombras como cada uno de nosotros. El título será La coleccionista de nieve, y espero que guste a los lectores como las otras novelas.

Por último, y perdone la indiscreción, pero… ¿cuál es la relación de Maurizio De Giovanni con la ópera? ¿La del comisario Ricciardi o la del vice-párroco Pierino?

Una vía intermedia, diría: la ópera me gusta pero no de manera indiscriminada. Me gusta escoger, en la música como en todas las cosas de la vida. Como a todos, por lo demás, ¿no os parece?


Esta entrevista se realizó mediante respuestas a un cuestionario enviado por correo electrónico entre la última semana de Marzo y la primera de Abril de 2013. Tenemos que presentar nuestro más sincero agradecimiento a Dª Marta Fernández y Dª Silvia Fornells del grupo editorial Random House Mondadori por la ayuda prestada, y a Dª Alicia Cerviño González por el magnífico trabajo de traducción del italiano que ha realizado. De igual forma queremos agradecer por el material aportado y por los consejos e ideas propuestas a Francisco Canales, Yolanda De Pablos y Alicia Platas.



Publicar un comentario en la entrada