Ámbito femenino



¿Por qué tantas mujeres escriben novela negra? Avaricia, codicia, celos, adulterio, y asesinato son los temas habituales tratados en sus novelas, aun cuando muchas de ellas se desarrollan en el ámbito de la domesticidad

Ángel del hogar

«La verdad es, que el genio de una mujer, si no se inclina al bien, puede ocasionar tantos y tan graves males en la sociedad, que debe temer ésta siempre la aparición en ella de un talento femenino». Son palabras de Carolina Coronado, poeta española del siglo XIX, que también afirma «¡Ay! Los que contemplan a la poetisa en un estado ya de triunfo, olvidan cuánto sufrió aquel espíritu para salir de su oscuridad y apocamiento!» En esta contradicción, que ahora nos hace sonreír pero debió de ser durísima como experiencia vital, se movieron un grupo de mujeres que se dedicaron a la poesía en el siglo pasado y que se reconocieron a sí mismas como «hermandad lírica». Plasmaron en sus poesías un romanticismo mistificado, hueco, sentimentaloide. Usaron todos los tópicos del romanticismo como marco en el que encuadrar su yo poético sin romper con la imagen de «ángel del hogar», la mujer que, tras acabar todas sus tareas domésticas, podía dedicarse a escribir.


Amanda Cross, Sue Grafton, Sara Paretsky...


Toda esta digresión viene al caso de una intuición-pregunta que siempre me ha rondado. Hasta qué punto el abultado número de mujeres que se dedicaron al género negro sobre todo en la «época dorada» que señala P.D. James y sobre todo en el mundo anglosajón no se movían, de manera más o menos inconsciente, motivadas por este empeño de escribir, pero sin dedicarse a la alta literatura, terreno que consideraban propio de los hombres. Estas «damas del crimen» clásicas, de las que P.D. James sería su última representante, encontraron en la novela de detectives el cauce para poder desarrollar su vocación literaria sin sufrir los ataques de los escritores o críticos masculinos, ya que este género se consideraba baja literatura o literatura popular. Comparten estas escritoras con nuestra «hermandad lírica» una visión conservadora de la sociedad. Mi intuición es que si algunas de las poetisas del XIX hubieran vivido cincuenta años más tarde quizá se hubieran dedicado a la novela negra como género «catártico» (tal y como se dice en Las Damas Negras. Novela policíaca escrita por mujeres) de sus inquietudes intelectuales.

Por otra parte, no cabe olvidar que el realismo del género detectivesco permitía mostrar a los personajes, sobre todo a los femeninos, con unos rasgos más realistas y menos idealizados de como lo venía haciendo el romanticismo. Los personajes del género podían ser malvados, pero no con la maldad absoluta de la novela romántica, sino con una maldad matizada que pasa por la mezquindad moral. Y podían incluso plantear mujeres asesinas, figura que abunda en las novelas de Agatha Christie, así como mujeres independientes que se lanzan a la aventura con un espíritu muy masculino.

La novela negra permitió, además, a las mujeres tratar temas que se consideraban escabrosos, impropios de mujeres y que no hubieran sido aceptados si se hubieran dedicado a la literatura canónica. Avaricia, codicia, celos, adulterio, y el mayor de los pecados, asesinato, son los temas habituales tratados en estas novelas, aun cuando muchas de ellas se desarrollan en el ámbito de la domesticidad. Pero este ambiente doméstico no debe engañarnos. Es el espacio femenino por excelencia, pero la novela de intriga lo llena de fantasmas malignos y lo desnuda de su habitual beatitud.

Quedan estas mujeres muy lejos del feminismo autoconsciente y del excesivo subrayado ideológico de una Amanda Cross, por ejemplo, o de la aceptación como escritoras sin más de Sue Grafton o Sara Paretsky, pero seguimos preguntándonos, desde nuestra sociedad en crisis por qué el género negro es el género literario al que más se dedican las mujeres. Hay un hilo ideológico, cultural e incluso estético desde Jane Austen escribiendo en el salón de su casa rodeada de su familia hasta las actuales novelistas negras. Quizá les debamos más de lo que pensamos a aquellos «ángeles del hogar».

Lectura recomendada:
Damas negras. 
Novela policiaca escrita por mujeres
Fundamentos, 2011

Ángeles Salgado



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