Necronomicón Z. Alberto López Aroca


Capaz de sacarse una nueva historia de la nada, continuar la de otro, reinventar una ya creada o desmontar cuatro viejas historias y juntarlas en una nueva, o las variaciones que deseen...

¡Ojalá existieran los zombis!

Dos criminales comunes roban por encargo de un juez corrupto un libro de una sala especial de la biblioteca de la Universidad de Miskatonic, en Arkham. Un escritorzuelo de inquietantes novelas del oeste y con un interesante pasado, llega en tren a Arkham esa misma noche. Una bruja, sin un cuerpo propio desde hace siglos, ha decidido volver a casa. La hija de un dios aborrecible siente curiosidad. Un oficial de la policía local, con recuerdos de la II Guerra Mundial que preferiría no tener, se ve atrapado en todo el fregao. El responsable del FBI en la zona es practicante de una magia algo particular. La célula comunista de Arkham encuentra traidores en sus filas. Un artista, antes humano, reina sobre una raza de monstruos. Un héroe y rey en otro mundo, que ni es heroico ni gobierna. Gusanos que devoran, y devoran, y devoran. Y muchos muertos, no todos humanos. Esto y más, forma parte de la historia que se nos narra en Necronomicón Z, de Alberto López Aroca, publicada por la editorial Dolmen en su colección Z (de zombis).


completísimo homenaje a las criaturas lovecraftianas


D. Alberto López Aroca (Albacete, 1976) es un escritor al que odio cordialmente. Al escritor, no a la persona y mucho menos a su obra. Este odio nace exclusivamente de la envidia que le tengo pues, habiendo leído otras obras suyas, me parece que tenemos una base “cultural” y una afinidad por ciertos temas bastante similar. Siendo esto así, envidio a muerte su imaginación, que lo mismo le vale para sacarse una nueva historia de la nada, para continuar la de otro, para reinventar una ya creada o para desmontar cuatro viejas historias y juntarlas en una nueva, o las variaciones que deseen. Envidio aún más su capacidad de poner esas historias por escrito de forma clara y legible, lo cual no es tarea nada fácil dada la cantidad de personajes y referencias que le gusta usar. Total, que el día que me le eche a la cara, después de pedirle que me firme sus obras le escupiré todo mi desprecio desde una prudencial distancia.

Pero volvamos a la obra que nos ocupa. Lo primero es destacar el gran número de personajes más o menos protagonistas que hay, y todos ellos bien creados, tanto los originales del autor, como los ajenos y adaptados para la ocasión, y lo mismo da que sean verdaderos protagonistas, o que su final este solo a un par de páginas. Todos los personajes tienen su historia, y a todos les pasan cosas interesantes. Y eso es otra característica del libro, la cantidad de cosas que ocurren a lo largo de la historia. Son tantas que, aunque los hechos ocurren en Arkham en algún momento de los años cincuenta, la línea argumental va saltando en el tiempo y el espacio, incluso a otras realidades/dimensiones, retornando oportunamente a la historia principal. Esto también hace que el ritmo narrativo varíe mucho, acelerándose y frenándose hasta casi pararse, de un párrafo a otro.

Hay algo más que está en gran cantidad, aunque con ese título no puede sorprender, y son las referencias a los mitos creados por Lovecraft. Aunque este libro esté publicado dentro de una colección de zombis, y ciertamente aparecen millones de ellos, no es menos cierto que todo él es un completísimo homenaje al mundo y las criaturas lovecraftianas. De una u otra forma López Aroca se las apaña para nombrar a prácticamente todos los monstruos, dioses, razas o lo que sea, que aparecen en alguna de las obras de los mitos.

Pues con toda esta cantidad de cantidades, el Sr. López Aroca consigue crear un libro sumamente entretenido, muy interesante y divertido, sin excederse en el tamaño, aunque sí que es más voluminoso de lo que el autor acostumbra. Pero como la perfección no existe, hablemos ahora de los “contras” de la obra.

El primero es relativo, menor, y francamente, si fuese solo por mí ni siquiera lo tendría en cuenta, pero como no sé quién puede llegar a leer estas inocentes notas, pues mejor lo dejo escrito y que cada uno lo entienda como quiera o pueda. Pues como iba diciendo, el primer contra es relativo y se refiere a que es una obra difícil, más que la media. Precisamente todas esas cantidades de cosas que me admira que estén incluidas en un número limitado de páginas, también hacen que sea una obra densa. Un lector ocasional andará perdido por el libro con tantas referencias a otras obras, con personajes prestados de otros libros (sí, sí, sale Conan). Exige al lector un trabajo extra casi en cada página buscando referencias, pensando si tal o cual personaje no será en realidad el trasunto de tal o cual personaje de aquel otro libro. Y así con todo. Pero seamos sinceros, ¿cuantos lectores “normales” van a llegar a este libro? Pues eso. La inmensa mayoría hace mucho tiempo que leímos los libros de Lovecraft y compañía en las ediciones de Bruguera o de Alianza, por ejemplo.

Pero por esta vertiente también pueden aparecer los problemas. Y es que todos conocemos a los puristas, y no hay duda de que el mundo de los mitos de Lovecraft (o de Cthulhu) los tiene. Los más puros de estos puristas muy probablemente van a ver con desagrado la revisión que se hace en el libro, y casi seguro que les molestará hasta el lenguaje utilizado y  más de una escena del libro, más cercana al manga tentacular que a una obra de terror gótico. De todas formas, si es usted un lector aficionado al género de terror o fantástico, con unas lecturas previas básicas, que se encuentran fácilmente en bibliotecas públicas, y prefiere disfrutar de una historia antes de imponer un inmovilismo creativo por defender la memoria de lo que sea, pues, como ya dije antes, para usted no existe este problema y ha perdido el tiempo con la lectura de este par de párrafos.

Otro contra, este más “real”, es el final de la historia. La sensación de que se acababa el plazo, de que le ha faltado tiempo para desarrollar el final como hubiese querido, es aplastante, y tuerce un poco la sonrisa que hasta ese momento lucía en la cara, y es una pena. Por fortuna los extras que añade al final te levantan de nuevo el espíritu, y además el propio autor se disculpaba antes de la publicación del libro en internet, aunque de esto me enteré mucho después.

La verdad es que me lo he pasado tan bien leyendo este libro que no me apetece buscarle defectos, así que con esas dos tonterías doy por terminado el tema.

Y para acabar del todo, les recomiendo que lean el libro. Si es usted aficionado al género de terror o al fantástico, o es usted un lector con la mente abierta, puede disfrutar mucho de libros como este. Disfrute con la imaginación del autor y su brillante capacidad para unir elementos de otros autores en historias nuevas y perfectamente encajables en las historias originales. Este tío tiene un don. ¡Cómo le odio!

Dolmen, 2012

José Miguel García López


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