Lo que sueñan los insectos. Javier Quevedo Puchal



Puchal insiste en territorios desapacibles donde las gentes ingresan en el infierno a cambio de un pedacito de cariño. Investigación clásica que nos descubre lo que se esconde tras las contraventanas del caserón de enfrente. 

Quizá el fin de la inocencia. ¿O algo más perverso?
Sitges, santuario del terror cinematográfico, es utilizado como escenario principal para estos sueños de insectos que Monsieur Puchal nos ofrece tras su magistral Cuerpos descosidos. Un Sitges irreal, reinventado, al que llega la pareja protagonista, un joven matrimonio de improbable afinidad, para buscar a Isabel, una amiga de juventud.
Isabel, al igual que Rebecca, permanece en off durante la historia para precisamente erigirse en centro del relato, en enigma fascinante que lleva a la pareja de sabuesos a moverse por diferentes territorios en busca de una verdad cada vez más turbia e insoportable.
Misterios cercanos a nuestra geografía, casas vecinales, playas grises de veranos olvidados, señoritos en decadencia incapaces de salir a la luz, enterrados en recuerdos que tratan de ocultar al mundo y a sí mismos.

sentir afecto
 dejándose libar la sangre

Una historia donde cada personaje se enfrente a sus demonios. Literalmente. Y donde los lectores son invitados a desenterrar a los suyos propios. Fábula terrorífica sobre la consecución de nuestros sueños. Faustos modernos que pagan con algo más que su alma. Gentes desesperadas que intentan construirse familias imaginarias, en los límites de lo moral, para poder sentir un poco de afecto, aunque sea dejándose libar la sangre.
Pero además de este maravilloso viaje a la oscuridad, el gran hallazgo de Lo que sueñan los insectos, quizá sea su pareja protagonista, maridaje entre Don Quijote y Sancho Panza, R2D2 y C3PO, y resto de criaturas paradójicas que con los años siguen habitando en nuestros corazones. Su humanidad y disparidad nos ganan desde el principio. Nadie mejor que ellos para acompañarnos por estos territorios inquietantes.
Sueñen con estos insectos, déjense llevar por sus extrañas pesadillas y sus deseos más ocultos. Thriller, terror o romance. El género, como siempre, lo pone su autor: simplemente Puchal.

Punto en Boca, 2013
Fernando Cámara

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